viernes, 23 de octubre de 2026

Paris 2026/10

 



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Entre las múltiples imágenes que han dejado los incidentes en Francia, esta fotografía ha pasado casi desapercibida.

El dueño de una librería en París mantiene su local abierto a pesar de los disturbios. Se sienta impertérrito mientras la calle es escenario de una batalla urbana. Entre los saqueos, nadie se fija en una librería, nadie la vandaliza, y no es porque sea un lugar sagrado.

Sin embargo, las tiendas de lujo fueron asaltadas.

¿Qué lectura nos da esta imagen? ¿Qué valor le damos a la Cultura, cuando es lo único que puede impedir que dejemos de ser una sociedad mejor y con futuro?

*El saqueo elige lo que brilla, no lo que ilumina.*

Las tiendas de lujo fueron asaltadas porque su valor es inmediato: se puede revender, se puede colgar del cuerpo, exhibirse. Un libro no; no se puede cambiar por nada en una esquina. Y ahí está la paradoja que esconde la foto: lo que la turba desprecia es precisamente lo que nos evita ser turba.

Nadie roba una librería en un disturbio porque nadie cree que un libro valga nada. Y sin embargo, es lo único que tiene valor cuando todo lo demás se ha roto.

En medio del caos, la resistencia silenciosa: el librero. Con su boina, su taza de café, su cartel torcido de "Welcome / Open". Impertérrito, pero no indiferente. Es casi una imagen de otra época.

Entre humo, pintadas, escaparates rotos y coches quemados, él sigue haciendo lo mismo que hace todos los días: abrir la puerta, la única que puede permitirnos escapar de esta "realidad".

No es ingenuidad, es la forma más radical de resistencia: seguir creyendo que alguien puede entrar a buscar un libro mientras la calle está en llamas.

¿Cuál es entonces el valor que le damos a la Cultura? El de lo declamativo, el discurso, la foto de los premios. Pero cuando la sociedad se tensa y se rompe, la Cultura es lo primero que se cae del presupuesto y lo último que se protege.

Esta imagen nos devuelve la pregunta al revés: ¿qué sociedad queremos ser? ¿Una que saquea escaparates de relojes y bolsos, o una que deja intacta una librería porque cree que allí dentro no hay nada "importante"?

Ese hombre no defiende su negocio, sino la idea de que todavía hay un lugar donde se puede entrar, sentarse, abrir un libro y volver a ser persona. Que es lo único que nos impedirá, o nos permitirá, convertirnos en algo mejor, con futuro.

Mientras haya alguien que ponga el cartel de OPEN entre los escombros, todavía hay esperanza.

La única resistencia al sistema es la Cultura, no la violencia..."

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