jueves, 24 de septiembre de 2026

El Quito antiguo de Autor anónimo.




 
El Quito antiguo de Autor anónimo.

"Por los años 1.967, tenía mi propio Internet (Única ventana al mundo a excepción de los libros), era la peluquería del "Maestro verrugas" a quién visitaba todos los días, para leer "El Comercio" sus tres secciones, sobre todo me interesaba las noticias internacionales, relacionadas a la vida del Che Guevara y Régis Debray, el uno ya en Bolivia y el otro en Cuba (Muy amigo de Castro).
 
Mi amigo el peluquero me permitía leer mientras él cortaba el pelo, las barbas ralas con su afilada navaja.
 
Ya en los años 1.969, el hombre llegaba a la Luna, el movimiento Hippie irrumpía en Quito con fuerza, "Paz y amor", era el nuevo signo y un olor a mariguana impregnaba el ambiente.
 
De pronto asomaron los melenudos, pelos y barbas largas.
 
El maestro peluquero los veía indignado. (advertía que le vendrían tiempos difíciles, ya pocos querían hacerse el pelo, corte rebajado o corte cadete).
 
Me consta sus insultos: ¡melenudos, maricas!, les gritaba y ellos no se inmutaban, estaban medio volados.
 
El boom petrolero, con el “Bombita”montado en camello, darían a Quito un impulso inusitado.
 
El famoso Palatino, La Cueva del Oso, darían paso a los bares del Norte.
 
Sus rokolas y sus mesas donde se amontonaban las cervezas como sinónimo de "buena cabeza" y para facilitar las cuentas del mesero, aquel Chulla que no le mareaba el alcohol, pero SI la mujer de sus sueños.
 
Abrazado a la Rokola introducía las monedas de despecho y era capaz de morder la "copa rota", o abrirse las venas con sus vidrios. Hecho trizas sus ilusiones, ahogaban sus penas con canciones de Julio Jaramillo.
 
Habían los famosos reservados, sitios mágicos con las mismas mesas, cruzados por unas cortinas, que permitían la privacidad, evitaba las miradas aguardientosas y agresivas de quienes no sabían dominar al Dios Baco o simplemente suicidas despechados de amor no correspondido en busca de liarse a golpes con el típico: "Que me ves".?
 
Nunca faltaron los Requintos, los Serenos, las guitarras que a la luz de la luna fría, se afinaban con antelación antes que hayan malos entendidos como lo sucedido en Riobamba, una anécdota que me contó mi madre: Unos jóvenes enamorados se preparaban para dar Sereno a las hijas de un encopetado hacendado, quien al escuchar los rasgados de las guitarras, que los muchachos iban afinando y nombrando el pentagrama: "La mayor: “La menor", irrumpe por la puerta principal, el Padre celoso gritando: ¡Ni la mayor, ni la menor de mis hijas, ustedes se me largan!. 
 
Se cantaban pasillos y las nuevas baladas que llegaron con Rafael, Piero, Sandro y Favio, allí entre buhardillas, terrazas de casas renteras donde divisabas las Cúpulas de las Iglesias, se afinaban las cuerdas y gargantas, se templaban los nervios con un “Canta-claro". Rompiendo el silencio de la noche, interrumpiendo el sueño de la risueña dama que atropellada, se lanzaba a la ventana para mover la cortina de la sala en un ritual de aceptación y sinónimo que escuchaba semejante bulla, que despertaba al barrio entero.
 
Ese Quito romántico, posesivo, celoso, custodiaba en cada barrio a su reina.
 
Tener una enamorada en otro barrio era cuestión de "Machos" significaba batirse a trompones con los bravos custodios de la dama pretendida.
 
Había otra estrategia mucho más eficaz y era hacerse amigo de la gallada, para luego estar más cerca del objetivo, soportar al primo, al hermano al amigo era un sacrificio que valía la pena.
 
Siempre la jorga, la gallada te daba seguridad, protección y sobre todo una fuente inagotable de hermanas, primas, amigas y fiestas.
 
No existían los colegios mixtos, por tanto el contacto con el sexo contrario era escaso y pasaba necesariamente por el amigo o compañero de colegio.
 
El Norte de Quito tenía otra dinámica, llegabas a través del "Iñaquito-Villa Flora" y "Colón Camal" en sus tres versiones: El bus popular de 2 puertas, con derecho de subirte o bajarte al vuelo (pesetero), el Micro o Especial y el Colectivo que era para señoras y gente bien.
 
Al llegar al Ejido sentías que te habrías a otro mundo, todo plano, anchas avenidas, construcciones modernas, te introducías a un mundo más moderno, más Chic.
 
La Juventud te permitía hacer amigos con facilidad, ingresabas a nuevos círculos nuevas amistades, nuevas posibilidades.
 
De las melcochas bailables con los Wawanco, se pasó a las humoradas, las fiestas Rosadas con los "Graduados de Colombia", las fiestas de colegio, las fogatas bailables, con el " Clan 5", en vivo y directo.
 
Asistí a muchas de ellas y con cada baile con cada vuelta conseguía el número telefónico, una invitación al cine que nunca llegaba, porque no había permiso o porque te decían como la canción: "No tengo edad" o simplemente el número telefónico dado era falso, entregado solo para salir del paso.
 
De Norte a Sur, cual Rosa de los vientos con sus 4 puntos cardinales, te aventurabas a llegar a los confines de la ciudad, en sus cuatro dimensiones: bajar a las piscinas de los valles, cruzar los ríos, subir al Pichincha, volar cometas en el Panecillo, ir a la Estación de Chimbacalle o visitar la Línea Ecuatorial, era motivo de un largo paseo, un día entero de retos y aventuras.
 
Traspasar las chacras, huir de los perros guardianes, cruzar sementeras llenos de choclos eran retos cotidianos en una ciudad mitad ciudad, mitad pueblo, mestiza, profunda.
 
En el Quito de estudiante se mezclaban laicos y religiosos, Paicos y Lima Dry.
 
Teníamos una gran educación y valores.
 
Entre los colegios que se destacaban en estudios y deportes eran: El Patrón Mejía, el Señor Montufar, El San Gabriel, el Benálcazar, Academia Militar Ecuador, en masculinos y en femeninos estaban el 24 de Mayo, Simón Bolivar, Espejo, Providencia, Spellman, San Francisco de Sales, La Inmaculada, las Mercedarias, La Dolorosa etc. etc.
 
Los años 70's fueron de transición profunda en la Sociedad Quiteña.
 
Se pasó del Quito de Barrio al Cosmopolita, de la fiesta de casa a la Discoteca, de la cumbia a la música disco, de las fiestas con tocadiscos a los Disc Jockey.
 
El Quito romántico, también se nutria de frutas exóticas venidas allende.
 
"Las épocas de Monas".
 
De pronto el Chulla Quiteño era sacudido por una fuerza telurica cual terremoto, unos vestidos ligeros que exhibían el trópico lejano, caminaban elegantes con mucha prosa , nuestras calles empedradas y las anchas avenidas, con su cadencia tropical.
 
Los ojos muy abiertos, no daban crédito a esa visión de belleza natural de nuestra costeña.
 
Entonces uno olvidaba por momentos la mirada puesta en el balcón de la pretendida, que solo le había prometido ir a misa de seis, la chiquilla siempre acompañada.
 
Dejaba a un lado tanta devoción, para ir tras una loca pasión que despertaba esa visión estacional.
 
Allí se comprende porqué nuestros poetas de la generación decapitada, ¡perdieron la cabeza!.
 
El Quito de los años 60's no fué nocturno, servicios de comida eran muy escasos pasadas las 10 de la noche, salvo ciertos puestos de papitas con salchicha, apostados en ciertas esquinas del Centro, los caldos de gallina de Mama Miche en la Marín o los “secos de chivo”de la Maldonado, uno terminaba abandonado y con hambre, en semejante chuchaqui, siempre a pie.
 
El caminar por las noches en Quito no comportaba peligro, salvo uno que otro borrachín que hablaba con los postes cerca del Palacio de Gobierno, pensando que era Velasco.
 
En cambio en el Norte de Quito, la vida era nocturna, discotecas, restaurantes como Caldos S.A., el Hotel Colón atendían hasta altas horas de la noche, uno regresaba a su casa bien tanqueado
 
El Quito del Sur tenía su gran tradición y encanto barrios como la Villa Flora y Magdalena, serán motivo de un capítulo aparte, como el Quito de la Diversión.
 
El Quito del Arte, del Café, Quito de las tradiciones y los toros, el Quito intelectual.
 
Ese Quito conventual, inspirado, antiguo, rescatado por Historiadores, figuras como Luciano Andrade Marín, Jorge Carrera Andrade, Remigio Romero y Cordero, del Omoto Albán, ese Quito del tresillo, del Murcielagario, el de nuestros Padres y abuelos liberales o conservadores, curuchupas o Alfaristas, fué de un tiempo luminoso, anecdótico de valores y tradiciones.
 
Ese Quito no lo viví, pero lo sentí a través de los antepasados que viven en mi, entre curas y Militares, chagras y capitalinos, chapetones y castizos, entre blancos, indios, negros y mestizos, Dios quizo que viva en Quito, ciudad milenaria, acogedora de pastusos, guaytambos, morlacos, arena pupos, monos, jíbaros y allullas."
 

Reunión EMAAPQ, Visita a Museo del Pasillo y gastronomía del Centro Histórico de Quito, 2026/09/24


De acuerdo a lo acordado, el 24 de septiembre nos reunimos para visita Museo del Pasillo y gastronomía del Centro Histórico de Quito, punto de encuentro Estación Metro San Francisco, calle Sucre y nos acompañó el cielo de Quito con un sol radiante


Realizamos la reserva para las 11h30 en Museo del pasillo - Quito





En la gráfica, de izquierda a derecha: César Morales Mejía, Luis Salvador, Jorge Aldás y Roque Pérez Paredes. 
 
Una foto obligada, en este cuadro. 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En el Museo se puede realizar karaoke. 




 



 
 
A continuación de visita a las antigua oficinas del agua potable, con guías incluidos: Roque y Jorge.
 
Saludamos con unos amigos: Oscar y Socorro.
 
 
Cuantos recuerdos: 
 
 
 



  
La Plaza Grande, con sus flores y cristales
 

 
 
 
 
Visitamos Sánduches Meneses, Olmedo y García Moreno esquina, en la Cuesta del Suspiro. Su propietario Don Marcelo ha fallecido en 2021.
 
 

  
 


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Rumbo a Mote Colonial, Cuenca y Manabí
 



 
La comida muy buena y la vista excelente.
 
Rumbo al Metro ... nos despedimos y olvidamos conversar sobre el paseo para el siguiente mes

 

 

 

Al caminar por el Centro recordamos un texto El Quito antiguo de Autor anónimo., que lo trascribo:

"Por los años 1.967, tenía mi propio Internet (Única ventana al mundo a excepción de los libros), era la peluquería del "Maestro verrugas" a quién visitaba todos los días, para leer "El Comercio" sus tres secciones, sobre todo me interesaba las noticias internacionales, relacionadas a la vida del Che Guevara y Régis Debray, el uno ya en Bolivia y el otro en Cuba (Muy amigo de Castro).
 
Mi amigo el peluquero me permitía leer mientras él cortaba el pelo, las barbas ralas con su afilada navaja.
 
Ya en los años 1.969, el hombre llegaba a la Luna, el movimiento Hippie irrumpía en Quito con fuerza, "Paz y amor", era el nuevo signo y un olor a mariguana impregnaba el ambiente.
 
De pronto asomaron los melenudos, pelos y barbas largas.
 
El maestro peluquero los veía indignado. (advertía que le vendrían tiempos difíciles, ya pocos querían hacerse el pelo, corte rebajado o corte cadete).
 
Me consta sus insultos: ¡melenudos, maricas!, les gritaba y ellos no se inmutaban, estaban medio volados.
 
El boom petrolero, con el “Bombita”montado en camello, darían a Quito un impulso inusitado.
 
El famoso Palatino, La Cueva del Oso, darían paso a los bares del Norte.
 
Sus rokolas y sus mesas donde se amontonaban las cervezas como sinónimo de "buena cabeza" y para facilitar las cuentas del mesero, aquel Chulla que no le mareaba el alcohol, pero SI la mujer de sus sueños.
 
Abrazado a la Rokola introducía las monedas de despecho y era capaz de morder la "copa rota", o abrirse las venas con sus vidrios. Hecho trizas sus ilusiones, ahogaban sus penas con canciones de Julio Jaramillo.
 
Habían los famosos reservados, sitios mágicos con las mismas mesas, cruzados por unas cortinas, que permitían la privacidad, evitaba las miradas aguardientosas y agresivas de quienes no sabían dominar al Dios Baco o simplemente suicidas despechados de amor no correspondido en busca de liarse a golpes con el típico: "Que me ves".?
 
Nunca faltaron los Requintos, los Serenos, las guitarras que a la luz de la luna fría, se afinaban con antelación antes que hayan malos entendidos como lo sucedido en Riobamba, una anécdota que me contó mi madre: Unos jóvenes enamorados se preparaban para dar Sereno a las hijas de un encopetado hacendado, quien al escuchar los rasgados de las guitarras, que los muchachos iban afinando y nombrando el pentagrama: "La mayor: “La menor", irrumpe por la puerta principal, el Padre celoso gritando: ¡Ni la mayor, ni la menor de mis hijas, ustedes se me largan!. 
 
Se cantaban pasillos y las nuevas baladas que llegaron con Rafael, Piero, Sandro y Favio, allí entre buhardillas, terrazas de casas renteras donde divisabas las Cúpulas de las Iglesias, se afinaban las cuerdas y gargantas, se templaban los nervios con un “Canta-claro". Rompiendo el silencio de la noche, interrumpiendo el sueño de la risueña dama que atropellada, se lanzaba a la ventana para mover la cortina de la sala en un ritual de aceptación y sinónimo que escuchaba semejante bulla, que despertaba al barrio entero.
 
Ese Quito romántico, posesivo, celoso, custodiaba en cada barrio a su reina.
 
Tener una enamorada en otro barrio era cuestión de "Machos" significaba batirse a trompones con los bravos custodios de la dama pretendida.
 
Había otra estrategia mucho más eficaz y era hacerse amigo de la gallada, para luego estar más cerca del objetivo, soportar al primo, al hermano al amigo era un sacrificio que valía la pena.
 
Siempre la jorga, la gallada te daba seguridad, protección y sobre todo una fuente inagotable de hermanas, primas, amigas y fiestas.
 
No existían los colegios mixtos, por tanto el contacto con el sexo contrario era escaso y pasaba necesariamente por el amigo o compañero de colegio.
 
El Norte de Quito tenía otra dinámica, llegabas a través del "Iñaquito-Villa Flora" y "Colón Camal" en sus tres versiones: El bus popular de 2 puertas, con derecho de subirte o bajarte al vuelo (pesetero), el Micro o Especial y el Colectivo que era para señoras y gente bien.
 
Al llegar al Ejido sentías que te habrías a otro mundo, todo plano, anchas avenidas, construcciones modernas, te introducías a un mundo más moderno, más Chic.
 
La Juventud te permitía hacer amigos con facilidad, ingresabas a nuevos círculos nuevas amistades, nuevas posibilidades.
 
De las melcochas bailables con los Wawanco, se pasó a las humoradas, las fiestas Rosadas con los "Graduados de Colombia", las fiestas de colegio, las fogatas bailables, con el " Clan 5", en vivo y directo.
 
Asistí a muchas de ellas y con cada baile con cada vuelta conseguía el número telefónico, una invitación al cine que nunca llegaba, porque no había permiso o porque te decían como la canción: "No tengo edad" o simplemente el número telefónico dado era falso, entregado solo para salir del paso.
 
De Norte a Sur, cual Rosa de los vientos con sus 4 puntos cardinales, te aventurabas a llegar a los confines de la ciudad, en sus cuatro dimensiones: bajar a las piscinas de los valles, cruzar los ríos, subir al Pichincha, volar cometas en el Panecillo, ir a la Estación de Chimbacalle o visitar la Línea Ecuatorial, era motivo de un largo paseo, un día entero de retos y aventuras.
 
Traspasar las chacras, huir de los perros guardianes, cruzar sementeras llenos de choclos eran retos cotidianos en una ciudad mitad ciudad, mitad pueblo, mestiza, profunda.
 
En el Quito de estudiante se mezclaban laicos y religiosos, Paicos y Lima Dry.
 
Teníamos una gran educación y valores.
 
Entre los colegios que se destacaban en estudios y deportes eran: El Patrón Mejía, el Señor Montufar, El San Gabriel, el Benálcazar, Academia Militar Ecuador, en masculinos y en femeninos estaban el 24 de Mayo, Simón Bolivar, Espejo, Providencia, Spellman, San Francisco de Sales, La Inmaculada, las Mercedarias, La Dolorosa etc. etc.
 
Los años 70's fueron de transición profunda en la Sociedad Quiteña.
 
Se pasó del Quito de Barrio al Cosmopolita, de la fiesta de casa a la Discoteca, de la cumbia a la música disco, de las fiestas con tocadiscos a los Disc Jockey.
 
El Quito romántico, también se nutria de frutas exóticas venidas allende.
 
"Las épocas de Monas".
 
De pronto el Chulla Quiteño era sacudido por una fuerza telurica cual terremoto, unos vestidos ligeros que exhibían el trópico lejano, caminaban elegantes con mucha prosa , nuestras calles empedradas y las anchas avenidas, con su cadencia tropical.
 
Los ojos muy abiertos, no daban crédito a esa visión de belleza natural de nuestra costeña.
 
Entonces uno olvidaba por momentos la mirada puesta en el balcón de la pretendida, que solo le había prometido ir a misa de seis, la chiquilla siempre acompañada.
 
Dejaba a un lado tanta devoción, para ir tras una loca pasión que despertaba esa visión estacional.
 
Allí se comprende porqué nuestros poetas de la generación decapitada, ¡perdieron la cabeza!.
 
El Quito de los años 60's no fué nocturno, servicios de comida eran muy escasos pasadas las 10 de la noche, salvo ciertos puestos de papitas con salchicha, apostados en ciertas esquinas del Centro, los caldos de gallina de Mama Miche en la Marín o los “secos de chivo”de la Maldonado, uno terminaba abandonado y con hambre, en semejante chuchaqui, siempre a pie.
 
El caminar por las noches en Quito no comportaba peligro, salvo uno que otro borrachín que hablaba con los postes cerca del Palacio de Gobierno, pensando que era Velasco.
 
En cambio en el Norte de Quito, la vida era nocturna, discotecas, restaurantes como Caldos S.A., el Hotel Colón atendían hasta altas horas de la noche, uno regresaba a su casa bien tanqueado
 
El Quito del Sur tenía su gran tradición y encanto barrios como la Villa Flora y Magdalena, serán motivo de un capítulo aparte, como el Quito de la Diversión.
 
El Quito del Arte, del Café, Quito de las tradiciones y los toros, el Quito intelectual.
 
Ese Quito conventual, inspirado, antiguo, rescatado por Historiadores, figuras como Luciano Andrade Marín, Jorge Carrera Andrade, Remigio Romero y Cordero, del Omoto Albán, ese Quito del tresillo, del Murcielagario, el de nuestros Padres y abuelos liberales o conservadores, curuchupas o Alfaristas, fué de un tiempo luminoso, anecdótico de valores y tradiciones.
 
Ese Quito no lo viví, pero lo sentí a través de los antepasados que viven en mi, entre curas y Militares, chagras y capitalinos, chapetones y castizos, entre blancos, indios, negros y mestizos, Dios quizo que viva en Quito, ciudad milenaria, acogedora de pastusos, guaytambos, morlacos, arena pupos, monos, jíbaros y allullas."
 
 
 
Invitación a revisar publicaciones con etiqueta EMAAPQ 

Club de Jardinería de Ibarra, Bodas de Oro, 2026/09/22

 

 

Club de Jardinería en la celebración de sus Bodas de Oro. ✨

Entre anécdotas y recuerdos, compartimos parte de la historia de esta maravillosa organización, que durante cinco décadas ha sido parte importante de la vida de nuestra ciudad. 
 
 
 
 
 
 






lunes, 21 de septiembre de 2026

Flores amarillas el 21 de septiembre: el origen de la tendencia viral y qué significan



 
"La costumbre inspirada en la telenovela argentina Floricienta coincide con el inicio de la primavera en el hemisferio sur y se ha consolidado como un símbolo de afecto en redes sociales

Cada 21 de septiembre, plataformas como TikTok e Instagram se llenan de videos e imágenes de personas entregando o recibiendo flores amarillas. Esta tradición, que cobra cada vez más fuerza en Ecuador, nació de la icónica telenovela juvenil argentina Floricienta (2004), producida por Cris Morena, cuya canción principal convirtió la entrega de estos ramos en un gesto de amor e ilusión.

Aunque en la ficción la escena estaba ligada al romance entre los protagonistas, con el paso de los años la práctica traspasó las pantallas y se transformó en un código afectivo popular. Hoy en día, el gesto ya no se limita a las parejas sentimentales, sino que se ha extendido a amigos, familiares y compañeros de trabajo como una muestra de aprecio sincero.

El fenómeno digital ha hecho que la fecha adquiera una dimensión casi festiva en varios países de América Latina. Durante todo el día, los usuarios comparten en internet desde fotografías de sus arreglos hasta memes y fragmentos del programa de televisión, convirtiendo la entrega de este detalle en una experiencia interactiva que se planifica con semanas de anticipación.
 
El motivo detrás del color amarillo y las fechas para regalarlo


En la psicología del color y el lenguaje de las plantas, el amarillo se asocia de manera directa con la luz del sol, la vitalidad, la gratitud y la renovación. Regalar un ramo de este tono simboliza el deseo de transmitir buenas energías, celebrar la amistad y marcar el inicio de una etapa positiva en la vida de quien lo recibe.

La tradición se conmemora en dos momentos específicos del año debido a la rotación planetaria y el calendario de los equinoccios:
 
21 de septiembre: Coincide con la llegada de la primavera al hemisferio sur, fecha de mayor impacto y popularidad en Ecuador y el resto de la región sudamericana.
21 de marzo: Marca el inicio de la estación primaveral en el hemisferio norte, donde también se replica esta costumbre en países de Centro y Norteamérica.

Entre las flores más buscadas para armar estos obsequios destacan los girasoles, las gerberas, las margaritas, los crisantemos, las rosas amarillas y los tulipanes. La elección depende tanto del gusto personal como del mensaje que se quiera enviar, consolidando a la fecha como una de las expresiones afectivas más populares del calendario digital. "





¿Por qué se regalan flores amarillas el 21 de septiembre? Historia de la tradición

"Estas flores se consideran ideales para transmitir valores que van ligados con la amistad.

En muchos lugares del mundo, el 21 de septiembre es un día especial en el que las calles se llenan de flores amarillas y los corazones se llenan de alegría. Pero, ¿por qué se regalan flores amarillas en esta fecha? Para entender esta hermosa tradición, debemos remontarnos a su historia.

Según el sitio web 'FloraQueen', los floricultores contemporáneos coinciden en que las flores de color amarillo representan sentimientos como la alegría, la amistad, la esperanza y la honestidad.

En la sociedad actual, este matiz se considera la elección perfecta cuando se trata de obsequiar un ramo de flores en ocasiones especiales, como el cumpleaños de un ser querido, la celebración de un logro reciente, la bienvenida a un nuevo miembro de la familia o incluso para expresar un sincero acto de gratitud y amor.
 
 
Pero, ¿por qué precisamente se regalan flores amarillas el 21 de septiembre?
 
En muchos países, la tradición de regalar flores amarillas el 21 de septiembre se ha convertido en un gesto significativo. Además, la elección de este color no es casual, debido a que el amarillo representa la luz del sol y la esperanza.
 
Recientemente, en TikTok, ha habido un gran revuelo en torno a una tendencia relacionada con la entrega de flores amarillas en septiembre. Esta tendencia ha suscitado una gran curiosidad entre miles de usuarios que se cuestionan su origen.
 
En esta plataforma de redes sociales, la tendencia ha alcanzado un gran nivel de viralidad, especialmente cuando se acompaña con la canción muy popular 'Flores amarillas' de la serie 'Floricienta'. Sin embargo, ha habido diversas interpretaciones sobre el origen de esta tendencia.
 
En este contexto, el significado más profundo detrás de regalar flores amarillas es que si alguien le obsequia estas flores, está expresando su deseo de compartir su vida con usted y de no perder más tiempo, algo que guarda similitud con lo que sucede en la trama y el video de la mencionada canción de la serie 'Floricienta'. 
 
 

 

Obsequiar flores amarillas el 21 de septiembre: un gesto lleno de significado
 
Esta tendencia está estrechamente relacionada con la expresión de emociones y sentimientos a través de los regalos. El color amarillo, que se vincula comúnmente con la felicidad, el optimismo y la alegría, convierte la entrega de un ramo de flores de este tono en un gesto que transmite buenos deseos y vibraciones positivas a quienes lo reciben.
 
No obstante, hay otro motivo especial por el cual estas flores se regalan en septiembre. Este mes marca el inicio de la primavera en el hemisferio sur, una estación caracterizada por la renovación, el color y la exuberancia de la naturaleza. Las flores amarillas, en este contexto, representan el comienzo de la estación del renacimiento y el florecimiento.
 
Es importante señalar que la costumbre de regalar estas flores no se limita únicamente a septiembre y puede llevarse a cabo en cualquier momento del año como un símbolo de alegría y buenos deseos. Sin embargo, durante este mes, adquieren un significado especial relacionado con la llegada de la primavera, la celebración y la felicidad.
 
Día Internacional de la Paz
 
La emisora cultural de Colombia 'HJCK' indica que, muchas personas relacionan la tradición de regalar flores amarillas el 21 de septiembre con la conmemoración del Día Internacional de la Paz, una jornada mundial dedicada a la promoción de la paz y la no violencia.
 
Esta fecha fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1981, y desde entonces se celebra cada año en todo el mundo. 
 
El color amarillo se ha asociado durante mucho tiempo con la amistad y la felicidad, y se ha convertido en un símbolo de apoyo a la paz. Por lo tanto, regalar flores amarillas en este día, se considera un gesto de deseo de paz y armonía en el mundo.

Flores amarillas: curiosidades

-Color de la felicidad: el amarillo es universalmente considerado el color de la felicidad y la alegría, por lo que los ramos en este tono transmiten un mensaje de positividad.

-Atraen a los polinizadores: muchas flores amarillas tienen un aroma dulce y nectarífero que atrae a abejas, mariposas y otros polinizadores importantes para la reproducción de las plantas.

-Son comestibles: algunas de estas flores, como las caléndulas y los girasoles, son comestibles y se utilizan en ensaladas, decoración de pasteles y tés.

-Amor y amistad: en el lenguaje de las flores, las amarillas a menudo simbolizan la amistad y la admiración, lo que las convierte en un regalo popular entre amigos cercanos.

-Resistencia al marchitamiento: muchas flores de este tono, como los crisantemos, son conocidas por su longevidad y resistencia al marchitamiento, lo que las convierte en excelentes opciones para arreglos florales duraderos.

-Variedad de especies: existen una gran variedad de flores amarillas en todo el mundo, desde las brillantes margaritas hasta las exóticas orquídeas amarillas, cada una con su propia belleza y significado.

Flores amarillas en septiembre, el encanto de la tradición"






 
 

 
 
"Cada 21 de septiembre, las redes sociales vuelven a llenarse de ramos amarillos, videos de sorpresas y parejas esperando recibir este detalle. Aunque la fecha suele relacionarse con la llegada de la primavera, la tradición que hoy circula por internet tiene un origen mucho más reciente: la cultura pop.

La referencia más reconocible es Floricienta, la serie argentina estrenada en 2004 y protagonizada por Florencia Bertotti. La canción “Flores amarillas”, incluida en su banda sonora, convirtió ese ramo en un símbolo asociado con el deseo romántico de recibir flores de la persona amada.

Aries (21 de marzo – 19 de abril): Girasol vibrante

Las personas de Aries son enérgicas, apasionadas y dinámicas. Para un signo de fuego que siempre busca destacar, un ramo de girasoles gigantes es la opción ideal. Su tallo firme y su color intenso reflejan la vitalidad y el liderazgo natural de Aries, convirtiéndose en un regalo que no pasa desapercibido.

Tauro (20 de abril – 20 de mayo): Rosas amarillas elegantes

Tauro valora la belleza clásica, la textura y la durabilidad. Las rosas amarillas, en su máxima frescura o en formato de rosa eterna preservada, apelan a su amor por la elegancia y la sofisticación. Un arreglo bien estructurado con empaque de tacto suave conectará de inmediato con su sentido de apreciación por los detalles de calidad.

Géminis (21 de mayo – 20 de junio): Tulipanes amarillos

Curiosos, versátiles y en constante movimiento, los nacidos bajo el signo de Géminis aprecian lo moderno y estilizado. Los tulipanes amarillos ofrecen esa estética limpia, estilizada y fotogénica que encaja a la perfección con su espíritu juvenil y comunicativo.
 
Cáncer (21 de junio – 22 de julio): Margaritas cálidas

Sensibles, hogareños y detallistas, los representados por Cáncer encuentran valor en la simplicidad con significado emocional. Un ramo de margaritas amarillas evoca ternura, calidez y nostalgia. Para Cáncer, la intención y una nota escrita a mano complementan el valor del arreglo.
 
Leo (23 de julio – 22 de agosto): Orquídea o ramo monumental

Leo no se conforma con lo discreto. Este signo regido por el Sol necesita brillo, presencia y estatus. Una orquídea amarilla de floración impecable o un ramo de gran tamaño preparado con envoltorios llamativos cumplirá con la expectativa de impacto y espectacularidad que Leo aprecia.

Virgo (23 de agosto – 22 de septiembre): Lirios o Freesias amarillas

Virgo busca la simetría, la pulcritud y el orden. Las freesias o los lirios amarillos destacan por sus líneas limpias, su aroma fresco y una estructura botánica ordenada. Son flores que no generan desorden, mantienen su frescura por varios días en florero y reflejan la atención al detalle propia de este signo.

Libra (23 de septiembre – 22 de octubre): Peonías o Ranúnculos amarillos

Regidos por Venus, los nativos de Libra buscan la armonía estética y el equilibrio visual en todo momento. Las peonías o ranúnculos en tonos amarillos suaves ofrecen un volumen delicado, digno de una composición artística. El empaque en tonos neutros o pasteles es clave para cautivar su mirada.

Escorpio (23 de octubre – 21 de noviembre): Dalias amarillas

Escorpio es intencional, profundo y observador. No busca lo convencional, sino flores con capas visuales complejas e historia. Las dalias amarillas, con sus geométricos patrones de pétalos, comunican la firmeza y el misterio característicos de este signo de agua.

Sagitario (22 de noviembre – 21 de diciembre): Flores silvestres (Solidago / Vara de oro)

Aventureros, libres e independientes, los nativos de Sagitario conectan con la naturaleza en su estado más puro. Un ramo de estilo campestre que combine flores silvestres y matas de solidago (vara de oro) proyecta la vibra desenfadada y viajera que define a Sagitario.

Capricornio (22 de diciembre – 19 de enero): Anturio o planta en maceta

Capricornio es práctico, enfocado y con visión a largo plazo. Un ramo cortado que se marchite rápidamente puede no ser su opción favorita; en su lugar, una planta de anturio amarillo o un lirio sembrado en una maceta elegante para su espacio de trabajo representa un regalo duradero y funcional.

Acuario (20 de enero – 18 de febrero): Craspedia o mimosa

Acuario destaca por su originalidad y su gusto por lo fuera de lo común. Para este signo de aire, la craspedia (esferas amarillas) o las flores de mimosa ofrecen formas botánicas vanguardistas y texturas poco tradicionales que apelan a su espíritu innovador.

Piscis (19 de febrero – 20 de marzo): Narcisos amarillos

Soñadores, empáticos y poéticos, los representados por Piscis aprecian los regalos que transmiten romanticismo e historia. Los narcisos amarillos, asociados tradicionalmente a la llegada del buen tiempo y los nuevos comienzos, encajan de forma natural con su intuición e imaginación.

Más importante que el signo: conoce sus gustos

La astrología puede servir como punto de partida para elegir un ramo, pero hay una regla más sencilla: observa qué flores le gustan realmente a tu pareja.

El 21 de septiembre puede ser una fecha viral, pero no existe una flor obligatoria. Girasoles, rosas, margaritas, tulipanes, gerberas y otras especies amarillas pueden formar parte de la tendencia. En Ecuador, además, la oferta de flores amarillas incluye varias de estas alternativas.

Así que, si buscas una fórmula sencilla para acertar: usa el signo zodiacal para inspirarte, el color amarillo para seguir la tradición y los gustos de tu pareja para tomar la decisión final."

 
Para considerar, con identidad nacional