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domingo, 30 de noviembre de 2025

BBC, Los mensajes ocultos en "La muerte de Marat", una de las escenas del crimen más famosas de la historia del arte

Los mensajes ocultos en "La muerte de Marat", una de las escenas del crimen más famosas de la historia del arte

 

"La muerte de Marat", de Jacques-Louis David, es una imagen engañosamente simple de un asesinato real.

Advertencia: Este artículo contiene descripciones e imágenes de violencia que pueden resultar perturbadoras para algunos lectores.

El gran arte nos hace mirar y luego volver a mirar. Tomemos como ejemplo "La muerte de Marat" (1793), de Jacques-Louis David, quizás la representación pictórica de una escena del crimen más famosa de los últimos 250 años.

A primera vista, la representación del cuerpo sin vida del revolucionario francés Jean-Paul Marat, apuñalado en su bañera el 13 de julio de 1793, no podría ser más simple.

El periodista asesinado, que había abogado por la ejecución del rey Luis XVI, se desploma hacia nosotros. Su cuerpo está enmarcado por un vasto vacío que se extiende sobre él.

Sin embargo, si observamos con atención, la icónica pintura de David comienza a revelar un inquietante rompecabezas de detalles dobles en la mitad inferior del lienzo: dos plumas, dos fechas, dos cartas, dos mujeres ausentes, dos cajas, dos firmas, dos cadáveres.

La cacofonía de pistas contradictorias nos atrapa, haciendo que pasemos de observadores pasivos de una simple instantánea de la historia a convertirnos en detectives forenses inmersos en la resolución de un misterio más profundo, uno en el que se sospecha que el propio artista manipuló las pruebas.

En cada rincón de "La muerte de Marat", una de las obras maestras de la importante exposición de David en el Louvre de París, se aprecia la doble intención del artista: crear, a la vez, una elegía íntima y personal en memoria de un amigo asesinado, con quien compartía ideas políticas radicales, y una potente pieza de propaganda pública.

En manos de David, Marat es mucho más que un simple periodista jacobino al que una francesa, Charlotte Corday, apuñaló en el pecho con un cuchillo de cocina, convencida de que él estaba envenenando el debate público. 

Marat aquí es glorificado, como un segundo Cristo.
 
  

 
La obra de David forma parte de una importante exposición en el Louvre de París que estará hasta el 26 de enero de 2026.
 
El retrato de David exalta a Marat, quien pasa de ser una persona enfermiza, que requería largos baños medicinales para aliviar una enfermedad cutánea crónica, a un transformarse en un mesías secular sacrificado.

Para amplificar esa elevación de mortal inválido a mártir místico, David entreteje su pintura con símbolos descifrables y ecos de la historia del arte que mantienen nuestra mirada fija en el mito que teje ante nosotros.

Tan implicado está el artista en la coreografía de la escena, que resulta fácil comprender cómo Sébastien Allard, comisario de la exposición del Louvre, pudo llegar a la conclusión en su ensayo para el catálogo de que "el monumento que David erige a Marat es también un monumento que construye para sí mismo… Marat actúa con su pluma y el pintor, con sus pinceles".

Las dos manos

Nuestra mirada se divide en dos direcciones, intentando seguir los curiosos y contradictorios movimientos de las manos moribundas del hombre.

En la mano derecha de Marat encontramos la pluma con la que escribía cuando fue apuñalado con el cuchillo de mango de nácar que yace a escasos centímetros.

Con los nudillos apoyados en el suelo, esa mano cuelga inerte, evocando los brazos caídos de Cristo tanto en la monumental escultura de mármol de Miguel Ángel, "La Piedad", como en el conmovedor cuadro de Caravaggio "El Entierro de Cristo".

Mientras tanto, la mano izquierda de Marat, rígida por el rigor mortis, sostiene una carta manchada de sangre, sugiriendo un foco de atención completamente distinto.

Una mano se aferra a la vida, la otra sucumbe a la muerte.

Entre estos dos gestos divergentes, el espíritu de la pintura oscila eternamente entre el mundo de los vivos y el de los muertos.

Las dos plumas
 
 

En su mano derecha, una pluma; en la izquierda, una carta. Hay otra pluma junto al tintero.

A la tensión entre el flujo inquieto y la sombría quietud de las manos contradictorias de Marat se suma la decisión, aparentemente redundante, de David de insertar en la escena despojada no una, sino dos plumas entintadas.

Entre los dedos inertes de su mano derecha, Marat sujeta una pluma de escribir, aún húmeda de tinta.

Siguiendo su trayectoria desde el suelo, más allá del penacho blanco, hasta la caja volcada que Marat usaba como escritorio, descubrimos una segunda pluma junto al tintero agachado.

La punta oscura de esta pluma apunta amenazadoramente hacia la herida de arma blanca fatal y plantea una pregunta incisiva: ¿fue un cuchillo o las palabras lo que mató a Marat? En tiempos de política acalorada, nunca está claro qué es más poderoso, si la pluma o la espada.

Como veremos, en la pintura de David, la pluma y la espada son, en sí mismas, dobles. Se afilan mutuamente.

Las dos cartas

Una vez detectada, la duplicación de la evidencia en la pintura se multiplica repentinamente.

En el centro del lienzo, encontramos no una, sino dos cartas, cada una escrita por una mano diferente.

Entre estos dos documentos se desarrolla toda la trama de la pintura.

La nota que Marat sostiene en su mano izquierda está colocada por el artista de tal manera que podemos leer fácilmente la manera en la que Corday engatusó a Marat sin que éste lo supiera para que la invitara a entrar y así aprovecharse de su naturaleza benevolente.

"Basta con que yo sea muy infeliz", suplica Corday con hipocresía en su carta, "para tener derecho a tu amabilidad".

El mensaje es claro: fue la bondad de Marat lo que lo mató.
 
 

Entre los documentos está escrita la trama del cuadro.
 
 
Justo debajo de la carta de Corday, al borde de la caja, se encuentra otra misiva escrita por el propio Marat: el documento que, al parecer, estaba redactando cuando ella se declaró en huelga.

Esta nota está sujeta por un asignado (o moneda revolucionaria), considerado por los estudiosos como la primera representación de papel moneda en el arte occidental.

En su carta, Marat promete desinteresadamente cinco libras a una amiga de la Revolución que sufre: "Esa madre de cinco hijos cuyo esposo murió en defensa de la patria".

Incluso en la muerte, se nos dice, Marat sigue siendo generoso.

Las dos mujeres


Las dos cartas no solo trazan los ejes del engaño y la mentira, la bondad y la redención, sobre los que se desarrolla la historia del cuadro.

Las dos cartas evocan fantasmas: dos, para ser exactos.

El primero es el de Corday, la intrigante asesina que se coló en casa de Marat con un largo cuchillo oculto bajo su chal.

El segundo, también invisible, es el de la viuda afligida a quien Marat deseaba ayudar, cuyo esposo murió luchando por la República.

El enfrentamiento entre fuerzas femeninas, una que personifica el bien y la otra el mal, tiene una larga tradición en la historia del arte.

Durante siglos, los artistas han representado la lucha entre la santidad y el pecado como una amarga contienda entre mujeres fuertes.

La famosa "Alegoría de la Virtud y el Vicio" del artista renacentista Paolo Veronese, de alrededor de 1565, muestra a una mujer que invita a Hércules al honor, mientras que otra, con un largo cuchillo oculto a la espalda, lo tienta hacia el placer.

David actualiza la alegoría para la era de la Revolución. En "La muerte de Marat", lo que está en juego es el alma de una nación.
 

El enfrentamiento entre las fuerzas femeninas en la obra de David recuerda a la "Alegoría de la Virtud y el Vicio".
 

Las dos firmas

Cada cuadro termina con una firma: ese toque final con el que el artista da su consentimiento a la historia que ha contado.

"La muerte de Marat tiene dos", lo que garantiza que la obra nunca esté completa, sino que se trata de un desconcertante caso sin resolver que siempre nos intrigará.

Una, garabateada de lado en el centro del lienzo, pertenece a Corday y es una falsificación de David al recrear la carta que ella le escribió a Marat.

En otro lugar, cerca del borde inferior del cuadro y aparentemente cincelada en la caja de madera como si hubiera sido tallada en piedra, se encuentra la firma del propio artista, dedicando formalmente la obra a su amigo asesinado, cuyo nombre magnifica más allá de la escala del suyo: "Para Marat, David".

Al grabar su nombre en la propia estructura de la obra, David se inserta en la escena del crimen.

Una vez más, evoca la historia del arte. En el único cuadro que Caravaggio firmó, hizo lo mismo.

En la parte inferior de su colosal lienzo "La decapitación de San Juan Bautista", Caravaggio reúne las sílabas de su nombre, "f. Michelang.o", a partir de un charco de sangre que brota del cuello cercenado del sacerdote.

Es un gesto sombrío que parece asumir cierta responsabilidad por el asesinato. Al recordar la firma autoinculpatoria de Caravaggio, David no confiesa el asesinato de Marat, sino que declara su adhesión a su agenda política.

Afirma: "Ahora todos somos Marat".
 
 
 

La obra de David también recuerda a Caravaggio, quien escribió "f. Michelang.o" al pie de "La decapitación de San Juan Bautista".


Las dos fechas

Si observas con atención debajo de la firma de David, verás una lucha silenciosa no solo entre dos fechas distintas, sino entre dos concepciones opuestas del tiempo.

Bajo su nombre, David ha cincelado "L'an deux", que denota el segundo año del Calendario Revolucionario, que comenzó en 1792, año de la fundación de la República.

Esa fecha nítida y legible se sitúa entre los dígitos, separados y parcialmente borrados, de la calibración del calendario cristiano para el año de creación de la obra: "1793".

En las dos esquinas inferiores del recuadro, David ha insertado y borrado "17" y "93", lo que indica una abolición total del tiempo cristiano en favor de las medidas revolucionarias.

Una vez más, Marat podría estar haciendo una sutil alusión en su curiosa fusión de sistemas de tiempo contrapuestos.

Al igual que Caravaggio, Botticelli también firmó un solo cuadro, "Natividad mística", en el que inserta una inscripción enigmática que yuxtapone el calendario cristiano con otro sincronizado con el Libro del Apocalipsis: "Este cuadro, a finales del año 1500, en medio de las convulsiones de Italia, yo, Alessandro, lo pinté en el tiempo transcurrido, según el capítulo 11 de San Juan, en la segunda penuria del Apocalipsis…".

En "La muerte de Marat", David invoca a Botticelli y a la vez lo supera, pues las prioridades de la revelación son usurpadas por las de la revolución.

¿Qué significa, en definitiva, toda esta dualidad en la famosa pintura de David, una obra que, al fusionar pasión y principio, redefiniría la textura e intensidad de la pintura histórica e influiría en obras que van desde "La balsa de la Medusa" de Delacroix hasta el "Guernica" de Picasso?

Al refractar implacablemente las pruebas halladas en la escena del crimen de Marat a través del denso prisma de su imaginación, David proyecta un doble retrato.

Ante nuestros ojos, el artista transforma el asesinato en mito, mientras que el cuerpo físico del polemista asesinado se alquimiza en una segunda figura mística que sentimos más que vemos.

La inquietante presencia de Marat, perturbó la imaginación del poeta francés Baudelaire, quien observó sobre la pintura: "En el aire frío de esta habitación, sobre estas frías paredes, alrededor de esta fría y lúgubre bañera, un alma se cierne".

Esta es una adaptación al español de una historia publicada por BBC Culture. Si quieres leer la versión original, en inglés, haz clic aquí."

viernes, 5 de septiembre de 2025

¿Cómo publicar fotos de menores en redes sociales?


"Las redes sociales, además de estar presentes en el día a día de las personas, también forman parte de los centros educativos. La gran popularidad de estas plataformas digitales ha llevado a las escuelas a hacer uso de ellas para ganar visibilidad, atraer nuevos estudiantes, mantener su relevancia en su zona de influencia y para aumentar la transparencia y generar así confianza entre los padres y la comunidad educativa.

Compartir información a través de redes sociales como Facebook o Instagram permite a las escuelas e institutos mostrar aspectos como la fiesta de Navidad, los campeonatos deportivos, las excursiones, los ganadores del certamen literario o los concursos de arte. Esta práctica facilita la comunicación dentro de la comunidad educativa, incluyendo a padres, estudiantes y personal escolar, lo que puede fortalecer el sentido de pertenencia y comunidad.

Sin embargo, también surgen preocupaciones sobre la privacidad y seguridad de los menores. Compartir imágenes de estudiantes en plataformas públicas puede exponerlos a diversos riesgos, desde la violación de su privacidad hasta el acoso y el uso no autorizado de sus imágenes.

Por ello, es fundamental que toda la comunidad educativa, padres, madres, docentes y equipos directivos, acuerden y lleven a la práctica medidas de prevención con el consentimiento adecuado de los padres antes de publicar cualquier contenido que incluya a menores.

¿Qué consideraciones hay que tener en cuenta?

Aunque es muy común compartir imágenes y contenido en redes sociales o en grupos de clase, cuando se trata de menores de edad, es fundamental tomar algunas precauciones para garantizar su seguridad y privacidad. Las escuelas y otras instituciones educativas tienen la responsabilidad de proteger a sus estudiantes, especialmente cuando se comparten fotos o vídeos en línea.

Por ello, para evitar posibles riesgos, es importante seguir una serie de pautas que aseguren que el contenido publicado respete los derechos de los menores.

  • Obtener el consentimiento: Asegurarse de tener el consentimiento explícito de los padres, madres o tutores antes de publicar cualquier imagen de menores. Asimismo, es conveniente informar del uso que se dará a las imágenes y cómo realizará el centro estos procedimientos. Tener en cuenta que, pueden revocar el consentimiento en cualquier momento que ellos decidan y, por lo tanto, eliminar las imágenes de los mismos.
  • Es importante recordar que, si se realiza una actividad que va a ser grabada o fotografiada y en ella hay estudiantes que no tienen el consentimiento firmado, no se les puede excluir de las mismas. 
  • Evitar información personal: No incluir información personal identificable en las imágenes, como nombres completos, direcciones o clase de los estudiantes, mejor hablar de forma genérica, por ejemplo “Nuestros estudiantes recogen el premio del X certamen literario” o “La excursión al museo fue una experiencia enriquecedora para todos los alumnos y alumnas”.
  • Usar configuraciones de privacidad: Configurar las publicaciones para que solo sean visibles para un público restringido, como miembros de la comunidad escolar.
En redes sociales puedes configurar:
Las menciones y etiquetas, así evitarás que cualquier persona pueda etiquetarte en publicaciones donde no te gustaría aparecer.
Los seguidores, revisa a quién sigues y qué personas te siguen.
La ubicación.
  • Revisar el contenido: Verificar que las imágenes no contengan elementos que puedan poner en riesgo la seguridad de los menores o imágenes donde los menores salgan mal y puedan dar lugar a burlas o humillaciones.
  • Monitorizar comentarios: Supervisar los comentarios en las publicaciones para detectar y eliminar cualquier contenido inapropiado o peligroso, pudiendo eliminar la opción de realizar comentarios si fuese necesario.

¿Cómo podemos hacer fotos de forma segura?

A la hora de hacer las fotos de las diferentes actividades que el centro educativo puede realizar hay métodos para hacerlas de forma segura para proteger a los menores en Internet.

Aunque tengan firmados los consentimientos, debemos ser responsables y evitar mostrar rostros de los estudiantes, incluso marcas de nacimiento o elementos con los que pueden ser reconocidos.

Al hacer las fotos, procura poner a los menores de espaldas o tapando el rostro. Si no lo podemos evitar, a la hora de compartir la imagen podemos usar el propio editor del dispositivo para incluir algún emoticono o pixelar la cara o elementos reconocibles
 



Por otro lado, y hay que tener en cuenta algunas recomendaciones que son importantes:
  • Tener un único equipo encargado: Es importante que, a la hora de gestionar las imágenes y las redes sociales sea un persona o grupo de personas único, para evitar así accesos no autorizados a las cuentas o incluso poder detectar y actuar más fácilmente ante cualquier problema de seguridad. Formar y capacitar a ese equipo es clave para garantizar la seguridad de los menores.
  • Evitar guardar imágenes de los alumnos y alumnas en dispositivos personales de educadores. En caso de realizar esas fotos, pedir que, una vez las compartan con el equipo correspondiente que gestiona las imágenes, las eliminen.
  • Actualizar políticas regularmente: Revisar y actualizar las políticas del centro educativo sobre el uso de redes sociales y la publicación de imágenes de menores.
  • Implementar un protocolo de respuesta: Establecer un protocolo claro para responder a incidentes relacionados con la publicación de imágenes, como la eliminación rápida de contenido si es necesario, la gestión de los permisos, etc.

¿Qué riesgos pueden derivar de no tomar estas medidas?

Se puede tener la tentación de publicar en Facebook o Instagram la imagen del ganador del certamen literario escolar o el equipo vencedor del torneo de baloncesto para que lo vean los familiares y amigos, pero esto podría suponer algunos riesgos.
  • Pérdida de la privacidad: los rostros no están pixelados o se muestran con total claridad, pueden ser utilizadas sin autorización para fines nada amigables como crear memes o stickers para acosar, humillar o incluso ser víctimas de algún groomer.
  • Riesgo de acoso: Hay imágenes que pueden ser inocentes, pero puede que alguno/a no salga favorecido y acabe siendo víctima de acoso o ciberacoso.
  • Uso no autorizado de imágenes: las imágenes pueden ser copiadas y utilizadas sin autorización en otros contextos.
  • Riesgos de seguridad física: Proporcionar detalles como la clase a la que van los menores, la ubicación o rutinas revela mucha información privada que puede llegar a manos de personas con malas intenciones."



Cada país tiene su normativa, en Ecuador se puede publicar utilizando un Consentimiento informado, suscrito por el Representante Legal de la autorización de uso de imagen.
 
 

 
"... Aun en los casos permitidos por la ley, no se podrá utilizar públicamente la imagen de un adolescente mayor de quince años, sin su autorización expresa; ni la de un niño, niña o adolescente menor de dicha edad, sin la autorización de su representante legal, quien sólo la dará si no lesiona los derechos de su representado...."
 

 

FORMATO ESTÁNDAR DE CONSENTIMIENTO DE USO DE IMAGEN

  




Autorización uso de imagen Formato Educación 

 


sábado, 2 de agosto de 2025

NYT Pensar se está convirtiendo en un lujo


Mi amigo Jorge Moncayo comparte un artículo del NYT. 

Pensar se está convirtiendo en un lujo


"Cuando era una niña, en la década de 1980, mis padres me enviaron a una escuela Waldorf en Inglaterra. En esa época, la escuela desaconsejaba a los padres que permitieran a sus hijos ver demasiada televisión y, en cambio, les decían que hicieran hincapié en la lectura, el aprendizaje práctico y jugar al aire libre.

En aquel momento me molestó esta restricción. Pero quizá tuvieran razón: hoy no veo mucha televisión y sigo leyendo mucho. Sin embargo, desde mi época en la escuela, se ha impuesto una forma de tecnología mucho más insidiosa y tentadora: internet, sobre todo a través de los teléfonos celulares. Hoy sé que tengo que guardar el teléfono en una gaveta o en otra habitación si necesito concentrarme durante más de unos minutos.


Desde que hace aproximadamente un siglo se inventaron los llamados tests de inteligencia, hasta hace poco, las puntuaciones internacionales de coeficiente intelectual (CI) subían de manera constante en un fenómeno conocido como efecto Flynn. Pero hay pruebas de que nuestra capacidad para aplicar ese poder cerebral está disminuyendo. Según un informe reciente, las puntuaciones de alfabetización de los adultos se nivelaron y empezaron a descender en la mayoría de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en la última década, y algunos de los descensos más dramáticos se observaron entre los más pobres. Los niños también muestran una alfabetización decreciente.

En un artículo publicado en el Financial Times, John Burn-Murdoch lo relaciona con el auge de una cultura postalfabetizada en la que consumimos la mayor parte de los medios a través de los celulares, evitando los textos densos en favor de las imágenes y los videos cortos. Otras investigaciones han asociado el uso de celulares con los síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en adolescentes, y una cuarta parte de los adultos estadounidenses encuestados sospechan ahora que podrían padecer esta condición. Los profesores de escuelas y universidades asignan menos libros completos a sus alumnos, en parte porque son incapaces de completarlos. Casi la mitad de los estadounidenses leyeron cero libros en 2023.

La idea de que la tecnología está alterando nuestra capacidad no solo de concentración, sino también de lectura y razonamiento, está calando. Sin embargo, la conversación para la que nadie está preparado es cómo esto puede estar creando otra forma de desigualdad.

Piensa en esto comparándolo con los patrones de consumo de comida basura: a medida que las chucherías ultraprocesadas se han hecho más accesibles e inventivamente adictivas, las sociedades desarrolladas han visto surgir una brecha entre quienes tienen los recursos sociales y económicos para mantener un estilo de vida sano y quienes son más vulnerables a la cultura alimentaria obesogénica. Esta bifurcación tiene una fuerte influencia de clase: en todo el Occidente desarrollado, la obesidad se ha correlacionado fuertemente con la pobreza. Me temo que lo mismo ocurrirá con la marea de la postalfabetización.

La alfabetización a largo plazo no es innata, sino que se aprende, a veces laboriosamente. Como ha ilustrado Maryanne Wolf, académica de la alfabetización, adquirir y perfeccionar una capacidad de “lectura experta” de formato largo altera literalmente la mente. Reconfigura nuestro cerebro, aumenta el vocabulario, desplaza la actividad cerebral hacia el hemisferio izquierdo analítico y perfecciona nuestra capacidad de concentración, razonamiento lineal y pensamiento profundo. La presencia de estas características a escala contribuyó a la aparición de la libertad de expresión, la ciencia moderna y la democracia liberal, entre otras cosas.

Los hábitos de pensamiento formados por la lectura digital son muy diferentes. Como muestra Cal Newport, experto en productividad, en su libro de 2016, Céntrate, el entorno digital está optimizado para la distracción porque diversos sistemas compiten por nuestra atención con notificaciones y otras exigencias. Las plataformas de las redes sociales están diseñadas para crear adicción, y el mero volumen de material incentiva intensos “bocados” cognitivos de discurso calibrados para la máxima compulsividad por encima del matiz o el razonamiento reflexivo. Los patrones de consumo de contenidos resultantes nos forman neurológicamente para hojear, reconocer patrones y saltar distraídamente de un texto a otro, si es que acaso utilizamos nuestros teléfonos para leer.

Cada vez más, el acto mismo de leer apenas parece necesario. Plataformas como TikTok y YouTube Shorts ofrecen una fuente inagotable de fascinantes videos cortos. Estos se combinan con memes visuales, noticias falsas, noticias reales, ciberanzuelos, desinformación a veces hostil y, cada vez más, un torrente de contenido basura generado por inteligencia artificial. El resultado es un entorno mediático que parece el equivalente cognitivo del pasillo de la comida basura y al que es tan difícil resistirse como a esos coloridos y poco saludables empaques de golosinas.

Un liberal clásico podría replicar: claro, pero al igual que con la comida basura, depende del individuo tomar decisiones saludables. Sin embargo, lo que esto no tiene en cuenta es que, al igual que los efectos negativos sobre la salud del consumo excesivo de comida basura, los daños cognitivos de los medios digitales serán más pronunciados en la parte inferior de la escala socioeconómica.

Ya estamos viendo indicios de eso. Como señala Wolf, desde hace mucho tiempo la alfabetización y la pobreza están correlacionadas. Ahora los niños pobres pasan más tiempo al día frente a las pantallas que los ricos: en un estudio de 2019, cerca de dos horas más al día para los preadolescentes y adolescentes estadounidenses cuyas familias ganaban menos de 35.000 dólares al año, en comparación con sus compañeros cuyos ingresos familiares superaban los 100.000 dólares anuales. Las investigaciones indican que los niños que están expuestos a más de dos horas al día de tiempo de pantalla recreativo tienen peor memoria de trabajo, velocidad de procesamiento, niveles de atención, habilidades lingüísticas y función ejecutiva que los niños que no lo están.

Sin rodeos: tomar decisiones cognitivas saludables es difícil. En una cultura saturada de formas de entretenimiento más accesibles y absorbentes, la alfabetización prolongada puede convertirse pronto en dominio de subculturas de élite.

Las élites, los grupos religiosos y los conservadores ya están adoptando límites autoimpuestos al uso de la tecnología. Entre 2019 y 2023, se abrieron en Estados Unidos más de 250 nuevas escuelas clásicas, muchas de ellas cristianas, con una ética centrada en la alfabetización de “grandes libros” de formato largo. Abundan las nuevas guías e iniciativas de esta multitud, como el reciente libro The Tech Exit: a Practical Guide to Freeing Kids and Teens From Smartphones, de Clare Morell, miembro de un grupo de reflexión conservador.

No solo se trata de conservadores. Figuras notables de la tecnología como Bill Gates y Evan Spiegel han hablado públicamente de frenar el uso de pantallas de sus hijos. Otros contratan niñeras a las que exigen que firmen contratos de “no teléfono”, o envían a sus hijos a escuelas Waldorf, donde esos dispositivos están prohibidos o fuertemente restringidos. Aquí la tijera de la clase social está muy afilada: la mayoría de las escuelas clásicas son instituciones de pago. Proteger a tus hijos del uso excesivo de dispositivos en la Escuela Waldorf de la Península te costará 34.000 dólares al año en los cursos de primaria.

Muchos estados de Estados Unidos, entre ellos California, están restringiendo el uso de celulares por parte de los alumnos, lo que en teoría debería igualar las condiciones. Pero es optimista suponer que esas normas se aplicarán con la misma determinación en las escuelas privadas de salones pequeños con menos estudiantes que en las escuelas públicas masivas, por no hablar de los hogares de estos estudiantes.

Incluso más allá de Silicon Valley, algunas personas limitan la estimulación digital (como las redes sociales o los videojuegos) durante periodos de tiempo determinados como parte de la práctica de superación personal del ayuno de dopamina.

El enfoque ascético de la salud cognitiva sigue siendo un nicho y se concentra entre los ricos. Pero a medida que las nuevas generaciones lleguen a la edad adulta sin haber vivido nunca en un mundo sin celulares, podemos esperar que la cultura se estratifique cada vez más. Por un lado, un grupo relativamente pequeño de personas conservará, y desarrollará intencionadamente, la capacidad de concentración y razonamiento de larga duración. Por otro, una población general más amplia será efectivamente postalfabeta, con todas las consecuencias que ello implica para la claridad cognitiva.

¿Qué ocurrirá si esto se cumple plenamente? Un electorado que ha perdido la capacidad de pensar largo y tendido será más tribal, menos racional, en gran medida desinteresado por los hechos o incluso por los registros históricos, estará más movido por las vibraciones que por argumentos convincentes y más abierto a ideas fantásticas y extrañas teorías conspirativas. Si esto te resulta familiar, puede ser una señal de lo lejos que ha llegado Occidente por este camino.

Para los operadores astutos, una población así ofrece nuevas oportunidades de corrupción. Los oligarcas que traten de moldear la política en su beneficio se beneficiarán del hecho de que pocos tendrán la capacidad de atención necesaria para seguir o cuestionar políticas en campos aburridos y técnicos; ahora lo que la mayoría quiere no es una investigación forense, sino un nuevo video corto que “humille” a la otra tribu. Podemos esperar que la clase gobernante se adapte pragmáticamente al declive colectivo de la capacidad racional del electorado, por ejemplo, conservando los rituales asociados a la democracia de masas, al tiempo que desplaza discretamente las áreas políticas clave fuera del alcance de una ciudadanía caprichosa y fácilmente manipulable. Yo no celebro esto, pero nuestra juventud nativa de la red parece no inmutarse: las encuestas internacionales muestran un apoyo decreciente a la democracia entre la Generación Z.

Para que quede claro, no hay razón para que la oportunidad de marginar al electorado o de arbitrar la brecha entre las vibraciones y la política favorezca especialmente al equipo republicano o al demócrata. Este mundo postalfabetizado favorece a los demagogos que saben cambiar entre el lenguaje político de la élite y el lenguaje populista de los memes. Favorece a los oligarcas con destreza en las redes sociales y a los que tienen más seguridad en sí mismos que integridad. No favorece a los que tienen poco dinero, poco poder político y nadie que hable en su nombre."


Mary Harrington es una periodista radicada en el Reino Unido. Es redactora colaboradora de UnHerd y autora de Feminism Against Progress y el libro de próxima publicación, The King and the Swarm.

 

Existen algunos artículos sobre el tema, comparto:
 

"Hace décadas confiábamos en nuestra memoria para recordar numeros de teléfono, usábamos reglas aritméticas manualmente, tablas logarítmicas, o incluso mecánicas de cálculo.

Pero una pregunta persiste:

¿Hasta qué punto la tecnología nos libera o nos empobrece cognitivamente?.... ¿Nos estamos haciendo obsoletos?
 


El fenómeno del deskilling (descenso de habilidades)

El término deskilling describe cómo la dependencia excesiva en herramientas - desde robots en líneas de producción hasta la IA - puede erosionar nuestras capacidades profesionales. Hoy, este riesgo se traslada a nuestras habilidades de pensamiento crítico, memoria, creatividad y juicio. ¿Será que no solo nuestra estabilidad cognitiva esta en riesgo y estamos empezando a confiar en la IA y otras tecnologías ciegamente?

Según un estudio de la UNSW Business School, el uso intensivo de IA está relacionado con una menor capacidad de razonamiento a largo plazo. El profesor Frederik Anseel advierte: ( Información detalladas en Fuente 1)

  1. “El riesgo más reciente es que la IA socave habilidades básicas, llamandolo skill decay...”
  2. “Para quienes han dedicado miles de horas a la escritura, el análisis y la lectura, la IA es una herramienta fantástica, un cerebro auxiliar que les permite ser diez veces más productivos. Pero ¿y si nunca hubieran tenido esa práctica? ¿Y si escribir textos con ChatGPT se volviera tan natural que ya no escribieran?”.
  3. "A medida que delegamos más funciones cognitivas a la inteligencia artificial, corremos el riesgo de dejar de ejercitar habilidades fundamentales como el pensamiento crítico, la escritura clara, el análisis y la lectura profunda."
  4. "Para quienes están en formación o en etapas tempranas de su carrera, usar IA sin conciencia puede obstaculizar el desarrollo de habilidades esenciales."

Creamos realidades personales bajo la definición de conversaciones personales / colectivas y si dejamos de escribir y leer confiando en lo que nos dice una tecnología... ¿que pasará?... Si una máquina escribe por nosotros, ¿Seremos conscientes de lo que realmente pensamos?

A nivel humano existe una tendencia a seguir lo que escuchamos, lo que creemos cierto, lo que de alguna forma resuena con nosotros, o lo que se va formando con inteligencia colectiva, es un proceso de consciencia plena el escuchar nuestros propios pensamientos, ideales... ¿Y si exponencialmente la IA piensa por nosotros? esos espacios de conexión personal y con nuestros pensamientos podrían resultar más complejos si no hacemos un uso consciente de la IA.
 

 


El CEO de Mistral AI, Arthur Mensch, coincide en algunos puntos importantes de este debate: ( Información detalladas en Fuente 2)

  1. “El mayor riesgo con la IA no es que reemplace empleos: es que nos vuelva demasiado cómodos, dependientes y, en última instancia, demasiado perezosos para pensar o actuar por nosotros mismos.”
  2. “Cuando las máquinas lo hacen todo por nosotros, corremos el riesgo de perder el impulso de aprender, adaptarnos e innovar. El peligro no es que la IA tome el control, sino que dejemos de intentarlo”
  3. “Enfatiza la importancia de mantener a los humanos activamente involucrados en revisar y criticar los resultados de la IA para preservar el aprendizaje y las capacidades analíticas.”

Sin duda estamos en un momento donde es necesario que los procesos de aprendizaje cambien, en donde nuestro enfoque de agregación de valor en nuestras relaciones personales y de trabajo se cuestión en cuando estamos usando IA y será un momento de inflexión en la sociedad.

Investigaciónes recientes

1.AI Tools in Society: Impacts on Cognitive Offloading and the Future of Critical Thinking: (octubre 2024 a enero 2025) Se realizo un estudio con 666 participantes reveló una correlación negativa fuerte (r: –0.68) entre el uso frecuente de herramientas de IA y las habilidades de pensamiento crítico . Al mismo tiempo, la delegación cognitiva (o cognitive offloading) aumentaba con la frecuencia de uso. En términos mas sencillos : confiamos más y pensamos menos. Correlación negativa: indica que a medida que aumenta una variable, la otra disminuye. En este caso: cuanto más frecuentemente se usa la IA, menor es el nivel de pensamiento crítico observado en los participantes. Este resultado puede hacernos pensar en que:

Las personas que usan muy frecuentemente herramientas de IA (como ChatGPT, copilots, asistentes de escritura, etc.) tienden a pensar menos críticamente por sí mismas.
Podrían estar delegando su juicio, análisis o cuestionamiento profundo, confiando demasiado en lo que la IA entrega sin cuestionarlo ni contrastarlo.
Podremos perder capacidades cognitivas y habilidades humanas si no usamos conscientemente estas herramientas.

2. Investigación del MIT ( Instituto Tecnológico de Massachusetts): (Abril 2025) En un experimento con 54 participantes que escribieron sin y con IAGenerativa. Los que usaron IA presentaron menor actividad cerebral y menos creatividad. Hubo baja retención del contenido y dificultad para recuperar lo escrito, es decir luego del ejercicio, cuando se les pidió que explicaran o recordaran lo que habían creado, tuvieron problemas para reconstruir las ideas, argumentar o incluso parafrasear lo generado por la IA. Definieron el fenómeno como “metacognitive laziness” o pereza metacognitiva.

El “imperativo humano”: equilibrio con propósito
 
Entonces, ¿cómo aprovechamos la IA sin perder lo que nos hace humanos?... ¿deseamos quedar obsoletos o parar con esta posible realidad a futuro?

  1. Diseña IA que desafíe, no que responda: herramientas IA que pregunten antes de entregar, promoviendo reflexión .
  2. Sistema de revisión humana obligatorio: antes de enviar, pregunta: ¿entiendo esto? ¿Lo puedo argumentar?
  3. Reserva momentos “sin IA”: como en tiempos de teléfonos físicos y concursos mentales. Ejercita memoria, cálculo manual o brainstorming sin pantallas.
  4. Potencia habilidades esenciales: pensamiento crítico, juicio ético, creatividad en el contexto de generar ideas , soluciones y expresiones originales y útiles que están conectadas con el entorno que conocemos y vivimos sin ayuda de asistentes, aumentar nuestra capacidad de síntesis, escribir sin IA, hacer cálculos manuales, leer sin ayuda de herramientas automáticas, reflexionar antes de delegar nuestras actividades a herramientas IA y conectar con todo aquello que nos apasiona de manera genuina para potenciar nuestras capacidades autenticas.


Llamado a líderes y estrategas

No basta con adoptar IA: hay que hacerlo con intención estratégica y auto-cuidado cognitivo.

Las organizaciones que escalen tecnología sin fortalecer cultura y mente humana perderán su verdadera ventaja: su capacidad de innovación y adaptación.

Siento como parte de mi propósito personal acompañar equipos a diseñar esa human+AI inteligente, empática y adaptativa, donde la tecnología potencia, no anula, nuestra inteligencia.

Te invito a reflexionar con este desafío:

¿Cómo equilibras estos avances con tu bienestar intelectual y salud mental?

¿Qué prácticas puedes implementar hoy para proteger lo más valioso: nuestra mente?

Porque el futuro del trabajo no es entre humano o máquina. Es humano y máquina.

Y depende del equilibrio que decidamos construir de manera consciente."
 

 

Etna Estrella

Gestión y Planificación Tecnológica, Agility Coach, Consultora de Cambio Organizacional y Transformación Digital en contextos de agilidad e innovación.


 



"La lectura no es una habilidad con la que nacemos: son circuitos cerebrales que la humanidad tardó miles de años en desarrollar y perfeccionar. Decodificar letras, símbolos y significados transformó nuestros cerebros y creó algo que no existía cuando surgió nuestra especie. 
 
La neurocientífica Maryanne Wolf, autora del libro “El cerebro lector”, profundiza sobre este tema y advierte que nuestra capacidad de lectura profunda está en riesgo debido a nuestros hábitos digitales. 
 
En este video te contamos cómo la lectura transforma nuestro cerebro y qué riesgos pueden surgir debido al exceso de la pantallas...."

 
En primera persona
 
Jorge está disfrutando de una temporada en la playa en Same, Esmeraldas, playa sin presencia de viajeros.

 





Saludamos en Quito, en julio 2025 en el IESS, realizando un trámite para el pago de nuestra liquidación en la UCE.