miércoles, 4 de febrero de 2026

BBC, Qué es el "efecto cobra" (y cómo demuestra que a veces es peor el remedio que la enfermedad)

 


"La historia nos ha demostrado que a menudo ni las mejores intenciones acompañadas de ideas aparentemente buenas aseguran un final feliz y que, en muchos casos, aquello de que "la intención es lo que cuenta" no es suficiente.

Piensa, por ejemplo, en una de las medidas que varias ciudades del mundo han tomado a lo largo de los años para lidiar con el problema de la contaminación ambiental.

El caso de Ciudad de México quizás te sea familiar.

A finales de la década de 1980, los gobernantes de la metrópoli, cuya calidad de aire era tan preocupante que se llegó a describir como "la antesala de un Hiroshima ecológico", decretaron que cada día de invierno -cuando la polución es peor- el 20% de los autos no podría circular.

Lo que determinaba qué vehículos quedaban inmovilizados eran los últimos dígitos de las placas.

El programa conocido como "Hoy no circula" entró en vigor el 20 de noviembre de 1989 con dos propósitos claros:
  • Reducir los niveles alarmantes de contaminación
  • Reducir el tránsito vehicular
¿Y entonces?

La capital mexicana cuenta con el Sistema de Monitoreo Atmosférico de la Ciudad de México que reporta la calidad del aire según un índice llamado IMECA (las siglas de índice metropolitano de la calidad del aire).

El IMECA emplea 5 categorías que alcanzan la de "extremadamente mala" cuando se superan los 200 puntos.

Pues en 8 días de 1991 y 11 días de 1992, con el programa "Hoy no circula" ya en vigor, se reportaron los niveles de contaminación más críticos históricamente registrados con valores de 300 puntos.
 
 

Y es que resulta que las necesidades de la gente no cambian por órdenes del gobierno.

Por más que la población quisiera un aire más limpio, también necesitaba llegar al trabajo, ir al colegio y demás.

Así que la reacción al "Hoy no circula" no fue la que los legisladores anticiparon: aunque algunos sí compartieron autos o viajaron en transporte público, como se esperaba, otros tomaron taxis, que eran más contaminantes que los carros promedio.

No sólo eso: hubo un grupo que compró otro auto y, en muchos casos, ese segundo vehículo era de peor calidad y por ende arrojaba contaminación al aire de la ciudad a un ritmo mucho más alto.

Era todo lo contrario a los dos propósitos de "Hoy no circula".

Por supuesto que ese no fue el fin de la historia: el programa fue modificado y sigue en píe hoy en día.

Pero esa primera fase no sólo es un ejemplo de esas consecuencias no deseadas tan comunes en la vida (y la economía), sino también de un tipo específico de ellas: las que ocurren cuando la solución propuesta termina empeorando el problema que se pretendía resolver.

No es simplemente un resultado negativo sorpresa, sino que es lo contrario de lo que se pretendía.

El fenómeno a veces se bautiza con el término de "incentivos perversos" pero los economistas tienen otro nombre para ese tipo de consecuencia no deseada aún más rotundo: el efecto cobra.

Historia con moraleja

El término fue acuñado por el economista alemán Horst Siebert en su libro de 2001 del mismo nombre, inspirado por un episodio ocurrido en India cuando todavía era "la joya en la corona del Imperio británico".
 
 
Su capital, Nueva Delhi, sufrió una infestación de cobras, un problema que claramente necesitaba una pronta solución dado que, entre otras cosas, podía ser mortal.

Al gobierno colonial se le ocurrió una solución: ofrecer una generosa recompensa por cada cobra muerta que la gente entregara.

¡Brillante!

La oferta provocó una cacería que efectivamente redujo el número de esas serpientes venenosas.

Solo que, después de un tiempo, hubo algo que empezó a extrañarle a las autoridades. Ya no se veían cobras deslizándose por la ciudad y, sin embargo, seguían pagando tantas o hasta más recompensas.

Lo que había ocurrido es que cuando se volvió más difícil encontrar serpientes en la ciudad, la gente se volvió más emprendedora.

Comenzaron a criarlas en sus hogares, para poderlas matar y seguir recibiendo el dinero que el gobierno ofrecía.

Cuando las autoridades se enteraron de lo que estaba pasando, suspendieron los incentivos.

Como las serpientes ya no tenían ningún valor, los criadores las soltaron y Delhi se vio una vez más invadida por las peligrosas serpientes... sólo que en números más altos.

¿No parece una de esas historias que se cuentan para enseñar una lección?

La moraleja: el pensamiento lineal es limitado y nunca debes subestimar la complejidad de un sistema o el ingenio humano."




Efecto cobra

"El efecto cobra es el que se produce cuando se aplica una política que, intentando dar solución a un determinado problema, tiene un efecto contrario al deseado. Es decir, un efecto que acaba empeorando la situación, respecto a la situación de partida.

El efecto cobra es un fenómeno imprevisto, una consecuencia imprevista, que se produce en la economía, o en la política, como consecuencia de la aplicación de una o varias políticas. Este concepto, es muy frecuente verlo en campos como la economía y la política.

En otras palabras, decimos que este efecto se da cuando, a la hora de combatir una situación o un desequilibrio, aplicamos políticas que, en su análisis, acaban teniendo un efecto contrario al deseado. De esta forma, generando que la situación final sea peor que la de partida.
 
 


Origen del efecto cobra

El origen del efecto cobra se remonta a la India colonial, cuando estos estaban bajo la dominación de Gran Bretaña. En esta tierra, dada la elevada presencia de cobras venenosas, considerada una plaga por los gobernantes, se puso en marcha una política mediante la cual, el Gobierno ofrecía una recompensa a todos aquellos ciudadanos que matasen una cobra. De esta forma, tratando que esta plaga, con la colaboración popular, fuese disminuyendo.

Sin embargo, con el paso del tiempo, los propios ciudadanos comenzaron a criar cobras en sus granjas. De esta forma, podían matarlas y ofrecerlas a cambio de la recompensa. Una técnica que fue interceptada por el Gobierno, que rápidamente canceló los programas. Dando lugar a que estos ciudadanos soltasen las cobras, que ya no valían nada, generando una mayor plaga, peor aún que al inicio.

Muy similar fue lo ocurrido en Vietnam, donde una política similar, pero con las ratas, produjo que la población fomentase la cria de ratas para, de esta forma, obtener mayores beneficios.

En 2001, un economista alemán, Horst Siebert, publicó un libro con el mismo nombre, donde habla de este efecto.
 
Características del efecto cobra

Ya que conocemos lo que es el efecto cobra, veamos sus principales características:
  • Es un concepto muy utilizado en la economía y la política.
  • Es una consecuencia de una o varias política determinada.
  • Se produce cuando se trata de aplicar estímulos para corregir una situación que se encuentra en desequilibrio.
  • Para considerarse «efecto cobra», los estímulos deben generar un efecto contrario al deseado.
  • De esta forma, cuando se produce el efecto cobra, la situación final es peor que la situación de partida.
 
La ley de Campbell, la ley de Goodhart y la crítica de Lucas

Estas tres teorías, diseñadas por tres científicos, hacen referencia a esto que comentamos, siendo teorías elementales en campos como el de las ciencias sociales.

Así pues, la ley de Campbell, acuñada por el científico Donald T. Campbell, hace referencia a que, en la aplicación de políticas públicas, no es posible utilizar un mismo indicador social para asignar los recursos y aplicar políticas, a la vez que utilizamos el mismo indicador para medir el éxito de estas políticas. Esto se debe a que, debido a que el indicador queda sometido a mucha presión, existen riesgos de que este indicador se corrompa.

Muy similar es la ley de Goodhart, acuñada por el economista y asesor del Banco de Inglaterra Charles Goodhart. Esta ley se basó en la recuperación económica de Reino Unido a finales del 1992, la cual se produjo, de acuerdo con el autor, gracias a que la ley se cumplió, a la inversa. En este sentido, si la credibilidad económica de un determinado gobierno está dañada, los objetivos que este plantea quedan vistos como irrelevantes, por lo que los indicadores económicos recuperan su fiabilidad como guía para la aplicación de estas políticas.

Por último, la crítica de Lucas es una teoría diseñada por el economista Robert Lucas. Este macroeconomista llegó a la conclusión de que no se pueden predecir los efectos de una política económica con parámetros que no son estructurales, como las relaciones observadas en datos históricos agregados. De esta forma, concluye con una teoría muy similar a las anteriores, donde se muestra esa incapacidad; considerándose esta última como una de las críticas más válidas sobre cómo no formular modelos económicos.

A partir de estas tres teorías, el economista estadounidense Thomas Sowell acuñó una frase en la que expresaba lo siguientes:

«Debemos medir las políticas económicas por su impacto en la población, y no por la intencionalidad con la que fueron aplicadas».
 
Ejemplo del efecto cobra

Imaginemos un escenario en el que existe mucho empleo informal. Para acabar con este, el país aplica una serie de medidas, basadas todas ellas en el incremento de la regulación y el control estatal. El objetivo de este control y esta regulación es acabar con el empleo informal o, como poco, reducirlo. Sin embargo, con el paso del tiempo, esta regulación empieza a generar un efecto contrario en los empresarios, que en lugar de reducir el empleo informal, sacan a más empleados de la formalidad económica, agravando la situación de partida.

Esta situación es un claro ejemplo de efecto cobra. La elección de estas políticas, así como su aplicación, han acabado teniendo un efecto contrario al deseado. De la misma forma que, como explicábamos en el ejemplo, se ha agravado la situación, respecto a la situación de partida.

Así pues, este concepto ha quedado para hacer referencia a aquellas situaciones en las que el estímulo aplicado por el Estado para hacer frente a una situación de malestar o desequilibrio, en lugar de corregirla, la empeora. Es decir, genera un efecto cobra, porque no genera el efecto deseado, sino el contrario."


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