En el futbol juegan algunos factores, no sólo el valor del mercado de la selección.
Existe prensa especializada que sugiero leer:
Los diarios ofrecen su sección de deportes.
1.- 2026/06/14 Ecuador - Costa de Marfíl (0-1)
"Creyentes o no, las estadísticas están y al menos merece su respeto. Resulta que este sábado 13 de junio -un día antes del ansiado estreno mundialista- los hinchas ecuatorianos presentes en Filadelfia se congregaron en un sentido banderazo que tuvo lugar en el emblemático Rocky Steps. Junto a esos 72 icónicos escalones en los que se filmaron las películas de Sylvester Stallone, la estatua del Semental Italiano fue cubierta por una camiseta de Ecuador y en redes dio que hablar..."

Invitación a colecta
Vendo camiseta de la selección.
Una sola puesta
Luego del partido envié un mensaje:
Invitación a leer dos fragmentos de Siete sonetos medicinales: Avanti y Piu Avanti.
El Mundial registra participaciones de las selecciones y comentarios de la prensa, aficionados.
En relación a los arribistas, que lo único que pretenden es ganar audiencia, yo digo "de donde pecata mea en futbol"
Luego
del empate de España con Cabo Verde, el 15 de junio de 2026, comparto
artículo de Diario AS de España, que invito a leer y realzar una
analogía con nuestra selección, en este momento.
"La
Selección, que en el siglo pasado casi era un rincón para la mofa,
vuelve a sentir la crítica en el cogote tres años después de su última
experiencia. Desde que cayó ante Escocia en 2023, con mil dudas en torno
al futuro de De la Fuente, no sabía de qué iba eso. A más de uno se le
había olvidado. Hay fans imberbes,
jugadores, técnicos y directivos que sólo habían conocido la cara
amable de la vida. Después de 32 partidos invicta, la de ayer fue, sin
serlo, la derrota más dura. Un 0-0 entre histórico y sonrojante. Y ahora
vuelven los palos con razón. Empatar contra Cabo Verde es como no
acertar ni un solo pronóstico de 15 en la Quiniela. Las
primeras consecuencias son las evidentes: apuntar al seleccionador, a
su plan, remontarnos a la lista, maldecir el once del debut, acordarnos
de las ausencias y debatir con acidez sobre las soluciones aportadas al
atasco. Allá cada cual. Gavi,
Rodrigo y Oyarzabal, por nombrar a los más repetidos, no salen bien en
la foto finish. Sin embargo, este resultado tan sorprendente como
decepcionante es de los que van a venir bien. De verdad lo pienso. Y de
verdad así lo siente más de uno en la caseta. Es el mejor momento para
encajarlo y el menos doloroso.La
euforia estaba desatada. Y esta vez la exaltación no sólo partía de la
afición, sino que había calado de mala manera inusual en el vestuario.
Un 4-0 a nadie hubiera hecho daño, claro está, pero a esta Selección se
le podía atragantar de seguir así. Se bajó mucho la guardia con el
optimismo. Una cosa es la ilusión por ganar y otra que te estreses con
hacerlo por imperativo. El Mundial se lleva disputando desde 1930,
España sólo tiene uno que yo sepa y sólo ha ganado tres partidos
mundialistas (Australia, Irán y Costa Rica) desde la campanada de 2010
en Sudáfrica... Si, por ejemplo, jamás nos vemos favoritos en
Eurovisión, donde nos hicimos con el galardón en un par de ediciones en
blanco y negro, ni en Miss o Míster Universo, donde cosechamos otros
tres éxitos muy sonados, por qué nos creemos los más guapos con el
fútbol a las primeras de cambio. Brasil, Argentina, Francia, Alemania y
otras que van de tapadas merecen un respeto.Uno
compara las declaraciones de los profesionales de la Roja antes de la
Eurocopa de 2024 con las de esta primavera y es para echarse las manos a
la cabeza. Parecen dos equipos totalmente diferentes cuando en realidad
los mimbres no han cambiado tanto. Se ha pasado de aceptar el
favoritismo a regañadientes o zanjar los debates de inmediato a asimilar
que hay que coser la segunda estrella por decreto, sea como sea y caiga
quien caiga. El propio De la Fuente,
en la previa del éxito de hace dos años, dijo esto cuando España volaba
en los amistosos de preparación: “Los favoritismos no me importan;
estamos para competir con los mejores”. Y fue precavido incluso después
del debut soñado ante Croacia: “Máxima prudencia. En España somos muy
dados a pasar de la euforia a un sentimiento desagradable. Vamos con
calma. De la calma al poder”. Esta vez, antes de comenzar el Mundial, se
atrevió con esto otro: “Por supuesto que podemos ganar el Mundial. Nos
sentimos fuertes y el favoritismo es positivo”. Ser prudentes no va
reñido con ser de lo más competitivos. El espíritu alemán de
Donaueschingen debe recuperarse de inmediato en Chattanooga. Este tortazo
a de un rival inconmensurable viene de maravilla. España está a tiempo
de mirarse al espejo y de recordar que andando nunca ha conseguido nada.A
partir de Arabia, este domingo, el plan ha de estar bien claro. No
puede jugar ni un solo futbolista que no esté al nivel que exige la
élite. Y esto vale para un recién llegado, para un capitán o para la
bandera del equipo. El máximo nivel no perdona, ni espera, ni da
segundas oportunidades. En este calamitoso estreno hubo peores
sensaciones, pistas y detalles que lo que dicta el crudo marcador. Y no
se pueden obviar. Un jugador lejos de su prime igual se puede permitir y
hasta contrarrestar. Dos es puro riesgo. Y tres, la muerte. La soltura,
vigor, nervio y precisión de Cucurella no es, en estos momentos, la de
Fabián, Oyarzabal o Nico, así que hay que apretar de aquí a que empiecen
los cruces. Una pretemporada de 20 días que conviene exprimir al
máximo. Los rondos y la pocha pueden esperar.Hasta
entonces (Arabia y Uruguay) deben participar los que, de verdad, estén
al cien por cien. Aunque tengan menos experiencia, no acumulen tantas
internacionalidades y no vendan tantos periódicos si salen estos días en
las portadas. Las ideas fijas preconcebidas no llevan a nada. Y a
España, si algo le sobró ante Cabo Verde, fue tozudez. Todos tenemos el
once tipo en la cabeza, pero hoy, a 16 de junio y sin posibilidad de
rehacer la convocatoria, dejar gente fuera de punto y llamar a gacelas,
distingamos el idealismo de la realidad.El
empecinamiento llegó desde el arranque, con esa presión alta perenne
sin alternativas, como dejar salir al rival para descolocarle en la
salida y tumbarle con muchos más espacios. Primero de cruyffismo.
También fue demasiado terco en el estilo, sin dinamismo en las
posiciones de ataque, sin plan B que mezclara el uno contra uno, con las
rápidas asociaciones por dentro y la amenaza en disparos lejanos. Y,
sobre todo, pecó de insistencia en algunos jugadores que pedían un
cambio a gritos porque hay tardes en las que, simplemente, no salen las
cosas. Olmo, el rey de los espacios reducidos, salió demasiado tarde.Afortunadamente
quedan más comodines y ases en la manga. Esto no ha hecho más que
comenzar. Basta con que el equipo reflexione, haga autocrítica y se
replantee la estrategia mientras los demás, con y sin razón, nos
peleamos estos días buscando al culpable y acicalando el paredón. La fe
sigue intacta."
Luego del partido envié un mensaje:
Hace años en un curso de motivación nos compartieron El Hombre de la Mancha - Sueño Imposible, suelo invitar a mis estudiantes y amigos a revisar cuando ...
Aprendiendo.
"Se trata de una acción que se repite en cada competición internacional. Se convirtió en una tradición para los espectadores y refleja los valores de su comunidad
Cada vez que Japón participa en la Copa del Mundo, los aficionados sorprenden al mundo recogiendo la basura y barriendo las gradas del estadio después de cada partido. Esta práctica, que se remonta a Francia 1998, se convirtió en una tradición internacionalmente reconocida y admirada, y refleja valores profundamente arraigados en la sociedad japonesa.
El fenómeno no es casualidad. Desde la infancia, los japoneses aprenden en la escuela a limpiar sus aulas y espacios comunes, ya que muchas escuelas no cuentan con personal de limpieza. Según la agencia de noticias Associated Press, esta responsabilidad compartida forma parte de la educación moral y social de los niños, que luego la trasladan a otros ámbitos de la vida, incluido el deporte.
En este sentido, Koichi Nakano, profesor de política e historia en la Universidad Sophia, “los aficionados japoneses al deporte que limpian los estadios en eventos mundiales se comportan de forma muy similar a como lo hacían cuando aprendieron a disfrutar del deporte en la escuela”.
También existe una frase japonesa que resume este comportamiento: “Tatsu tori ato wo nigosazu”, que literalmente significa “un pájaro no deja nada atrás” y que puede traducirse como “devuélvalo tal como lo encontró”. Este principio guía la conducta colectiva y fomenta el respeto por los demás y por los espacios públicos.
Además, el concepto de meiwaku, que implica no causar molestias a los demás, está muy presente en la vida diaria en Japón. En una sociedad densamente poblada como la japonesa, evitar incomodar a otros es esencial. Así lo explica Barbara Holthus, subdirectora del Instituto Alemán de Estudios Japoneses en Tokio, quien afirma que “los japoneses aprenden desde pequeños que no conviene incomodar a los demás”.
Por otro lado, la costumbre de limpiar no se limita a los estadios ni a los eventos internacionales. En las oficinas, los trabajadores también dedican tiempo a mantener en orden sus espacios, y en las calles de Japón apenas hay papeleras públicas, lo que anima a las personas a llevarse sus residuos a casa. Este hábito mantiene limpias las aceras, reduce costos y evita problemas sanitarios.
Según los especialistas, el énfasis está en lo colectivo más que en lo individual, a diferencia de muchas sociedades occidentales. “En Occidente, nos crían con la idea de que no tenemos que limpiar lo que ensuciamos en los espacios públicos porque siempre habrá algún servicio público que se encargue de ello”, añade Holthus. Sin embargo, en Japón, la comunidad asume la responsabilidad de mantener los espacios limpios para beneficio de todos.
Orgullo nacional y refuerzo social
Asimismo, la atención mediática internacional reforzó este comportamiento. De acuerdo con Jeff Kingston, profesor de historia en la Universidad de Temple en Japón, los aficionados japoneses sienten orgullo por mostrar estos valores y normas, especialmente después de recibir elogios mundiales por su actitud en los estadios.
La tradición de limpiar después de los partidos no se limita al Mundial de fútbol. Se ha repetido en otras competiciones, como el Mundial Sub-20 de Chile y partidos recientes en Londres. Toshi Yoshizawa, organizador de la limpieza en Chile, afirma que “nos inculcaron desde pequeños que debemos dejar los lugares más limpios de como los encontramos”.
Por otro lado, William Kelly, profesor emérito de antropología en la Universidad de Yale, destaca que esta costumbre está particularmente ligada al fútbol japonés y su liga profesional, la J-League, que desde sus inicios promovió la integración y el compromiso comunitario.
La costumbre de los aficionados japoneses de limpiar los estadios tras los partidos no es un simple gesto aislado, sino el resultado de una educación enfocada en el respeto, el sentido de comunidad y la responsabilidad compartida. Este comportamiento, reforzado por la admiración internacional, representa una de las tradiciones más visibles y valoradas del deporte japonés y un ejemplo de convivencia para el mundo."

La ‘generación dorada’ saca otro cero, por Jorge Barraza"La selección de Ecuador empató sin goles anoche con Curazao en Kansas City y comprometió su permanencia en el Mundial de Norteamérica 2026.
Lo que más duele es la gente, esa interminable y alegre caravana amarilla que se acercaba al Arrowhead Stadium de Kansas City. De esos 68.598 pagantes, mínimo el 85 % eran ecuatorianos. Pese al mazazo de Costa de Marfil en el estreno, igual siguió confiando en lo que le habían asegurado, que esta Selección es la generación dorada y estaba para campeón.
Que podía con España, con Francia, con Alemania, con Brasil, con Inglaterra, con todos. Y el hincha creyó. Y asistió en masa. Haciendo esfuerzos logísticos y económicos. Y llenó los estadios. Y se fue cabizbajo, rabiando, avergonzado. Ecuador 0 - Curazao 0 quedará en los anales como una de las mayores pesadillas del fútbol ecuatoriano. Aunque una multitud podrá decir “yo estuve ahí”.
No pudo hacerle un gol a Eloy Room, un arquero de 37 años que actúa en la segunda de Estados Unidos y cuya cotización es de 150.000 euros. Cualquier próspero comerciante puede fichar a Room si le apetece. El mismo Room que había recibido 7 goles de Alemania.
El mundo tiene 195 países, Curazao es el 192 por territorio (444 km²). Una expresión mínima. Hasta Cabo Verde es un paisote a su lado. La generación dorada no lo pudo vencer. A propósito, dorada será el día que gane un par de Copas América, que llegue a semifinales de un Mundial. Entonces habrá justificado el mote.
“La mejor Selección de la historia”, la han calificado pomposamente. Para quienes seguimos todos los partidos de Ecuador hace 37 años (desde 1989, cuando Dusan armó aquel excelente equipo en la Copa América y puso la piedra basal del nuevo Ecuador), el plantel del Mundial 2006 era infinitamente superior a este. Tenía a Ulises De la Cruz, Antonio Valencia, Édison Méndez, el Tin Delgado, Kaviedes, Christian Benítez, Carlos Tenorio, Segundo Castillo, Iván Hurtado, Guagua, Edwin Tenorio…
Tras la derrota ante los marfileños escuchamos a un grupo de periodistas ecuatorianos decir con altivez: “Todavía se puede ganar el grupo”. “Hay que tratar de hacer la mayor cantidad de goles posible a Curazao”. Ahí está uno de los males, uno de los focos del propagandismo falso, sin argumentos: ese grupete de “comunicadores” afines a la Federación es culpable de esta engañosa fiebre amarilla.
Los que van invitados al Mundial para propalar grandezas. Son prepotentes, agrandados, si alguien piensa distinto lo crucifican en las redes sociales. Son crueles, tienen la saña del ignorante. Si la Tricolor queda eliminada en primera fase en un Mundial de 48 equipos, ¿qué van a decir…?, ¿de qué se van a disfrazar…? El fútbol ecuatoriano, de extraordinario ascenso en los últimos veinte años, debe volver a la humildad, la que lo llevó a hacerse fuerte y respetado en Sudamérica y el mundo.
Algunos protagonistas también ayudaron a este humo gigante que se cierne sobre las ciudades norteamericanas. “Hay que mirar con naturalidad que Ecuador pueda ganar el Mundial”, dijo Beccacece en una entrevista con Rubén Cañizares, del diario ABC, de Madrid. “El próximo año ganamos el Mundial”, pronosticó Moisés Caicedo en un TikTok el 28 de julio de 2025.
Lo hemos dicho hasta el hartazgo: Ecuador tiene posiblemente los mejores defensas del mundo. Que también pueden tener una tarde floja, como le pasó a Hincapié, bailado por el marfileño Diomande. A Pacho, que tuvo varias salidas incorrectas, o a Joel Ordóñez, quien jugó con una displicencia que ni Beckenbauer hubiese tenido.
Y eso le costó no jugar el segundo encuentro. Muy buen elemento Ordóñez, pero, como decía Frederico Pena, un amigo brasileño (ahora representante de Vinícius) “ele cree que joga mais do que joga”. De eso peca Ordóñez. Está convencido de ser una mezcla de Baresi y Laurent Blanc.
El problema nace en el medio: hay creación cero. Beccacece reemplazó a Alan Minda (que no había desentonado y se entendió con Pedro Vite) por Jordy Alcívar. Pero Minda ya fue vendido, a Alcívar hay que venderlo. Un error de Pacho en la salida le costó a Alcívar la amarilla.
Eso y la desesperación por marcar un gol llevó al técnico a sacrificar a Alcívar y poner a Kevin Rodríguez. Kevin es la mejor desmentida de que no hay ninguna generación dorada. Lleva 2 goles en 33 partidos internacionales. Pavoroso. Pero seguirá jugando. Porque no hay otros y porque hay que demostrar que todo lo que proviene de Independiente del Valle es bueno. Para seguir vendiendo.
Lo mismo que “vender” que Moisés Caicedo podría ganar el Balón de Oro. No hay una posibilidad ni en un millón de que eso suceda. Pero solo propagar dicho rumor les da a los nuevos productos negriazules una cotización excelente.
A propósito de Caicedo. ¿Cuándo gambeteará a un rival…? ¿Cuándo salvará al equipo en un partido embrujado como este contra Curazao…? ¿Cuándo meterá un cabezazo o un derechazo ganador que justifique tanto ensalzamiento…? ¿Cuándo irá diez metros más allá del círculo central…? ¿Cuándo se desprenderá e irá a buscar el gol como los grandes volantes de todos los tiempos…? ¿Cuándo hará algo más que entregarle la bola al que tiene al costado…? ¿Por qué no asume su responsabilidad de capitán de llevar al cuadro hacia adelante…?
El pueblo quiere la horca para Beccacece, pero él no tiene la culpa de estar ahí. No le daban los pergaminos para encargarse de una selección tan importante, sin embargo, es el tipo de técnico funcional para esta dirigencia. Dócil, hace convocatorias muy convenientes. Un mínimo ejemplo: Kendry Páez.
Kendry no ha hecho méritos para estar, pero está y todos sabemos por qué. En los dos primeros partidos no fue titular, el DT hizo cuatro cambios ante Costa de Marfil y cinco ante Curazao, ninguno fue Kendry Páez. Porque Beccacece tampoco come vidrio.
Beccacece se irá tras el Mundial (millonario y con la chapa de entrenador mundialista) y llegará otro de sus características, ni bueno ni malo, “manejable”. Hay un vitrineo evidente. Que no es un tema menor, genera decenas de millones de dólares. No hay un banco, una empresa petrolera o bananera que le haya reportado a sus dueños más dividendos que la venta de futbolistas a algunos señores.
Y llegamos al “ataque”. La delantera, guste o no, es un solo hombre: Enner Valencia, máximo artillero histórico con 49 tantos. En los últimos tres mundiales Ecuador anotó solo 7 goles (los mismos que Alemania a Curazao), 6 de ellos de Enner (el 92 %). Pero Enner “es un apestoso emelecista”. No tiene pasado en Independiente del Valle, de modo que, de ser posible, habría que extirparlo.
En el apremio por hacer un gol que salvara el incendio, Ecuador terminó ante Curazao con seis efectivos en ataque: Enner, Plata, Kevin Rodríguez, Nilson Angulo, Preciado como extremo derecho y Jordy Caicedo, que era una buena variante, pero le dieron los últimos seis minutitos. Él no tiene parentesco alguno con Independiente del Valle. Todos tuvieron el mismo inconveniente que el genial Roberto Fontanarrosa, a quien le preguntaron por qué no llegó a ser futbolista: “Tenía dos problemas -respondió-. Uno era la pierna izquierda, el otro la pierna derecha”.
Una estadística causa estupor: Ecuador necesita catorce remates al arco para hacer un gol. Así es imposible ganar. A Francia, a España o a Curazao. El problema habitual es que no genera situaciones de gol, y ante los caribeños, que las generó, no supo meterla.
En el páramo de la desilusión hay tres buenas noticias: 1) sigue en pie la chance de pasar a octavos de final: ganando el último partido; 2) que Alemania ya está clasificado y pondrá muchos suplentes; 3) este Mundial ha demostrado que se puede ganar cualquier partido. (O)"

El Mundial de los porteros desconocidos
"Vozinha, Room, Beiranvand y Asare. Todos ellos fuera del foco hace unos días y ahora se han colados entre las grandes figuras del torneo con su desempeño bajo palos.
Por un lado no queda duda de que este es el Mundial de las grandes estrellas goleadoras. Messi, Mbappé, Haaland o Cristiano ya han golpeado fuerte en el torneo. Sin embargo, en el lado opuesto han aparecido varios desconocidos que ya han escrito su nombre en el torneo más importante del planeta. Figuras fuera del radar que ahora ya serán inolvidables gracias a sus intervenciones bajo palos.
Vozinha fue el primero en aparecer con una exhibición ante España que le sirvió a Cabo Verde para sumar un punto en su primer partido mundialista. Un veterano de 40 años, que milita en la segunda división portuguesa que fue capaz de frenar a la campeona del mundo en 2010.
Una vez que finalizó el encuentro su perfil de Instagram se hizo viral y pasó de 50.000 seguidores a los más de 15 millones que ostenta ahora. Y aunque ante Uruguay encajó dos goles volvió a cumplir con nota y su madre, que no pudo acudir al estreno por diversas dificultades a la hora de obtener el visado y económicas para viajar, disfrutó en la grada de la labor de su hijo.
Aún más salvaje resultó el desempeño de Eloy Room para Curazao. Si bien en el debut encajó siete goles de Alemania, en la segunda jornada se redimió con 15 paradas que secaron a Ecuador. Un 0-0 para la historia del cuadro caribeño sustentado en la formidable actuación de otro veterano, de 37 años, que juega en el Miami FC, en la segunda categoría de Estados Unidos.
Esas 15 intervenciones, 10 de ellas a remates dentro del área, fueron la segunda mayor actuación en la historia de los mundiales en lo que ha defensas bajo palos se refiere. Una marca que ya nadie podrá borrar para un arquero acostumbrado a jugar prácticamente sin espectadores con su club.
También en la segunda jornada el nombre de Alireza Beiranvand dio la vuelta al mundo con la mejor parada de lo que va del torneo y seis más que dejaron a Bélgica contra las cuerdas. El 0-0 fue inevitable y el meta del Tracto FC iraní le otorgó otro punto a los asiáticos, que mantienen intactas sus opciones de superar la fase de grupos.
Su historia personal ha dado la vuelta al mundo. Unos inicios realmente duros en los que debió escapar de casa a los 15 años para cumplir su sueño de convertirse en futbolista que ahora encuentra la recompensa. Para un país que vive días duros, su actuación se ve como un impulso en el férreo carácter iraní.
Benjamin Asare ha sido el último en aparecer, probablemente de la manera más inesperada. Debutó tras el descanso del primer partido, ante Panamá, por lesión de Zigi y ya fue clave para sumar los tres puntos. Y ya en la segunda jornada, como titular ante Inglaterra y repleto de confianza. Fue capaz de transformar la cita en una pesadilla para Kane, Bellingham y compañía. Una historia increíble para un arquero de 33 años que juega en el Accra Hearts, en la liga local de Ghana.
Toda su carrera la ha disputado en su país, donde ha pasado por diferentes clubes, y apenas en marzo de 2025 recibió su primera llamada a la selección. Quien sabe si ahora, en el tramo final de su carrera, encuentra el premio de salir al exterior para demostrar su talento.
Tampoco se queda atrás Patrick Beach, fundamental en el triunfo de Australia durante su estreno contra Turquía. Dejó ocho paradas y desesperó al rival, que fue incapaz de ver puerta. Días después poco pudo hacer para evitar la derrota por 2-0 ante Estados Unidos. El jugador de Melbourne City buscará la siguiente ronda frente a Paraguay. Y a sus 22 años, él sí que tiene aún recorrido para destinos más exigente.
Lionel Mpasi, de 31 años, se quedó cerca de otra actuación gloriosa pero un tanto de Muñoz le dejó el sinsabor de la derrota a pesar de su impactante actuación. Frenó a Luis Díaz y James pero un ligero toque de un compañero no le permitió frenar el único gol del choque entre Congo y Colombia."
3.- 2026/06/25 Ecuador - Alemania