Mi Quinto Mundial.
por Beto Morales
"Han pasado 25 años desde que Ecuador clasificó a su primer Mundial, fue en el lejano 2002. Mi padre cuenta que en su época nunca habíamos logrado llegar a una cita mundialista, y ese año fue histórico: surgió una generación de jugadores con mucho talento, pero sobre todo unidos por el mismo objetivo. Al revisar imágenes y recuerdos, me doy cuenta que ese sueño se hizo realidad gracias a un centro preciso de Álex Aguinaga y un gol de cabeza definido de Kaviedes.
Llegó el segundo Mundial, en 2006, y fue el primero que viví con toda la emoción. Recuerdo que en la escuela instalaron una pantalla gigante para que todos viéramos los partidos, y desde ahí nació mi pasión por coleccionar camisetas de fútbol. Hoy sigo con esa costumbre y ya tengo más de 30; cada una la guardo con gran cariño, porque representan momentos inolvidables.
Seguimos avanzando y llegamos a 2014, año en el que me gradué del colegio y aprendí grandes lecciones sobre la vida y el compañerismo. Luego vino 2022, un Mundial muy especial que nos demostró que nuestra selección está hecha para estar en las grandes instancias. Y ahora, en 2026, quiero dejar mi huella: decidí poner en mi camiseta el número 10 y mi nombre, Beto Morales, porque el fútbol es parte fundamental de mi vida.
Ahora toca ver de qué es capaz esta nueva generación de jugadores. Ya no solo hablaremos de que podemos competir, sino que mostraremos que en el fútbol ecuatoriano todo es posible: lograremos lo que parecía imposible."
por Beto Morales
"Han pasado 25 años desde que Ecuador clasificó a su primer Mundial, fue en el lejano 2002. Mi padre cuenta que en su época nunca habíamos logrado llegar a una cita mundialista, y ese año fue histórico: surgió una generación de jugadores con mucho talento, pero sobre todo unidos por el mismo objetivo. Al revisar imágenes y recuerdos, me doy cuenta que ese sueño se hizo realidad gracias a un centro preciso de Álex Aguinaga y un gol de cabeza definido de Kaviedes.
Llegó el segundo Mundial, en 2006, y fue el primero que viví con toda la emoción. Recuerdo que en la escuela instalaron una pantalla gigante para que todos viéramos los partidos, y desde ahí nació mi pasión por coleccionar camisetas de fútbol. Hoy sigo con esa costumbre y ya tengo más de 30; cada una la guardo con gran cariño, porque representan momentos inolvidables.
Seguimos avanzando y llegamos a 2014, año en el que me gradué del colegio y aprendí grandes lecciones sobre la vida y el compañerismo. Luego vino 2022, un Mundial muy especial que nos demostró que nuestra selección está hecha para estar en las grandes instancias. Y ahora, en 2026, quiero dejar mi huella: decidí poner en mi camiseta el número 10 y mi nombre, Beto Morales, porque el fútbol es parte fundamental de mi vida.
Ahora toca ver de qué es capaz esta nueva generación de jugadores. Ya no solo hablaremos de que podemos competir, sino que mostraremos que en el fútbol ecuatoriano todo es posible: lograremos lo que parecía imposible."

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