sábado, 26 de septiembre de 2026

CCUSG, Chancho Bingo, 2026/09/27

 




Invitación a participar
Apoye una buena causa. 


CCUSG soy un Ciudadano de la Comunidad de la Urbanización San Gabriel, que comparto información que puede ser de utilidad, considerando que es imperativo que la Comunidad se organice para trabajar por su sector, se aplica a cualquier sector de cualquier ciudad.

Comparto temas que son de interés ciudadano, con etiqueta CCUSG

El Mundo, Nos llaman viejos, compañeros - Arturo Pérez-Reverte, 2026/09/20



 
 
 
 
 
 
 
 
Arturo Pérez-Reverte


"Aprendimos lo mejor del ser humano: callar cuando no sabes y opinar sin miedo cuando crees saber.

Nos llaman viejos, oigan. A ustedes y a mí. La última vez fue hace unos días en una red social. Cállate, viejo, fue el mensaje. Con tuteo incorporado, muy campechano. Lo soltó un fulano, supongo que joven, convencido de lo que decía. Estúpidamente honrado, imagino, como tantos. Creyéndoselo de verdad. Y me quedé pensando, claro; lo pensativo que te deja, puesto el pie en el estribo, ver a un tiñalpa explicarte el mundo sin haberse limpiado aún de la boca la leche que mamó. Porque hay que ser atrevido, o muy idiota --o atrevidamente idiota--, para usar la edad como insulto, o pretender que lo sea.

Llamar viejo a un fulano de casi 75 años es algo objetivo y razonable; pero hacerlo en tono despectivo es un error. Sin embargo, aquel infeliz no lo sabía. Combinada con estupidez y redes sociales, la ignorancia produce pollitos de corral convencidos de ser águilas imperiales. Nos llaman viejos porque creen que la vida empieza con ellos. Porque confunden juventud con inteligencia, redes sociales con profundidad y opinión con conocimiento. Porque viven en un presente perpetuo donde lo anterior es sospechoso y lo posterior, inexistente. Porque nadie les ha explicado, ni en el cole ni en su casa, que el paso del tiempo no es un problema ajeno, sino un pistolero paciente que espera en la puerta con sonrisa tranquila y una libreta donde figura tu nombre. Viejo es el yogur caducado de la nevera, viejo es el discurso reciclado que se vende como nuevo, vieja es la rebeldía de catálogo, el inconformismo con patrocinio, la camiseta con eslogan, la falsa originalidad de tanto cantamañanas gregario.

Los que tenemos tres cuartos de siglo en la mochila también fuimos imbéciles, e incluso nos esforzamos mucho en serlo. Pero entonces no existían medios para exhibir nuestra imbecilidad en alta definición, ni competíamos por el aplauso inmediato del rebaño digital. El imbécil, hasta que dejaba de serlo --algunos no dejaron de serlo nunca, pero ésa es otra historia-- tenía que currárselo en persona y asumir las consecuencias. Vimos modas nacer y morir, ideologías irse al carajo y héroes convertirse en basura cuando no teníamos red protectora; cuando equivocarse tenía un precio y cuando los estacazos --metafóricos o reales-- enseñaban más que cien tutoriales. La criatura que nos llamó viejos a ustedes y a mí, compañeros de calendario, ignora que la edad es munición y adiestramiento para usarla, que cada año vivido es una bala con pólvora de experiencia, que no envejeces acumulando puntos de fidelidad sino sobreviviendo a fracasos, decepciones, traiciones y muchas metidas de pata propias. Y que eso educa, endurece. Enseña a mirar.

Nos llama viejos quien se cree inmortal porque tiene pocas cicatrices, o ninguna, y no ha enterrado a nadie a quien quisiera. Nosotros, en cambio, hemos vivido guerras reales o figuradas, aventuras, romances, heroísmos y cobardías propias y ajenas. Hemos visto caer cosas que parecían indestructibles y levantar ídolos eternos que duraron un suspiro. Hemos amado con torpeza y perdido con elegancia, sufrido heridas que no salen en las fotos, matado y muerto mil veces, sostenido manos mientras se apagaban, pagado altos precios sin las tarjetas de crédito de papá y mamá. Y nuestra edad proporciona una ventaja: no hay nada que demostrar. Ya no compites, observas. No presumes, recuerdas. No te apresuras, caminas; estás demasiado cansado para correr. Y sabes lo que muchos jóvenes y muchos tontos ---no son sinónimos, aunque a veces lo parezca--- ignoran: si un lobo viejo no caza y muerde, a menudo no es porque no pueda hacerlo, sino porque hasta el hambre le da pereza. Ya no pretendes aparentar, sino ser. Conoces, porque lo practicaste, el silencio respetuoso ante quien vivió más de lo que tú has leído, visto o imaginarás en toda tu vida. Aprendiste, en fin, lo mejor del ser humano: callar cuando no sabes y opinar sin miedo cuando crees saber.

Por eso me hizo sonreír el piolín que nos llamó viejos. Aún no es consciente de ello, pero le incomoda que existamos porque somos la prueba de que su momento pasará más rápido de lo que supone. Hay jóvenes educados y peligrosamente inteligentes; pero éste no era de ésos, sino de los que confunden insolencia con carácter y falta de respeto con personalidad. De los que creen que ser joven es mérito propio y no circunstancia pasajera. De los que se chotean de las arrugas ignorando que cada una es una factura pagada.

Así que no se equivoquen. Los viejos no exigimos respeto automático, homenajes ni aplausos compasivos. No necesitamos que nos cedan el asiento, sino al contrario: somos de los pocos que todavía lo ceden. Pero otro cantar es que una recua de niñatos sin media hostia nos use como saco de boxeo generacional para esconder su clamoroso vacío. Porque sí, en efecto. Tengo 74 años. Y usted, colega lector, hombre o mujer, sesenta u ochenta y tantos, o los que diablos tenga. Si eso es ser viejo, bendita y digna vejez. Mejores son nuestras canas ganadas a pulso que la arrogancia estacional; mejores nuestros silencios que la verborrea analfabeta; mejor nuestra escéptica mala leche, cuidadosamente destilada por la edad, que los entusiasmos sin fundamento. Porque al final, cuando el tiempo haga su trabajo --que siempre lo hace sin piedad ni disculpas-- nosotros ya habremos estado allí. Quien nos llama con desprecio viejos no sabe lo cara que se paga la vida. Y cuando llegue su turno, si no es del todo estúpido comprenderá que los supervivientes que hoy somos no lo miramos con ira: lo hacemos con ventaja, con calma, con la superioridad que dan los años. Y desde esa imbatible altura, unos cuantos viejos --usted, muchos otros y yo-- nos ciscamos en su puta madre"
 
 
 

 
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viernes, 25 de septiembre de 2026

Docentes Jubilados 2025, Reunión con Sr. Rector, solicitud de pago de liquidación de haberes y beneficios por jubilación docentes jubilados 2025, 2026/09/25

 


El 16 de julio de 2026, presentamos en el Rectorado el documento Solicitud de pago de liquidación de haberes y beneficios por jubilación docentes jubilados 2025, firmado por 21 Docentes. 


Nos informaron que el 25 de septiembre a las 9h00 nos recibiría el Sr. Rector, por lo que algunos docentes nos reunimos para acudir a la cita.
 
 

 
A las 11h30 nos recibió el Sr. Rector, Sra. Directora Financiera, Sr. Procurador, Sr. Director de Talento Humano, Sra. Asistente de Rectorado
 
Participamos una delegación de Docentes Jubilados, también representantes del personal Administrativo y de Trabajadores, que se han jubilado en el año 2025.

 


 

Expusimos nuestro reclamo y el Sr. Rector se comprometió a realizar un seguimiento para agilitar el trámite; por lo que nos convocó nuevamente a una reunión para el próximo viernes 2 de octubre a las 11hOO para hacer una evaluación del trámite. 
 
Según la Dirección Financiera, luego de nuestra presencia, manifestó que se nos estaría pagando en la primera quincena de noviembre, que están trabajando con Departamento de Talento Humano.
 
El Sr. Procurador se pronunció que el pago está amparado en legislación. 
 
Insistimos que se ha presentado todos los documentos solicitados por Talento Humano, de existir algún caso puntual se informe. 
 
A las 12h30 finalizó la reunión. 
 
Debemos insistir que nos pague y si es antes de noviembre mejor 
 
Con excepción de los colegas que por situaciones de salud o fuerza mayor no pueden concurrir, se invita a participar el próximo viernes a las 11h00 en la reunión en el Rectorado. 
 
El pedido: Docentes Jubilados 2025, Solicitud ser recibidos en Comisión General por HCU, trámite de pago pendiente ya no sería necesario, si insistir que se trate el tema en HCU.
 
 

 
  
 

jueves, 24 de septiembre de 2026

El Quito antiguo de Autor anónimo.




 
El Quito antiguo de Autor anónimo.

"Por los años 1.967, tenía mi propio Internet (Única ventana al mundo a excepción de los libros), era la peluquería del "Maestro verrugas" a quién visitaba todos los días, para leer "El Comercio" sus tres secciones, sobre todo me interesaba las noticias internacionales, relacionadas a la vida del Che Guevara y Régis Debray, el uno ya en Bolivia y el otro en Cuba (Muy amigo de Castro).
 
Mi amigo el peluquero me permitía leer mientras él cortaba el pelo, las barbas ralas con su afilada navaja.
 
Ya en los años 1.969, el hombre llegaba a la Luna, el movimiento Hippie irrumpía en Quito con fuerza, "Paz y amor", era el nuevo signo y un olor a mariguana impregnaba el ambiente.
 
De pronto asomaron los melenudos, pelos y barbas largas.
 
El maestro peluquero los veía indignado. (advertía que le vendrían tiempos difíciles, ya pocos querían hacerse el pelo, corte rebajado o corte cadete).
 
Me consta sus insultos: ¡melenudos, maricas!, les gritaba y ellos no se inmutaban, estaban medio volados.
 
El boom petrolero, con el “Bombita”montado en camello, darían a Quito un impulso inusitado.
 
El famoso Palatino, La Cueva del Oso, darían paso a los bares del Norte.
 
Sus rokolas y sus mesas donde se amontonaban las cervezas como sinónimo de "buena cabeza" y para facilitar las cuentas del mesero, aquel Chulla que no le mareaba el alcohol, pero SI la mujer de sus sueños.
 
Abrazado a la Rokola introducía las monedas de despecho y era capaz de morder la "copa rota", o abrirse las venas con sus vidrios. Hecho trizas sus ilusiones, ahogaban sus penas con canciones de Julio Jaramillo.
 
Habían los famosos reservados, sitios mágicos con las mismas mesas, cruzados por unas cortinas, que permitían la privacidad, evitaba las miradas aguardientosas y agresivas de quienes no sabían dominar al Dios Baco o simplemente suicidas despechados de amor no correspondido en busca de liarse a golpes con el típico: "Que me ves".?
 
Nunca faltaron los Requintos, los Serenos, las guitarras que a la luz de la luna fría, se afinaban con antelación antes que hayan malos entendidos como lo sucedido en Riobamba, una anécdota que me contó mi madre: Unos jóvenes enamorados se preparaban para dar Sereno a las hijas de un encopetado hacendado, quien al escuchar los rasgados de las guitarras, que los muchachos iban afinando y nombrando el pentagrama: "La mayor: “La menor", irrumpe por la puerta principal, el Padre celoso gritando: ¡Ni la mayor, ni la menor de mis hijas, ustedes se me largan!. 
 
Se cantaban pasillos y las nuevas baladas que llegaron con Rafael, Piero, Sandro y Favio, allí entre buhardillas, terrazas de casas renteras donde divisabas las Cúpulas de las Iglesias, se afinaban las cuerdas y gargantas, se templaban los nervios con un “Canta-claro". Rompiendo el silencio de la noche, interrumpiendo el sueño de la risueña dama que atropellada, se lanzaba a la ventana para mover la cortina de la sala en un ritual de aceptación y sinónimo que escuchaba semejante bulla, que despertaba al barrio entero.
 
Ese Quito romántico, posesivo, celoso, custodiaba en cada barrio a su reina.
 
Tener una enamorada en otro barrio era cuestión de "Machos" significaba batirse a trompones con los bravos custodios de la dama pretendida.
 
Había otra estrategia mucho más eficaz y era hacerse amigo de la gallada, para luego estar más cerca del objetivo, soportar al primo, al hermano al amigo era un sacrificio que valía la pena.
 
Siempre la jorga, la gallada te daba seguridad, protección y sobre todo una fuente inagotable de hermanas, primas, amigas y fiestas.
 
No existían los colegios mixtos, por tanto el contacto con el sexo contrario era escaso y pasaba necesariamente por el amigo o compañero de colegio.
 
El Norte de Quito tenía otra dinámica, llegabas a través del "Iñaquito-Villa Flora" y "Colón Camal" en sus tres versiones: El bus popular de 2 puertas, con derecho de subirte o bajarte al vuelo (pesetero), el Micro o Especial y el Colectivo que era para señoras y gente bien.
 
Al llegar al Ejido sentías que te habrías a otro mundo, todo plano, anchas avenidas, construcciones modernas, te introducías a un mundo más moderno, más Chic.
 
La Juventud te permitía hacer amigos con facilidad, ingresabas a nuevos círculos nuevas amistades, nuevas posibilidades.
 
De las melcochas bailables con los Wawanco, se pasó a las humoradas, las fiestas Rosadas con los "Graduados de Colombia", las fiestas de colegio, las fogatas bailables, con el " Clan 5", en vivo y directo.
 
Asistí a muchas de ellas y con cada baile con cada vuelta conseguía el número telefónico, una invitación al cine que nunca llegaba, porque no había permiso o porque te decían como la canción: "No tengo edad" o simplemente el número telefónico dado era falso, entregado solo para salir del paso.
 
De Norte a Sur, cual Rosa de los vientos con sus 4 puntos cardinales, te aventurabas a llegar a los confines de la ciudad, en sus cuatro dimensiones: bajar a las piscinas de los valles, cruzar los ríos, subir al Pichincha, volar cometas en el Panecillo, ir a la Estación de Chimbacalle o visitar la Línea Ecuatorial, era motivo de un largo paseo, un día entero de retos y aventuras.
 
Traspasar las chacras, huir de los perros guardianes, cruzar sementeras llenos de choclos eran retos cotidianos en una ciudad mitad ciudad, mitad pueblo, mestiza, profunda.
 
En el Quito de estudiante se mezclaban laicos y religiosos, Paicos y Lima Dry.
 
Teníamos una gran educación y valores.
 
Entre los colegios que se destacaban en estudios y deportes eran: El Patrón Mejía, el Señor Montufar, El San Gabriel, el Benálcazar, Academia Militar Ecuador, en masculinos y en femeninos estaban el 24 de Mayo, Simón Bolivar, Espejo, Providencia, Spellman, San Francisco de Sales, La Inmaculada, las Mercedarias, La Dolorosa etc. etc.
 
Los años 70's fueron de transición profunda en la Sociedad Quiteña.
 
Se pasó del Quito de Barrio al Cosmopolita, de la fiesta de casa a la Discoteca, de la cumbia a la música disco, de las fiestas con tocadiscos a los Disc Jockey.
 
El Quito romántico, también se nutria de frutas exóticas venidas allende.
 
"Las épocas de Monas".
 
De pronto el Chulla Quiteño era sacudido por una fuerza telurica cual terremoto, unos vestidos ligeros que exhibían el trópico lejano, caminaban elegantes con mucha prosa , nuestras calles empedradas y las anchas avenidas, con su cadencia tropical.
 
Los ojos muy abiertos, no daban crédito a esa visión de belleza natural de nuestra costeña.
 
Entonces uno olvidaba por momentos la mirada puesta en el balcón de la pretendida, que solo le había prometido ir a misa de seis, la chiquilla siempre acompañada.
 
Dejaba a un lado tanta devoción, para ir tras una loca pasión que despertaba esa visión estacional.
 
Allí se comprende porqué nuestros poetas de la generación decapitada, ¡perdieron la cabeza!.
 
El Quito de los años 60's no fué nocturno, servicios de comida eran muy escasos pasadas las 10 de la noche, salvo ciertos puestos de papitas con salchicha, apostados en ciertas esquinas del Centro, los caldos de gallina de Mama Miche en la Marín o los “secos de chivo”de la Maldonado, uno terminaba abandonado y con hambre, en semejante chuchaqui, siempre a pie.
 
El caminar por las noches en Quito no comportaba peligro, salvo uno que otro borrachín que hablaba con los postes cerca del Palacio de Gobierno, pensando que era Velasco.
 
En cambio en el Norte de Quito, la vida era nocturna, discotecas, restaurantes como Caldos S.A., el Hotel Colón atendían hasta altas horas de la noche, uno regresaba a su casa bien tanqueado
 
El Quito del Sur tenía su gran tradición y encanto barrios como la Villa Flora y Magdalena, serán motivo de un capítulo aparte, como el Quito de la Diversión.
 
El Quito del Arte, del Café, Quito de las tradiciones y los toros, el Quito intelectual.
 
Ese Quito conventual, inspirado, antiguo, rescatado por Historiadores, figuras como Luciano Andrade Marín, Jorge Carrera Andrade, Remigio Romero y Cordero, del Omoto Albán, ese Quito del tresillo, del Murcielagario, el de nuestros Padres y abuelos liberales o conservadores, curuchupas o Alfaristas, fué de un tiempo luminoso, anecdótico de valores y tradiciones.
 
Ese Quito no lo viví, pero lo sentí a través de los antepasados que viven en mi, entre curas y Militares, chagras y capitalinos, chapetones y castizos, entre blancos, indios, negros y mestizos, Dios quizo que viva en Quito, ciudad milenaria, acogedora de pastusos, guaytambos, morlacos, arena pupos, monos, jíbaros y allullas."
 

Reunión EMAAPQ, Visita a Museo del Pasillo y gastronomía del Centro Histórico de Quito, 2026/09/24


De acuerdo a lo acordado, el 24 de septiembre nos reunimos para visita Museo del Pasillo y gastronomía del Centro Histórico de Quito, punto de encuentro Estación Metro San Francisco, calle Sucre y nos acompañó el cielo de Quito con un sol radiante


Realizamos la reserva para las 11h30 en Museo del pasillo - Quito





En la gráfica, de izquierda a derecha: César Morales Mejía, Luis Salvador, Jorge Aldás y Roque Pérez Paredes. 
 
Una foto obligada, en este cuadro. 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En el Museo se puede realizar karaoke. 




 



 
 
A continuación de visita a las antigua oficinas del agua potable, con guías incluidos: Roque y Jorge.
 
Saludamos con unos amigos: Oscar y Socorro.
 
 
Cuantos recuerdos: 
 
 
 



  
La Plaza Grande, con sus flores y cristales
 

 
 
 
 
Visitamos Sánduches Meneses, Olmedo y García Moreno esquina, en la Cuesta del Suspiro. Su propietario Don Marcelo ha fallecido en 2021.
 
 

  
 


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Rumbo a Mote Colonial, Cuenca y Manabí
 



 
La comida muy buena y la vista excelente.
 
Rumbo al Metro ... nos despedimos y olvidamos conversar sobre el paseo para el siguiente mes

 

 

 

Al caminar por el Centro recordamos un texto El Quito antiguo de Autor anónimo., que lo trascribo:

"Por los años 1.967, tenía mi propio Internet (Única ventana al mundo a excepción de los libros), era la peluquería del "Maestro verrugas" a quién visitaba todos los días, para leer "El Comercio" sus tres secciones, sobre todo me interesaba las noticias internacionales, relacionadas a la vida del Che Guevara y Régis Debray, el uno ya en Bolivia y el otro en Cuba (Muy amigo de Castro).
 
Mi amigo el peluquero me permitía leer mientras él cortaba el pelo, las barbas ralas con su afilada navaja.
 
Ya en los años 1.969, el hombre llegaba a la Luna, el movimiento Hippie irrumpía en Quito con fuerza, "Paz y amor", era el nuevo signo y un olor a mariguana impregnaba el ambiente.
 
De pronto asomaron los melenudos, pelos y barbas largas.
 
El maestro peluquero los veía indignado. (advertía que le vendrían tiempos difíciles, ya pocos querían hacerse el pelo, corte rebajado o corte cadete).
 
Me consta sus insultos: ¡melenudos, maricas!, les gritaba y ellos no se inmutaban, estaban medio volados.
 
El boom petrolero, con el “Bombita”montado en camello, darían a Quito un impulso inusitado.
 
El famoso Palatino, La Cueva del Oso, darían paso a los bares del Norte.
 
Sus rokolas y sus mesas donde se amontonaban las cervezas como sinónimo de "buena cabeza" y para facilitar las cuentas del mesero, aquel Chulla que no le mareaba el alcohol, pero SI la mujer de sus sueños.
 
Abrazado a la Rokola introducía las monedas de despecho y era capaz de morder la "copa rota", o abrirse las venas con sus vidrios. Hecho trizas sus ilusiones, ahogaban sus penas con canciones de Julio Jaramillo.
 
Habían los famosos reservados, sitios mágicos con las mismas mesas, cruzados por unas cortinas, que permitían la privacidad, evitaba las miradas aguardientosas y agresivas de quienes no sabían dominar al Dios Baco o simplemente suicidas despechados de amor no correspondido en busca de liarse a golpes con el típico: "Que me ves".?
 
Nunca faltaron los Requintos, los Serenos, las guitarras que a la luz de la luna fría, se afinaban con antelación antes que hayan malos entendidos como lo sucedido en Riobamba, una anécdota que me contó mi madre: Unos jóvenes enamorados se preparaban para dar Sereno a las hijas de un encopetado hacendado, quien al escuchar los rasgados de las guitarras, que los muchachos iban afinando y nombrando el pentagrama: "La mayor: “La menor", irrumpe por la puerta principal, el Padre celoso gritando: ¡Ni la mayor, ni la menor de mis hijas, ustedes se me largan!. 
 
Se cantaban pasillos y las nuevas baladas que llegaron con Rafael, Piero, Sandro y Favio, allí entre buhardillas, terrazas de casas renteras donde divisabas las Cúpulas de las Iglesias, se afinaban las cuerdas y gargantas, se templaban los nervios con un “Canta-claro". Rompiendo el silencio de la noche, interrumpiendo el sueño de la risueña dama que atropellada, se lanzaba a la ventana para mover la cortina de la sala en un ritual de aceptación y sinónimo que escuchaba semejante bulla, que despertaba al barrio entero.
 
Ese Quito romántico, posesivo, celoso, custodiaba en cada barrio a su reina.
 
Tener una enamorada en otro barrio era cuestión de "Machos" significaba batirse a trompones con los bravos custodios de la dama pretendida.
 
Había otra estrategia mucho más eficaz y era hacerse amigo de la gallada, para luego estar más cerca del objetivo, soportar al primo, al hermano al amigo era un sacrificio que valía la pena.
 
Siempre la jorga, la gallada te daba seguridad, protección y sobre todo una fuente inagotable de hermanas, primas, amigas y fiestas.
 
No existían los colegios mixtos, por tanto el contacto con el sexo contrario era escaso y pasaba necesariamente por el amigo o compañero de colegio.
 
El Norte de Quito tenía otra dinámica, llegabas a través del "Iñaquito-Villa Flora" y "Colón Camal" en sus tres versiones: El bus popular de 2 puertas, con derecho de subirte o bajarte al vuelo (pesetero), el Micro o Especial y el Colectivo que era para señoras y gente bien.
 
Al llegar al Ejido sentías que te habrías a otro mundo, todo plano, anchas avenidas, construcciones modernas, te introducías a un mundo más moderno, más Chic.
 
La Juventud te permitía hacer amigos con facilidad, ingresabas a nuevos círculos nuevas amistades, nuevas posibilidades.
 
De las melcochas bailables con los Wawanco, se pasó a las humoradas, las fiestas Rosadas con los "Graduados de Colombia", las fiestas de colegio, las fogatas bailables, con el " Clan 5", en vivo y directo.
 
Asistí a muchas de ellas y con cada baile con cada vuelta conseguía el número telefónico, una invitación al cine que nunca llegaba, porque no había permiso o porque te decían como la canción: "No tengo edad" o simplemente el número telefónico dado era falso, entregado solo para salir del paso.
 
De Norte a Sur, cual Rosa de los vientos con sus 4 puntos cardinales, te aventurabas a llegar a los confines de la ciudad, en sus cuatro dimensiones: bajar a las piscinas de los valles, cruzar los ríos, subir al Pichincha, volar cometas en el Panecillo, ir a la Estación de Chimbacalle o visitar la Línea Ecuatorial, era motivo de un largo paseo, un día entero de retos y aventuras.
 
Traspasar las chacras, huir de los perros guardianes, cruzar sementeras llenos de choclos eran retos cotidianos en una ciudad mitad ciudad, mitad pueblo, mestiza, profunda.
 
En el Quito de estudiante se mezclaban laicos y religiosos, Paicos y Lima Dry.
 
Teníamos una gran educación y valores.
 
Entre los colegios que se destacaban en estudios y deportes eran: El Patrón Mejía, el Señor Montufar, El San Gabriel, el Benálcazar, Academia Militar Ecuador, en masculinos y en femeninos estaban el 24 de Mayo, Simón Bolivar, Espejo, Providencia, Spellman, San Francisco de Sales, La Inmaculada, las Mercedarias, La Dolorosa etc. etc.
 
Los años 70's fueron de transición profunda en la Sociedad Quiteña.
 
Se pasó del Quito de Barrio al Cosmopolita, de la fiesta de casa a la Discoteca, de la cumbia a la música disco, de las fiestas con tocadiscos a los Disc Jockey.
 
El Quito romántico, también se nutria de frutas exóticas venidas allende.
 
"Las épocas de Monas".
 
De pronto el Chulla Quiteño era sacudido por una fuerza telurica cual terremoto, unos vestidos ligeros que exhibían el trópico lejano, caminaban elegantes con mucha prosa , nuestras calles empedradas y las anchas avenidas, con su cadencia tropical.
 
Los ojos muy abiertos, no daban crédito a esa visión de belleza natural de nuestra costeña.
 
Entonces uno olvidaba por momentos la mirada puesta en el balcón de la pretendida, que solo le había prometido ir a misa de seis, la chiquilla siempre acompañada.
 
Dejaba a un lado tanta devoción, para ir tras una loca pasión que despertaba esa visión estacional.
 
Allí se comprende porqué nuestros poetas de la generación decapitada, ¡perdieron la cabeza!.
 
El Quito de los años 60's no fué nocturno, servicios de comida eran muy escasos pasadas las 10 de la noche, salvo ciertos puestos de papitas con salchicha, apostados en ciertas esquinas del Centro, los caldos de gallina de Mama Miche en la Marín o los “secos de chivo”de la Maldonado, uno terminaba abandonado y con hambre, en semejante chuchaqui, siempre a pie.
 
El caminar por las noches en Quito no comportaba peligro, salvo uno que otro borrachín que hablaba con los postes cerca del Palacio de Gobierno, pensando que era Velasco.
 
En cambio en el Norte de Quito, la vida era nocturna, discotecas, restaurantes como Caldos S.A., el Hotel Colón atendían hasta altas horas de la noche, uno regresaba a su casa bien tanqueado
 
El Quito del Sur tenía su gran tradición y encanto barrios como la Villa Flora y Magdalena, serán motivo de un capítulo aparte, como el Quito de la Diversión.
 
El Quito del Arte, del Café, Quito de las tradiciones y los toros, el Quito intelectual.
 
Ese Quito conventual, inspirado, antiguo, rescatado por Historiadores, figuras como Luciano Andrade Marín, Jorge Carrera Andrade, Remigio Romero y Cordero, del Omoto Albán, ese Quito del tresillo, del Murcielagario, el de nuestros Padres y abuelos liberales o conservadores, curuchupas o Alfaristas, fué de un tiempo luminoso, anecdótico de valores y tradiciones.
 
Ese Quito no lo viví, pero lo sentí a través de los antepasados que viven en mi, entre curas y Militares, chagras y capitalinos, chapetones y castizos, entre blancos, indios, negros y mestizos, Dios quizo que viva en Quito, ciudad milenaria, acogedora de pastusos, guaytambos, morlacos, arena pupos, monos, jíbaros y allullas."
 
 
 
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