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sábado, 23 de mayo de 2026

Los Dos Príncipes y Cultivo una rosa blanca, José Martí


Los Dos Príncipes, José Martí

El palacio está de luto
Y en el trono llora el rey,
Y la reina está llorando
Donde no la puedan ver
En pañuelos de holán fino
Lloran la reina y el rey
Los señores del palacio
Están llorando también.
Los caballos llevan negro
El penacho y el arnés
Los caballos no han comido,
Porque no quieren comer
El laurel del patio grande
Quedó sin hoja esta vez
Todo el mundo fue al entierro
Con coronas de laurel
—¡El hijo del rey se ha muerto!
¡Se ha muerto el hijo del rey!


En los álamos del monte
Tiene su casa el pastor
La pastora está diciendo
“¿Por qué tiene luz el sol?”
Las ovejas, cabizbajas,
Viene todas al portón
¡Una caja larga y honda
está forrando el pastor!
Entra y sale un perro triste
Canta allá adentro una voz—
“¡Pajarito, yo estoy loca,
Llévame donde él voló!”
El pastor coge llorando
La pala y el azadón
Abre en la tierra una fosa
Echa en la fosa una flor
—¡Se quedó el pastor sin hijo!
¡Murió el hijo del pastor!

Ubicando un audio que relate el poema, ubiqué "...una lectura con palabras que necesitan reposo ... "



 

 
"En Voces de nuestras raíces comparto lecturas íntimas y reflexivas de la literatura latinoamericana en dominio público, adaptadas con sensibilidad para quienes desean mantener vivo el español y su cultura, sin importar la distancia. Relatos narrados con calma, pensados para acompañarte en momentos de quietud y reconexión con la palabra. 
 
Cada audio es una adaptación original, reinterpretada desde una mirada humana, contemplativa y respetuosa.Este canal nace para ofrecer un espacio cálido a quienes aman sus raíces y buscan un refugio literario donde la voz y la memoria dialogan suavemente."



Escuchando los audios, recordé un poema de José Martí, contado diferente:

Cultivo una rosa blanca

"Cultivo una rosa blanca
en junio como en enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo la rosa blanca. "
 
 

martes, 5 de mayo de 2026

VALGO - De Nadine Stair - Voz: Ricardo Vonte

 



VALGO - De Nadine Stair - Voz: Ricardo Vonte

"De tanto perder aprendí a ganar; de tanto llorar se me dibujó la sonrisa que tengo. Conozco tanto el piso que sólo miro el cielo.Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya sé que mañana subiré. 
 
Me asombro tanto como es el ser humano, que aprendí a ser yo mismo. 
Tuve que sentir la soledad para aprender a estar conmigo mismo y saber que soy buena compañía. Intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a que me pidieran ayuda. 
 
Traté siempre que todo fuese perfecto y comprendí que realmente todo es tan imperfecto como debe ser (incluyéndome). Hago solo lo que debo, de la mejor forma que puedo y los demás que hagan lo que quieran. 
 
Vi tantos perros correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido.  Aprendí que en esta vida nada es seguro, solo la muerte… por eso disfruto el momento y lo que tengo. Aprendí que nadie me pertenece, y aprendí que estarán conmigo el tiempo que quieran y deban estar, y quien realmente está interesado en mí me lo hará saber a cada momento y contra lo que sea. 
 
Que la verdadera amistad si existe, pero no es fácil encontrarla. Que quien te ama te lo demostrará siempre sin necesidad de que se lo pidas. Que ser fiel no es una obligación sino un verdadero placer cuando el amor es el dueño de ti. 
 
Eso es vivir… 
 
La vida es bella con su ir y venir, con sus sabores y sin sabores… aprendí a vivir y disfrutar cada detalle, aprendí de los errores pero no vivo pensando en ellos, pues siempre suelen ser un recuerdo amargo que te impide seguir adelante, pues, hay errores irremediables... 
 
Las mejores cosas de la vida suceden cuando menos te las esperas. No las busques, ellas te buscan. Lo mejor está por venir.”
 
 
Consulte publicaciones en este blog sobre Poesía
 
 

jueves, 22 de enero de 2026

Mercedes Sosa & García Márquez — “El amor es el único realismo mágico verdadero” Charlas Imposibles

Mercedes Sosa & García Márquez — “El amor es el único realismo mágico verdadero” Charlas Imposibles



 
"Un encuentro soñado: Mercedes Sosa y Gabriel García Márquez conversan sobre el amor, el arte y la esperanza en un patio colonial de La Habana. ☕🎶📖 🌹 
 
Mercedes Sosa (1935-2009): La voz de América Latina, símbolo de resistencia y esperanza. Conocida como “La Negra”, cantó para los pueblos y llevó la música popular argentina al mundo. 📚 
 
Gabriel García Márquez (1927-2014): Premio Nobel de Literatura y maestro del realismo mágico. Autor de clásicos como Cien años de soledad, exploró con poesía la memoria, el amor y la condición humana."
 
 
 
 
CRONOLUZ Conocimiento Entretenido
 

Invitación a revisar publicaciones en el blog sobre: 
 



martes, 28 de octubre de 2025

Cuarenta años después

Me compartieron un video con un poema
 
 

 

Al intentar ubicar el poema, existen algunas referencias que citan a Lupita Díaz de Cristiani como autora, difiere algo de la versión del video.
 
En alguna publicación se indica que
 
"...Personalmente, y puede ser que me equivoco, no existe una persona con ese nombre....
 
Busqué en Google, el 'sabelotodo' de Internet, y solo aparece esta misma poesía en 29 lugares diferentes.
 
...no existe rastro de Lupita Díaz de Cristiani..." 

Cuarenta años después – #Poesía
 


"Lo escribió una señora de nombre Lupita Díaz de Cristiani.
Encuentro mucha poesía en estos sencillos versos que hablan del amor que dura.

«¡Qué rico hueles, mi vida!»
«¡Qué perfumada, mi amor!»
Éramos recién casados.
Fueron frases de rigor.

Después del baño él olía
a Yardley o qué sé yo,
mientras yo me perfumaba
con frascos de Christian Dior.

Pero hoy… ¡Qué diferencia!
Él huele a ungüentos, y yo
a la Pomada del Tigre,
que me pongo al por mayor.
¡Cómo han cambiado los tiempos
de cuando él me conoció!

Antiguamente lucían
encima de mi buró
una rosa, su retrato,
un perfume y un reloj.

¿Ahora? Un frasco de aspirinas;
el ungüento de rigor y el omeprazol;
unas vendas; mis anteojos;
las píldoras de alcanfor;
la jeringa, la ampolleta,
el algodón y el alcohol.

Y en su buró, amontonados
para que quepan mejor,
un vaso para sus «puentes»;
el frasco de la fricción;

un libro abierto; sus lentes;
jarabe para la tos;
y agua para el eutirox, la aspirina
por si nos viene un dolor…

Sin embargo no añoramos
«lo que el viento se llevó».
Recordamos lo que fuimos,
y vivimos nuestro hoy.

En las mañanas, sin prisas,
siempre la misma canción:
«¿Cómo dormiste, mi cielo?»
«Un dolor me despertó»…
«¿Cómo te sientes, mi vida?»
«Hoy tengo fuerte el dolor».

Y por las noches, acaso
recordando algo mejor,
oliendo a salicilato,
a pomadas y a inyección,
repetimos lo de siempre,
lo mismo de ayer y hoy:

«Que duermas muy bien, mi vida».
«Que duermas muy bien, mi amor».
Rezamos un Padre Nuestro,
y damos gracias a Dios… "
 
 
En primera persona
 
Recuerdo que en la publicación Bodas de Perla - 30 años, compartí algunas referencias.

 

 
@juan.cantu22

♬ sonido original - Juan Cantu

domingo, 6 de julio de 2025

Poema: Nanas de la cebolla de Miguel Hernández. Interpreta Joan Manuel Serrat



Nanas de la cebolla. Miguel Hernández.


"«Esta semana, como las anteriores, llega martes y no ha llegado tu carta. También empiezo a escribir ésta para que me dé tiempo a echarla después, cuando el correo me traiga la tuya, que no creo que falte hoy. Estos días me los he pasado cavilando sobre tu situación, cada día más difícil. El olor de la cebolla que comes me llega hasta aquí, y mi niño se sentirá indignado de mamar y sacar zumo de cebolla en vez de leche. Para que lo consueles, te mando esas coplillas que le he hecho, ya que aquí no hay para mí otro quehacer que escribiros a vosotros y desesperarme».

Carta de Miguel Hernández desde la cárcel de Torrijos a su esposa Josefina Manresa (Madrid, 12 de septiembre 1939)


Nanas de la cebolla.

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre
escarchaba de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma, al oírte,
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol,
porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
y el niño como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre."
 








Miguel Hernández


 
 
"(Orihuela, 1910 - Alicante, 1942) Poeta español. Adscrito a la Generación del 27, Miguel Hernández destacó por la hondura y autenticidad de sus versos, reflejo de su compromiso social y político. Nacido en el seno de una familia humilde y criado en el ambiente campesino de Orihuela, de niño fue pastor de cabras y no tuvo acceso más que a estudios muy elementales, por lo que su formación fue autodidacta...."

Tomás Fernández y Elena Tamaro. «Biografia de Miguel Hernández» [Internet]. Barcelona, España: Editorial Biografías y Vidas, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/hernandez_miguel.htm [página consultada el 6 de julio de 2025].

  

viernes, 25 de abril de 2025

La amada inmóvil. Versos a una muerta

El 24 de abril en una tarde de tertulia con los amigos del Café Charlón, Margarita recordó La amada inmóvil de Amado Nervo, recitada por Enrique Ramba, teniendo como fondo el Cotopaxi
 
 
 


 

 

La amada inmóvil. Versos a una muerta, copio las dos primera estrofas

"En memoria de Ana
encontrada en el camino de la vida
el 31 de agosto de 1901.
Perdida -¿para siempre?-
el 7 de enero de 1912.

I

Creí que Serenidad sería mi último libro de versos, y así lo afirmé a un amigo.
 
Esta afirmación me perdió, porque la vida no gusta de que le tracen caminos, y el arcano burla los propósitos de los hombres. He vuelto, pues, a componer poemas. Un nuevo dolor, el más formidable de mi vida, los ha dictado, y sollozo a sollozo, lágrima a lágrima, formaron al fin el collar de obsidiana de estas rimas, que cronológicamente siguen a las de Serenidad.

¡Serenidad! Pensé que en la madurez de la vida iba a llegar a esa altiplanicie desde la cual dominamos los acontecimientos, vemos pasar la caravana de trivialidades y miserias terrestres y sonreímos piadosamente «del Circo de las Civilizaciones»15. Pensé que si hasta entonces mi vida había sido conturbada e inquieta, el hondo deseo de ser sereno y el tesón en expresarlo acabarían por serenarme de veras, haciéndome adquirir por fin el más precioso de los dones que he ansiado en la turbulencia y la amargura de mis días: la Ecuanimidad.

Complacíame en el viejo símil de la montaña: arriba, nieve, el inmutable firmamento sin límites; abajo, nubes, tormentas, ciclones, torrentes bravíos, árboles desgajados...

¡Pobre superhombre! La mano de Dios se abatió sobre mí, y en un instante el alma himalayesca, cobijada por el azul, no fue más que un pobre guiñapo sangriento, convulso y sollozante.

Tenía yo un cariño, uno solo, ornamento de mi soledad, alivio de mi melancolía, flor de mi heredad modesta, dignidad de mi retiro, lamparita santa y dulce de mis tinieblas, y en unos cuantos días, ante mis ojos despavoridos, ante mi amor estupefacto, se me fue de la vida, dejándome de tal manera atónito frente a la realidad, que necesito cogerme la cabeza entre las manos febriles y apretármela como entre dos tenazas para convencerme de que es verdad lo que sé, lo que pienso, lo que me pasa; que no se trata de una macabra prestidigitación, de un espantoso escamoteo, y de que todo lo que amé se ha desvanecido de veras y se ha vuelto fantasma.

 II

Páginas escritas en los últimos días de enero y primeros días de febrero de 1912.

Va a hacer un mes, un mes solamente, y, sin embargo, en esos treinta días, en esos treinta relámpagos, he llorado más lágrimas que estrellas visibles tiene la noche.

Va a hacer un mes, y en esos treinta relámpagos he acumulado tal cantidad de dolor, que me parece que todos mis males pasados y que todos mis males posibles se dieron cita para invadir y llenar mi espíritu, a fin de que no quedase en él un solo hueco que no fuese angustia.

Va a hacer un mes que, a las doce y cuarto del día, se extinguió blandamente Ana Cecilia Luisa Dailliez, mujer excepcional por su gracia, su bondad y la persistencia extraordinaria de su ternura, a quien conocí en París en una noche en que mi alma estaba muy sola y muy triste, la noche del 31 de agosto de 1901, y con quien viví desde entonces en la más cordial y noble de las compañías hasta el 7 de enero de 1912, en que murió en mis brazos.

Esta muerte ha sido la amputación más dolorosa de mí mismo. Un hacha invisible me ha dado un hachazo en mitad del corazón. Los dos pedazos de la entraña quedaron allí trémulos, entre borbotones de sangre. Luego uno de ellos fue arrebatado por el brazo omnipotente de la muerte, y el otro, el otro, mísero, siguió latiendo, latiendo... La tremenda rudeza del golpe no pudo apagar el ritmo de la vida... Siguió latiendo, sí, la triste entraña mutilada; siguió latiendo entre los coágulos obscuros, y late todavía.

Veintiún días duró la enfermedad de Ana; veintiún días que fueron necesarios para poder clavarme en la conciencia la convicción de que iba a morir. Esta convicción era de tal suerte desmesurada para mis fuerzas, que hoy mismo, a pesar de todas las evidencias, me rebelo a veces contra ella, y entonces a mi soledad se une la más impotente de las desesperaciones.

El domingo, 17 de diciembre, la dulce y adorable compañerita de mi vida volvió a casa herida ya por el terrible bacilo de la fiebre tifoidea. El lunes empezó a sentirse mal; el jueves, 21, se encamó definitivamente y comenzó su calvario hasta el 3 de enero, en que, perdida la lucidez, fue cayendo, apaciblemente recostada sobre el almohadón blandísimo de la inconsciencia, en el seno insondable de la muerte.

Yo la velé todas las noches, con excepción de algunos ratos de imprescindible pero inquieto reposo, que quizá no sumaron en las veintiuna jornadas el espacio de diez horas. Mis días se pasaban en la obscuridad de la alcoba, al lado del lecho, espiando su respiración, aguzando mis ojos para ver los suyos, entrecerrados apenas o abiertos en la sombra. Esta perenne y angustiosa vigilia sólo alternaba con un tormento indecible: el de ir tarde por tarde a mis quehaceres, a despachar, imprescindiblemente, los múltiples asuntos de mi incumbencia.

Como aquel nuestro cariño inmenso no estaba sancionado por ninguna ley; como ningún sacerdote nos había recitado maquinalmente, uniendo nuestras manos, algunas frases latinas; como ningún juez civil nos había gangueado algunos artículos del Código, no teníamos el derecho de amarnos a la luz del día, y nos habíamos amado en la penumbra de un siglo y de una intimidad tales, que casi nadie en el mundo sabía nuestro secreto. Aparentemente yo vivía solo, y muy raro debió de ser el amigo cuya perspicacia adivinara, al visitarme, que allí, a dos pasos de él, latía por mí, por mí solo, el corazón más noble, más desinteresado y más afectuoso de la tierra.

Pocas veces, muy pocas, salíamos juntos, evitando las arterias febriles de las metrópolis, donde mi relativa popularidad podía prepararme sorpresas. En cambio, en ciertos viajes nos desquitábamos ampliamente, y, brazo con brazo, enredadas las diestras con una ternura que tenía mucho de fraternal, nos dedicábamos a ese flaneo16 deleitable de París, de Londres, de Bruselas, buscando el bibelot17 gracioso, deteniéndonos ante el deslumbramiento de los escaparates, refugiándonos en los íntimos y perfumados rincones de los restaurantes, donde los gourmets de buena cepa, como nosotros, compensaban tantas acritudes de la vida...

Pero tal persistente secreto fue mi tortura persistente también, y en los días de la enfermedad de mi Ana esta tortura llegó a su máximum. A las tres de la tarde, a las tres y media a lo sumo, era preciso dejar a la idolatrada enferma y partir. Eran días aquellos de un trabajo incesante. Tenía yo entre manos innumerables asuntos diversos. Acudían, además, las visitas a todas horas. Y mientras el amor de mis amores se agitaba presa de la fiebre en su lecho, yo, a tres kilómetros de mi casa, hacía sumas, multiplicaciones y divisiones, redactaba notas, sonreía a los diversos visitantes, respondía a consultas de toda índole e inventaba todos los días una nueva mentira para escapar a las invitaciones, para despistar la curiosidad en acecho de los íntimos, sustraerme a su torturadora compañía, y correr, volar entre la multitud atareada, entre el enmadejamiento de tranvías y automóviles, a mi habitación, subir con ansias de muerte las escaleras, llamar directamente para que el sonido brusco de la campanilla no alarmase a mi doliente idolatrada, y preguntar con voz temblorosa a quien me abría:

-¿Cómo sigue? ¿Cómo sigue?

Si debe creerse que nuestra existencia es una expiación de yerros anteriores, sabe Dios que yo expié en esas horas muchas faltas de otras vidas, o de esta mi pobre vida incoherente y mediocre, en la que ni siquiera ha habido un gran pecado, porque su magnitud no rimaba con mi alma, tipo aun de evoluciones intermedias.

Por fin, un día ya fue imposible el fingimiento, y, a pesar de que mi enfermita me insinuaba: «No le digas nada, mon mignon... ¡Para qué!», yo dejé caer, en manos de mi «superior inmediato» (los diplomáticos, ¡ay!, no somos más que unos animales jerárquicos) mi ingenuo secreto de tantos años, para tener el derecho de escapar de la Cancillería en cuanto lo esencial había terminado, y de estar una hora antes a la cabecera del alma de mi alma, que se me moría!..."

 


Enrique Rambal - Amada Inmovil 



La amada inmóvil - Documental ~ Amado Nervo

 


 

jueves, 17 de abril de 2025

La imagen equivocada

 


Recibí este poema, para publicar validé la fuente:


La imagen equivocada, texto de Martín Valmaseda s.m.


"Desde CEMI queremos seguir sugiriendo realidades que nos invitan “a movernos”. Hoy os traemos un texto de nuestro amigo Martín Valmaseda: La imagen equivocada. Un poema que lleva un tiempo circulando en las redes con una falsa atribución a Gabriela Mistral.


Martín Valmaseda fue trabajador infatigable durante muchos años en Guatemala, y mantuvimos entonces una intensa relación, compartiendo su búsqueda de la justicia social a través de la comunicación, y favoreciendo el empoderamiento de los excluidos, y muy en particular, de las mujeres indígenas. Todos los que le conocemos valoramos su humildad, disponibilidad, actitud de servicio, capacidad de escucha y sabiduría. Hoy, ya desde Madrid, participamos con él y tantos otros miembros de la familia marianista, en Acción Marianista (https://accionmarianista.org/, video sobre él en AM), y releemos a veces algunos de sus sugerentes textos (“Menos misas y más comunión”, “Deconstruyendo para reconstruir”, “¿Dónde están los hijos de la luz?”…), muchos de los cuales se pueden descargar en: https://es.scribd.com/user/273698698/Martin-Valmaseda/uploads.

Y en cuanto al poema que hoy traemos, ha sido recogido recientemente en un videomontaje en http://www.todos-uno.org/, el blog que Martín contribuyó a crear. Aunque la verdad es que poco hace falta añadir a la provocadora invitación que nos hace el texto por sí solo:

¿De qué quiere usted la imagen?
Preguntó el imaginero:
Tenemos santos de pino,
Hay imágenes de yeso,
Mire este Cristo yacente,
Madera de puro cedro,
Depende de quién la encarga,
Una familia o un templo,
O si el único objetivo
Es ponerla en un museo.
 
Déjeme, pues, que le explique,
Lo que de verdad deseo.
Yo necesito una imagen
De Jesús El Galileo,
Que refleje su fracaso
Intentando un mundo nuevo,
Que conmueva las conciencias
Y cambie los pensamientos,
Yo no la quiero encerrada
En iglesias y conventos.
Ni en casa de una familia
Para presidir sus rezos,
No es para llevarla en andas
Cargada por costaleros,
Yo quiero una imagen viva
De un Jesús Hombre sufriendo,
Que ilumine a quien la mire
El corazón y el cerebro.
Que den ganas de bajarlo
De su cruz y del tormento,
Y quien contemple esa imagen
No quede mirando un muerto,
Ni que con ojos de artista
Sólo contemple un objeto,
Ante el que exclame admirado
¡Qué torturado más bello!
 
Perdóneme si le digo,
Responde el imaginero,
Que aquí no hallará seguro
La imagen del Nazareno.
Vaya a buscarla en las calles
Entre las gentes sin techo,
En hospicios y hospitales
Donde haya gente muriendo
En los centros de acogida
En que abandonan a viejos,
En el pueblo marginado,
Entre los niños hambrientos,
En mujeres maltratadas,
En personas sin empleo.
Pero la imagen de Cristo
No la busque en los museos,
No la busque en las estatuas,
En los altares y templos.
Ni siga en las procesiones
Los pasos del Nazareno,
No la busque de madera,
De bronce de piedra o yeso,
¡Mejor busque entre los pobres
Su imagen de carne y hueso! "
 
 
 
 

 
"Conoce el poema sobre Jesús crucificado que varios medios han adjudicado a la poeta Gabriela Mistral, cuando en realidad pertenece a Martín Valsameda

Martin Valsameda, escritor que trabajó varios en Guatemala, buscaba siempre la justicia en todos los círculos sociales. Inspirado por sus circunstancias, escribió un precioso poema dedicado a Jesús llamado: la imagen equivocada.

Hace unos años se le adjudicó este poema a la escritora de Permio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral, porque una persona considero que la forma de escritura era similar. Sin embargo, al buscar en sitios web como el CEMI, se ha hecho énfasis del verdadero autor.
..."
 
 
 

 
 

jueves, 20 de marzo de 2025

El hombre y la mujer, 2025/03/19 - Consulta a IA autor de poema


 
 
Hoy se celebra el día del Hombre, una fecha para muchos desconocida, pero que merece atención y amor, ya que todos tenemos al menos, un hombre presente en nuestra vida, a quien rendir homenaje de amor y respeto. 
 
Para todos ustedes, padres, hijos, esposos, hermanos, amigos, compañeros, muchas felicidades!

"El hombre y la mujer

El hombre es la más elevada de las criaturas;
la mujer es el más sublime de los ideales.
Dios hizo para el hombre un trono,
para la mujer un altar.
El trono exalta;
el altar santifica.

El hombre es el cerebro,
la mujer el corazón,
el cerebro fabrica la luz;
el corazón produce el amor.
La luz fecunda, el amor resucita.

El hombre es fuerte por la razón;
la mujer invencible por las lágrimas.
La razón convence;
las lágrimas conmueven.

El hombre es capaz de todos los heroísmos;
la mujer de todos los sacrificios.
El heroísmo ennoblece;
el sacrificio sublimiza.

El hombre tiene la supremacía;
la mujer la preferencia.
La supremacía significa la fuerza;
la preferencia representa el derecho.

El hombre es un genio;
la mujer es un ángel.
El genio es inmensurable;
el ángel indefinible.

La aspiración del hombre es la suprema gloria,
la aspiración de la mujer es la virtud extrema.
La gloria hace todo lo grande;
la virtud hace todo lo divino.

El hombre es un código;
la mujer un evangelio.
El código corrige,
el evangelio perfecciona.

El hombre piensa;
la mujer sueña.
Pensar es tener en el cráneo una larva;
soñar es tener en la frente una aureola.

El hombre es un océano; la mujer es un lago.
El océano tiene la perla que adorna;
el lago la poesía que deslumbra.
El hombre es el águila que vuela;
la mujer es el ruiseñor que canta.

Volar es dominar el espacio,
cantar es conquistar el alma.
El hombre es un templo;
la mujer es el sagrario.
Ante el templo nos descubrimos;
ante el sagrario nos arrodillamos.

En fin:
El hombre está colocado donde termina la tierra;
la mujer donde comienza el cielo."

Víctor Hugo
 
Consulta a IA autor de poema
 
A mis estudiantes les suelo motivar a utilizar IA, en el proceso de aprendizaje, por lo que para validar el autor consulte a IA
 
1.- Intento, sólo el título
 
Consulto autor del poema
El hombre y la mujer 

"El poema "El hombre y la mujer" es una obra del poeta ecuatoriano Medardo Angel Silva (1899-1919). Silva es considerado uno de los poetas más importantes de la literatura ecuatoriana del siglo XX.

Medardo Angel Silva nació en Cuenca, Ecuador, y comenzó a escribir poesía desde muy joven. Su obra se caracteriza por su lirismo, su sensibilidad y su exploración de temas como el amor, la naturaleza y la condición humana.

"El hombre y la mujer" es uno de los poemas más famosos de Silva, y explora la relación entre dos seres humanos y la búsqueda de la unidad y la armonía. El poema es conocido por su belleza lírica y su profundidad emocional."

La respuesta no me satisfizo
 
 
2.- Intento, primer verso
 
Consulto autor del poema
El hombre y la mujer
El hombre es la mas elevada de las criaturas
La mujer es lo más sublime de los ideales
 

"El poema "El hombre y la mujer" que mencionas parece ser una obra del poeta español José de Espronceda (1808-1842). Sin embargo, no puedo confirmar con certeza que sea de su autoría sin más información.

Pero, después de realizar una búsqueda más exhaustiva, encontré que el poema "El hombre y la mujer" con los versos que mencionas ("El hombre es la más elevada de las criaturas / La mujer es lo más sublime de los ideales") es en realidad una obra del poeta español Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870).

Bécquer es considerado uno de los poetas más importantes de la literatura española del siglo XIX, y su obra se caracteriza por su lirismo, su sensibilidad y su exploración de temas como el amor, la naturaleza y la condición humana."
 
 3.- Intento, poema completo
 
"¡Lo encontré!

El poema "El hombre y la mujer" es una obra del famoso escritor y poeta francés Víctor Hugo (1802-1885). El poema es un hermoso y profundo reflexión sobre la relación entre el hombre y la mujer, y explora temas como la complementariedad, la armonía y la belleza de la relación entre los sexos.

Víctor Hugo es considerado uno de los escritores más importantes de la literatura francesa del siglo XIX, y su obra abarca una amplia variedad de géneros, incluyendo la poesía, la novela, el teatro y la crítica literaria.

Muchas gracias por compartir este hermoso poema conmigo. "
 

Depende de la pregunta que se realice a la IA, será la respuesta que se obtiene
 

lunes, 4 de noviembre de 2024

Poema para la Juventud, para hacer conciencia

Mi amigo Fernando Borja comparte "este poema cae como anillo al dedo en la realidad nuestra ecuatoriana, verdad. 
 
Tenemos que hacer CONCIENCIA. 

Compartan por favor"

 


Pd. Preciso ubicar el autor
 


sábado, 3 de agosto de 2024

Cantares - Antonio Machado



Cantares
Antonio Machado

Todo pasa y todo queda
Pero lo nuestro es pasar
Pasar haciendo caminos
Caminos sobre el mar

Nunca perseguí la gloria
Ni dejar en la memoria
De los hombres mi canción;
Yo amo los mundos sutiles
Ingrávidos y gentiles
Como pompas de jabón

Me gusta verlos pintarse
De sol y grana, volar
Bajo el cielo azul, temblar
Súbitamente y quebrarse...

Nunca perseguí la gloria

Caminante son tus huellas
El camino y nada más;
Caminante, no hay camino
Se hace camino al andar

Al andar se hace camino
Y al volver la vista atrás
Se ve la senda que nunca
Se ha de volver a pisar

Caminante no hay camino
Sino estelas en la mar

Hace algún tiempo en ese lugar
Donde hoy los bosques se visten de espinos
Se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino
Se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso

Murió el poeta lejos del hogar
Le cubre el polvo de un país vecino
Al alejarse le vieron llorar
"Caminante no hay camino
Se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso

Cuando el jilguero no puede cantar
Cuando el poeta es un peregrino
Cuando de nada nos sirve rezar

"Caminante no hay camino
Se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso.