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martes, 24 de junio de 2025

La universidad que me condenó


 

 
Guido Calderón

"Hay una culpa que nadie quiere asumir, una responsabilidad que se esconde tras diplomas y discursos: las universidades ecuatorianas han dejado de formar profesionales para producir cómplices. Jueces que venden sentencias, abogados que trampean la ley, ingenieros que firman obras podridas, médicos que trafican con recetas, periodistas que cambian la verdad por favores. Todos salieron de aulas donde la ética era una asignatura decorativa, donde el mérito se cambió por palancas y donde el pensamiento crítico se reemplazó por consignas ideológicas.

Fábricas de la corrupción
 
No es casualidad que los peores escándalos judiciales tengan nombres con títulos universitarios antepuestos: el Doctor, el Abogado. Esos jueces que liberan narcos, que ordenan incinerar pruebas; esos fiscales que archivan casos; esos defensores públicos que susurran acuerdos bajo la mesa; aprendieron algo más que leyes en las facultades: aprendieron que la moral es flexible. Las escuelas de Derecho ya no enseñan justicia, enseñan astucia. No forman guardianes de la ley, sino malabaristas.

Pero el cáncer no está solo en las cortes. Las facultades de ingeniería gradúan a los que sobornarán en licitaciones; las de medicina, a los que venden plazas en hospitales; las de economía, a los que blanquearán fortunas sucias. Cuando las universidades abandonaron la formación del carácter, la sociedad recibe profesionales sin escrúpulos.

Feudos ideológicos, no centros de saber
 
Las universidades públicas, en particular, son territorios de caudillos académicos, donde la ideología y el compromiso electoral pesa más que el conocimiento. Allí, en lugar de debatir ideas, se adoctrina; en lugar de investigar, se repiten consignas. Jóvenes que entraron con sueños de progreso salen convertidos en resentidos, convencidos de que el éxito es un privilegio ilegítimo y que el empresario es un enemigo.

¿Cuántos muchachos brillantes terminan perdidos en dogmas que condenan la inversión, ridiculizan el esfuerzo individual y glorifican el atraso? Esas mismas ideas disfrazadas de crítica social, son las que después espantan capitales y ahogan emprendimientos. Mientras, sus profesores —bien acomodados en sus cátedras vitalicias— les aseguran que la pobreza es virtud y que el Estado debe resolverlo todo. Así se construye la trampa perfecta: generaciones educadas para odiar el progreso que nunca tendrán.

El silencio cómplice
 
Lo más grave no es que las universidades hayan fallado, sino que se nieguen a reconocerlo. Sus autoridades, muchas de ellas atrincheradas en cargos por décadas, prefieren culpar a la sociedad o al sistema, antes que admitir que sus planes de estudio están fermentados, que sus profesores son mediocres con poder y que sus egresados son la semilla de nuestra decadencia.

¿Dónde están los cursos de integridad profesional? ¿Dónde las cátedras que premien la excelencia y no la sumisión ideológica? ¿Dónde los tribunales éticos que expulsen al profesor que vende notas o al alumno que copia? En su lugar, hay una maquinaria perfecta para reproducir la corrupción: desde el favorcito para pasar una materia, hasta el padrinazgo para conseguir un puesto público.

La salida
 
Sí, pero requiere valentía. Urge exigir a las universidades que rindan cuentas por la calidad moral de sus egresados. Desterrar el adoctrinamiento y recuperar las aulas para el pensamiento libre. Premiar a las carreras que formen técnicos honestos, no teóricos revoltosos. Castigar a las instituciones que protegen la mediocridad y vendan títulos.

Mientras tanto, seguiremos viendo cómo los mismos que deberían construir el país son los que lo destruyen, con torcidas aplicaciones de las leyes, obras mal hechas, inauguraciones que valen más que la obra y discursos llenos de mentiras. Y al final, cuando el Ecuador sea solo un espejo roto, quizás entonces entendamos que todo empezó el día en que las universidades dejaron de enseñar a emprender, para enseñar a sobrevivir en el pantano que ellas han creado."


Este contenido ha sido publicado originalmente por EL COMERCIO. Si vas a hacer uso del mismo, por favor, cita la fuente y haz un enlace hacia la nota original en la dirección: https://www.elcomercio.com/opinion/universidad-que-me-condeno-guido-calderon-columnista/
 
 

Posiblemente lo que leyó moleste a más de uno, es mi obligación compartir porque lo leí y para poder mañana verle a los ojos sin desviar mi mirada.
 
Le comparto una experiencia 

jueves, 22 de mayo de 2025

ABC Docentes de matrícula que ponen al alumno en el centro y Unos campus en evolución para dar respuestas al cambio

 




 
Tres profesoras reconocidas por su labor educativa explican sus propuestas para innovar en el aula
En sus trayectorias como docentes han recibido distintos galardones en el sistema universitario español donde se ha premiado su innovación a la hora de impartir sus clases. Cada una con su propio estilo, pero con algo en común, considerar al estudiante el protagonista del aprendizaje. Apuestan por crear una relación cómplice con sus alumnos, respetando siempre los roles, pero llegando a ellos a través de la confianza.
 
 
 


Gabriela Delord (Brasil, 40 años), bióloga especializada en Educación Ambiental, quería cuidar pingüinos en la Antártida. Consiguió una beca, pero su madre no le dejó embarcarse en esa aventura porque significaba estar tres meses incomunicada y viajar prácticamente solo con hombres. «Así que tuve que pensar en otra opción y una profesora me dijo que tenía vocación para enseñar. Confié en ella», afirma Delord.

Su director de tesis del doctorado en Brasil había estado en Sevilla investigando un proyecto innovador y le animó a seguir sus pasos. Así llegó a la Universidad de Sevilla en el 2014. Ahora imparte clases en el departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales y Sociales. Su trabajo se ha visto de nuevo recompensado con el tercer puesto de los Premios Educa Abanca. En su experiencia previa como docente pensaba que era innovadora, pero «más tarde me di cuenta que yo era una profesora espontánea y mis contenidos no llegaban. Aquí he descubierto la innovación», matiza.

Empezó a formarse para ser formadora y es cuando cambió su docencia. «El juego pasa a tener sentido tanto para mí como para mis estudiantes, un juego para aprender, y es la clave de la innovación», resalta. En el curso que imparte para formar a profesores universitarios de todas las áreas le llegan docentes un poco desesperados, que se sienten rechazados, sin ánimo. Quieren una solución mágica y que los alumnos cambien, pero eso no ocurre si ellos no cambian», explica. Cambiar la estructura de la clase suele generar rechazo en un principio, pero «con la práctica empiezan a fiarse del método».

Para ella la clave de la docencia está en que «el alumno sea el protagonista del aprendizaje. El profesor debe ser el profesional que guía a los estudiantes a llegar a su propio conocimiento». Sus clases se basan en problemas y pide a los alumnos que lleguen a una solución a través del método científico. «Deben dar sus hipótesis, buscar distintas fuentes y fiables, llegar a sus conclusiones y dar una conclusión», apunta la docente. Alguna vez la búsqueda de información es a través de la IA y otras veces con documentales, internet… «Me sumo al equipo y cambiamos ideas, les pregunto muchas cosas, y en ese momento creamos una relación de confianza, apoyo y empiezan a ver el lado más humano de la profesora, que es amiga, pueden confiar en ella, y cambia el clima del aula».
 
 
Ser uno mismo
 

Ingrid Mosquera Gende (La Coruña, 49 años) es profesora en la Universidad Internacional de La Rioja de Logroño (UNIR). Doctora en Filología Inglesa, fue dirigiendo su carrera hacia la docencia universitaria casi sin darse cuenta, aunque reconoce que de pequeña le encantaba dar clase a sus muñecos y siempre iba con su libreta de notas. Se siguió formando en el área de Educación y sus líneas de investigación y sus publicaciones académicas están relacionadas con el aprendizaje informal, la educación online y la tecnología educativa.

Imparte distintas asignaturas en los grados de Maestro de Educación Infantil y de Educación Primaria. Este año ha recogido el galardón como Mejor Docente de España Categoría Universidad VIII Premios Educa Abanca 2024, y el año pasado fue finalista. Ya lleva más de 15 años en UNIR y cree que su personalidad se adapta muy bien a la enseñanza online. «Para mí es importante que los alumnos, cuando siguen la clase en directo, sientan que no están solos. Y los que la siguen en diferido, que puedan interactuar en asíncrono», indica la docente. En sus clases, identifica dos partes claves, «la formación y la experiencia, ambas necesarias para desarrollar la capacidad de adaptación de los profesores». Además, «creo que es importante ser uno mismo, yo tengo mucho sentido del humor, es mi manera de ser, y se refleja en mis aulas», resalta. Sus clases son interactivas, plantea preguntas y hace reflexionar al alumno.

Es una persona muy activa en redes sociales, siendo fundadora de las #CharlasEducativas y del canal de YouTube IMGENDE TIC y Educación con Ingrid. «Desde que hace cinco años hago el programa de charlas educativas mis clases han mejorado mucho. Me permite estar más al día y dar ejemplos reales», indica Mosquera. Defiende una relación cercana entre profesor y alumno, sin que ninguno pierda sus roles y sin que interfiera en las notas. «Soy una persona muy cercana, abierta a cualquier cuestión. Los alumnos saben que pueden estar en contacto conmigo, me tienen localizada en redes, y me gusta que tengan la confianza para decirme las cosas».
 
 


Patricia Hernández Lamas (Madrid, 1977) es Doctora en Arquitectura y Máster en Paisajismo. Imparte asignaturas de paisaje, historia de la construcción, diseño creativo y patrimonio en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la UPM y ha recibido un premio de Innovación Educativa de esta universidad. Antes de entrar en el mundo de la docencia trabajó en distintos estudios de arquitectura colaborando como paisajista. Siempre le gustó estudiar e investigar y tenía en casa buenos ejemplos de docentes con su padre, profesor de la UPM, y su abuelo, catedrático.

Su galardón reconoce su trayectoria de innovación y a ella le gusta extenderlo a toda la unidad docente de Historia, Arte y Estética de la Ingeniería donde desde hace años trabajan para que «el estudiante sea el protagonista de su formación». Parte de la premisa de que los alumnos no se deben centrar solo en las aulas, sino que «también deben entender que lo que estudian es útil para la sociedad y se relacionen con ella». Patricia realiza con los alumnos distintos proyectos y en uno de ellos los alumnos hacen de guías y explican cómo las obras públicas transforman la ciudad de Madrid. «Organizamos las visitas, los recorridos y a los alumnos les gusta mucho participar y sentirse útiles», resalta.

Reconoce que las asignaturas que imparten desde su departamento son atípicas en una escuela de Caminos. «Al inicio los alumnos se nos quedan descolocados, nunca se han enfrentado a un papel en blanco, no les han hablado de patrimonio», indica la profesora. Aunque cuentan con un temario y también tienen clases magistrales, en una parte de la clase realizan trabajos más dinámicos. «Nos gusta que trabajen en grupo porque en la vida profesional generalmente se trabaja en equipos multidisciplinares y eso es importante que lo aprendan», explica Hernández.

Considera que el desarrollo de las nuevas tecnologías les ha abierto otras formas de enseñanza, con herramientas que son muy útiles para sus alumnos. Por ejemplo, «nos ayuda mucho a geoposicionar las obras de ingeniería de España, ya tenemos más de 200, y eso nos permite acercar estos contenidos a la sociedad»."
 
 
 

"Las universidades encaran una profunda transformación para adaptarse a entornos cada vez más dinámicos, competitivos y globalizados. Mientras avanzan en digitalización, nuevos métodos académicos y nuevas enseñanzas, también necesitan reformas estructurales para mejorar su financiación, autonomía y garantizar el relevo generacional del profesorado



El mundo cambia, se transforma a un ritmo vertiginoso, y el modelo universitario español vive su propia metamorfosis evolutiva para intentar dar respuestas convincentes y adecuadas a las nuevas necesidades de una sociedad y una economía que avanzan sin freno. La Fundación CYD publicó a finales de 2024 la vigésima edición de su informe anual en el que a lo largo de las dos últimas décadas ha realizado un análisis del sistema universitario español y de sus prioridades estratégicas. Su vicepresidente, Francesc Solé Parellada, resalta positivamente el avance logrado por el sistema en este tiempo «en el conocimiento de sí mismo y en la toma de conciencia sobre la importancia de la gestión y los servicios que ofrece». Además, ha entendido su misión principal, «la contribución al desarrollo económico y social». Igualmente, la investigación ha ido ganando un mayor protagonismo y es evidente un crecimiento considerable en el número de universidades privadas, especialmente en términos de alumnado de grado y, sobre todo, de posgrado. A ello hay que sumar los cambios en las metodologías educativas que han traído la digitalización y las nuevas tecnologías.

En veinte años se ha incrementado el número de estudiantes de educación superior, se ha creado una cuarta parte de las universidades (todas ellas privadas), se ha doblado el porcentaje de población adulta con estudios superiores y las titulaciones han aumentado un 32%. Son hitos que no esconden numerosos retos pendientes. «Las universidades han tenido que adaptarse a un cambio de tipología de su profesorado y han experimentado un retroceso en su financiación, que sigue por debajo de la media de los países de la OCDE», afirma Angela Mediavilla, responsable gabinete técnico de la Fundación CYD. Tal y como recoge el Informe CYD 2024, en los últimos años ha habido un crecimiento notable del personal docente e investigador, «el pilar sobre el que se sostiene la calidad educativa y la producción científica (9,3% desde el curso 2018-2019)», indica. Pero este aumento ha sido desigual, del 6% en las públicas frente al 26,4% de las privadas. Para atraer talento y garantizar un relevo generacional efectivo, «las universidades necesitan mayor autonomía en la gestión de su personal», resalta. Solo con políticas flexibles de atracción, retención y estabilización con rigor del personal académico «se podrá asegurar un relevo generacional que garantice la sostenibilidad del sistema universitario español a largo plazo».


Desde CYD subrayan que uno de los grandes retos que tiene el sistema universitario es el de la gobernanza, que «en sentido amplio es el eje vertebrador que define la capacidad de las universidades para adaptarse a un entorno cada vez más dinámico, competitivo y globalizado», recuerda Mediavilla. CYD recuerda que las universidades españolas necesitan una gobernanza sólida y moderna que otorgue autonomía, flexibilidad y capacidad de gestión. «Esto implica adoptar reformas estructurales que permitan un modelo de financiación sostenible, basado en resultados e impacto social, así como políticas de reclutamiento que fomenten la diversidad y garanticen el relevo generacional del personal académico», matiza.


El desafío de la financiación

Pese a los esfuerzos emprendidos desde 2015 para incrementar la financiación de las universidades públicas presenciales españolas, «en 2022 los ingresos y gastos no financieros liquidados por estas instituciones seguían siendo un 14% inferiores a los niveles de 2009 en términos reales (con un aumento nominal del 12%, frente a una inflación acumulada del 26% en dicho periodo)», avanza la fundación. El Informe CYD 2024 pone de relieve que en 2021, el 67% del gasto total en instituciones de educación superior en España provenía del sector público, mientras que el 31% de los fondos provenían del sector privado, porcentaje superior al 28% de la OCDE y al 20% de la UE.

Por otro lado, la situación laboral de los graduados pone de manifiesto la urgencia de dotar a los estudiantes de competencias versátiles y transversales que les permitan desarrollarse en un mercado en constante transformación. «España cuenta con una alta proporción de ocupados con estudios superiores (la octava más alta de la UE), sin embargo el 35,8% de los graduados ocupan puestos de baja cualificación, evidenciando que el reto no radica únicamente en formar a profesionales, sino en formarlos con las habilidades adecuadas», avanza la responsable del gabinete técnico. Algo que no solo se debe a la desconexión entre la educación superior y el mercado laboral actual, «sino también a una estructura productiva que, en ocasiones, no ofrece suficientes empleos de alta cualificación, lo que puede conducir a la sobrecualificación o a la fuga de talento», matiza.

Carles Ramió Matas es catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Universitat Pompeu Fabra. Asegura que muy pocas personas tienen una visión global del sistema universitario español, y que cuando se analiza algo de lo que formas parte pierdes objetividad. «Pero si tomas un poco de distancia llegas a la conclusión de que las 50 universidades del sistema público español son todas buenas, incluso las más periféricas». Los rankings, a los que tanto se mira, incluyen 40.000 universidades en el mundo y en algunos más de la mitad de las españolas están entre las 500 mejores. Tiene claro que si se analizase la eficiencia de los centros, «no tengo dudas de que estarían muchas entre las primeras del mundo, seguro». Analizando datos del ministerio, CRUE y la Fundación CYD, es un sistema muy competitivo, valioso. Una joya de nuestro sistema institucional que hay que preservar», puntualiza. En su libro «La privatización de la universidad en España», analiza el crecimiento de los centros privados y reflexiona sobre el modelo hacia el que se dirige el país. Su análisis «no es una crítica a las privadas, tienen que existir, y en España hay escuelas de negocio privadas que son las mejores del mundo». Lo que nota es que en los últimos años nos estamos alejando de los países de referencia del modelo continental europeo. El riesgo para él está en caminar hacia un modelo mayoritario en el mundo en el que «hay dos o tres universidades privadas muy caras, una pública buena y una red enorme de universidades mediocres, tanto públicas como privadas, y eso es lo que hay que evitar», resalta.

Agujero en la oferta

Entiende que el crecimiento de la universidad privada se debe en parte a la falta de plazas de las públicas, sobre todo en los másteres habilitantes. Además, «hay un gran agujero del sistema público español nunca abordado, el campo artístico, como el diseño, que se lo ha quedado el ámbito privado». Considera que

antes se optaba por la formación privada porque no llegaba la nota o por recelo ideológico hacia el modelo público. Pero ahora existe una significativa «transformación social, con una clase media alta que desconfía de la pública y de sus propios vástagos. La pública se basa en una autonomía de los alumnos, es una esencia, y ahora la juventud tiene un periodo de madurez más prolongado. En la privada están más controlados», reflexiona. A todo ello hay que sumar que algunas privadas «de forma natural tienen más vínculos con el mercado privado y se accede más fácilmente en algunas profesiones», añade.

Manuel Muñiz, rector internacional de IE University & presidente del Consejo de IE New York College, recuerda que la universidad privada «cumple una función complementaria a la de la universidad pública y estratégica dentro del sistema educativo español». Destaca que estos centros amplían la oferta académica, atraen alumnado internacional a España, y dirigen nuevos recursos hacia la investigación. «Además, moviliza también fondos para becas y otras formas de ayuda financiera, permitiendo ampliar el acceso a la universidad», puntualiza. El IE, por ejemplo, tiene previsto realizar 40 nuevas contrataciones anuales de claustro interno investigador. «Estos expertos procedentes de todo el mundo vivirán en España, y contribuirán a la generación de conocimiento en nuestro país», resalta, recordando también que IE otorga más de 24 millones de euros anuales a becas.

Muñiz pone en valor todo lo que aporta la universidad privada, como la atracción de inversión nacional e internacional o el fortalecimiento de los vínculos con el tejido empresarial. También desarrollan programas de formación alineados con las necesidades del mundo del trabajo y «este enfoque práctico y orientado a resultados genera un impacto directo en el desarrollo económico, promueve la creación de empleo y aporta valor a la sociedad».

El rector internacional de IE pone en valor la colaboración existente entre universidad pública y privada «en áreas clave como la investigación, la movilidad y el desarrollo de proyectos conjuntos». Muñiz asegura que «la universidad privada no está llamada a sustituir a la pública sino a complementarla y a generar un ecosistema de educación superior más completo, diverso y rico». Considera importante para las universidades públicas que exista un ecosistema sano de instituciones privadas y viceversa. «La realidad es que a nivel global los grandes polos de innovación tienen instituciones públicas y privadas en su seno que conviven con grandes sinergias», matiza Muñiz.

Òscar Jané, vicerrector de Relaciones Internacionales de la UAB, recuerda que la universidad en sí «es muy sensible a la realidad política de su entorno y a todo lo que sucede». Por eso considera que hay dos elementos que conforman un momento de reflexión. «Por un lado, tras el auge y multiplicación de las universidades privadas, junto a un descenso demográfico, la sociedad debe plantearse qué supone la oferta de una universidad de calidad docente y de investigación», resalta Jané. En segundo lugar, la situación internacional está situando ahora mismo las universidades ante nuevos retos. «En ese sentido, las alianzas europeas son un buen instrumento para calibrar la respuesta de nuestras universidades y optimizar las complementariedades», matiza.

Respuesta conjunta

Precisamente en España se ha creado recientemente el grupo de Universidades Españolas en Universidades Europea (UEUE) que aglutina a 56 universidades españolas que participan en alguna de las 65 Alianzas Europeas reconocidas por Bruselas «Estas alianzas son la herramienta principal o punta de lanza de la Comisión Europea y, por ende, de los países miembros, para transformar y adecuar el Sistema Europeo de Educación Superior a las necesidades de formación actuales, en cocreación con la sociedad y los distintos sectores y dando respuesta a los ODS», explica el vicerrector.

En una sociedad cada vez más compleja e interdisciplinar, «nuestros estudiantes deben familiarizarse con problemáticas reales que la sociedad actual plantea, problemáticas que requieren trabajar e interaccionar con expertos de disciplinas diferentes», resalta el vicerrector de la UAB. En ese sentido, cree que un papel nuevo e imprescindible de la universidad es facilitar estos espacios de conexión entre estudios de diferentes ámbitos con el ecosistema social que la envuelve «para plantear retos a abordar de manera conjunta por nuestros estudiantes, investigadores y en colaboración con nuestro entorno».

Las alianzas europeas de universidades permiten añadir una nueva dimensión, «la internacionalización», resalta Jané. La alianza europea a la cual pertenece la UAB, el ECIU, se ha focalizado en la oferta de programas de corta duración (microcredenciales) trabajados a través de la metodología del Aprendizaje Basado en Retos, «que ya en años anteriores la UAB había implementado siendo de alguna manera pionera a escala estatal», pone como ejemplo Òscar Jané. Son pasos adelante en un modelo de educación superior que vive un momento de profunda transformación en paralelo al de la sociedad y el mercado de trabajo." 

 

 



sábado, 10 de mayo de 2025

Rúbricas de Evaluación: Guía Práctica para Docentes


"Las Rúbricas de Evaluación son una herramienta esencial para cualquier docente que busque evaluar de manera objetiva y eficiente. Si quieres mejorar tu proceso de enseñanza y ofrecer retroalimentación clara a tus estudiantes, este artículo es para ti. Aquí te explicamos qué son las rúbricas de evaluación, sus beneficios, cómo crearlas y algunos ejemplos prácticos que puedes implementar en tu aula.


¿Qué son las Rúbricas de Evaluación?

Una rúbrica de evaluación es una matriz que define los criterios y niveles de desempeño para evaluar una tarea, proyecto o actividad. Es una herramienta que permite a los docentes calificar de manera consistente y transparente, mientras que los estudiantes comprenden claramente qué se espera de ellos.
 
Características de una Rúbrica de Evaluación:
Retroalimentación: Proporciona información detallada sobre el desempeño del estudiante..
Criterios claros: Define los aspectos específicos que se evaluarán.
Niveles de desempeño: Establece escalas (por ejemplo, Excelente, Bueno, Regular, Deficiente).
Objetividad: Reduce la subjetividad en la calificación.
 
Beneficios de Usar Rúbricas de Evaluación en el Aula

Las Rúbricas de Evaluación no solo simplifican el trabajo del docente, sino que también benefician a los estudiantes. Estos son algunos de sus principales beneficios:
Claridad en las expectativas: Los estudiantes saben exactamente qué se espera de ellos.
Evaluación objetiva: Reduce la subjetividad y garantiza calificaciones justas.
Retroalimentación constructiva: Los estudiantes reciben comentarios específicos para mejorar.
Ahorro de tiempo: Simplifica el proceso de calificación para los docentes.
Promueve la autoevaluación: Los estudiantes pueden evaluar su propio trabajo antes de entregarlo.
 
Cómo Crear una Rúbrica de Evaluación Paso a Paso

Crear una rúbrica de evaluación no es complicado, pero requiere planificación. Sigue estos pasos para diseñar una rúbrica efectiva:
 
1. Define los Objetivos de Aprendizaje

Antes de crear la rúbrica, identifica qué quieres evaluar. ¿Es una presentación oral? ¿Un proyecto escrito? ¿Una actividad práctica? Los objetivos deben ser claros y medibles.
 
2. Establece los Criterios de Evaluación

Lista los aspectos específicos que deseas evaluar. Por ejemplo:
Calidad del contenido.
Creatividad.
Organización.
Uso de recursos.
 
3. Define los Niveles de Desempeño

Crea una escala de valoración. Por ejemplo:
Excelente: Cumple todos los criterios de manera sobresaliente.
Bueno: Cumple la mayoría de los criterios.
Regular: Cumple algunos criterios.
Deficiente: No cumple los criterios.
 
4. Organiza la Información en una Tabla

Crea una tabla con los criterios en la primera columna y los niveles de desempeño en las siguientes columnas. Puedes usar herramientas como Excel, Google Sheets o plantillas prediseñadas. 
 
5. Prueba y Ajusta

Antes de usarla en clase, prueba la rúbrica con una actividad piloto. Asegúrate de que los criterios y niveles sean claros y fáciles de entender.

 

 

 

 

 

domingo, 29 de octubre de 2023

Diego Andrade recibió el premio al mérito latinoamericano de informática, 2023/10/19

Semblanza de Diego Andrade Stacey.

"Diego Andrade Stacey es Ingeniero Civil graduado en la hoy Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad Central del Ecuador, en 1974. Obtuvo su posgrado de Maestro en Ciencias en Computación en el Departamento de Ingeniería Eléctrica del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (CINVESTAV) del Instituto Politécnico Nacional de la ciudad de México, en 1987.

Su carrera docente la desempeñó por más de cuarenta años; Fue Profesor Principal en las siguientes universidades: Universidad Central del Ecuador, Facultad de Ingeniería; Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), Facultad de Ingeniería; Escuela Politécnica Nacional, Facultad de Ingeniería de Sistemas. Fue Decano y nombrado Profesor Emérito de la Facultad de Ingeniería de la PUCE. Además de su actividad docente tuvo decisiva participación para el funcionamiento de las Carreras de Computación en la PUCE y en la Universidad Central del Ecuador. Fue también Director del Centro de Cómputo de la Universidad Central y Director del Centro de Computación e Informática de la PUCE.

En el ámbito gremial, Diego Andrade Stacey fue Presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Pichincha entre 2007 y 2010.

En el Centro Latinoamericano de Estudios en Informática -CLEI- Diego Andrade Stacey participó desde 1981 hasta 2014, solo en cinco ocasiones no participó de la Conferencia CLEI en ese período; fue integrante, en varias ocasiones del Comité de Programa de la Conferencia CLEI, y en un mayor número de veces integrante del Comité Directivo de CLEI, representando a Ecuador.

Presidió el Comité Organizador de las XXIV Conferencia CLEI de 1998 y de la XXXVIII Conferencia CLEI de 2011, que se efectuaron en Quito, organizadas por la Pontifica Universidad Católica del Ecuador.

Por decisión del Comité Directivo de CLEI, en este año de 2023, el Premio CLEI al Mérito Latinoamericano de Informática, se otorgó al Ing. Diego Andrade Stacey, siendo el primer Profesor ecuatoriano al que se otorga esta honrosa distinción. La entrega del Premio se efectuó durante la realización de la XLIX Conferencia CLEI efectuada en La Paz, Bolivia, entre el 16 y 20 de octubre de 2023, teniendo como sede la Universidad Mayor de San Andrés. "

 

Diego Andrade recibió el premio al mérito latinoamericano de informática

 

"El ingeniero Diego Alfonso Andrade Stacey fue reconocido con el premio al Mérito en Informática 2023. El Centro Latinoamericano de Estudios en Informática (CLEI) entregó este galardón en una conferencia que se realizó en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) el 19 de octubre en La Paz, Bolivia.

Diego Andrade es exdocente y exdecano de la Facultad de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE).

Orgullo PUCE

Con más de 38 años de servicio en la PUCE, el ingeniero Andrade marcó un hito en la vida universitaria. Es ingeniero civil y tiene una maestría en Ciencias de la Computación. Sus conocimientos lo llevaron a crear la carrera de Sistemas de la Información en la PUCE.

 “En 1991, junto al ingeniero Alejandro Casares Maldonado abrimos la primera Escuela de Ingeniería de Sistemas. Más tarde, esta escuela pasó a ser la carrera de Sistemas de la Información. Fue todo un reto, pero lo logramos. Después de mi jubilación y a mis 75 años, sigo recordando aquellos días”, mencionó el exdocente de la PUCE.

 

El reconocimiento

Varios aportes del ingeniero Andrade motivaron el reconocimiento de CLEI. Su destacada trayectoria académica, las contribuciones científicas importantes, los proyectos y actividades para impulsar el avance de la informática.

“Este reconocimiento constituye un honor. Es la primera vez que lo gana un ecuatoriano”, mencionó el ingeniero Rafael Melgarejo, docente de la PUCE.

 

Un centro con alcance internacional

CLEI es una institución con 50 años de historia. Igualmente, une a las universidades y centros de investigación latinoamericanos más prestigiosos de las áreas de investigación y docencia en informática.

El premio al Mérito Latinoamericano en Informática se otorga desde 2006. Con él se resalta la labor de académicos y profesionales que han tenido un papel decisivo en el desarrollo de la informática.

Entre los eventos de CLEI, la conferencia anual está posicionada académicamente como la más importante y de mayor impacto de Latinoamérica. Esta fue la edición 49. Por ello, es un gran honor recibir este reconocimiento por parte de esta comunidad científica”, finalizó el ingeniero Andrade." "

 

 



 

Centro Latinoamericano de Estudios en Informática -CLEI-

"El Centro Latinoamericano de Estudios en Informática – CLEI es una organización académica sin fines de lucro, a la que pertenecen Universidades, Institutos de Investigación, Organizaciones científicas, preferentemente de la región Iberoamericana. Su objetivo es promover el desarrollo de la Informática en América Latina a través del intercambio científico, técnico y educativo entre sus miembros, así como el estudio de sus efectos en la sociedad.

El CLEI tiene como autoridades al Comité Ejecutivo formado por un Presidente, un Secretario Ejecutivo y un Tesorero; y el Comité Directivo que lo conforma el Comité Ejecutivo más los representantes, uno por cada país al que pertenecen las Universidades miembros de CLEI.

El principal evento de CLEI es la Conferencia Latinoamericana de Informática, un evento anual de una semana de duración, de alto nivel académico, en el que se exponen trabajos (papers) de investigación en diversos campos de la Informática y que han sido aceptados luego de un riguroso proceso de selección, de parte del Comité de Programa de la Conferencia. La organización de la Conferencia CLEI se encarga a un país y dentro de éste, a una Universidad miembro de la Organización CLEI.

La Conferencia Latinoamericana de Informática se inició en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso en 1974, siendo su mentor el académico Ingeniero Aldo Migliaro Osorio; en la Universidad Católica de Valparaíso se continuó realizando el evento hasta 1979. En 1980 se efectuó en Caracas y desde allí se realiza, de manera itinerante, en los países latinoamericanos, aunque una sola vez se efectuó en España, en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, en 1992. En Ecuador se han realizado tres Conferencias CLEI: en 1998 y 2011, teniendo como sede la Pontificia Universidad Católica del Ecuador -PUCE- y en 2021, organizada por la Universidad Técnica Particular de Loja -UTPL-. La Quincuagésima Conferencia Latinoamericana de Informática se efectuará en el mes de agosto de 2024 en la Argentina, teniendo como entidad organizadora la Universidad de Bahía Blanca.

Como apoyo al desarrollo de la Informática en la región, el CLEI promueve los Concursos Latinoamericanos de Tesis de Maestría y Tesis de Doctorado, en Informática a los que pueden participar los cursantes de los Programas de Maestría y de Doctorado, que hubieren finalizado sus respectivos estudios; durante la Conferencia se premian a los tres mejores trabajos de Tesis en sus respectivas categorías.

También es frecuente que durante la realización de la Conferencia CLEI se efectúen eventos locales, siendo los de mayor renombre las Jornadas Argentinas de Informática (JAIO), organizado por la Sociedad Argentina de Informática -SADIO- y el Congreso de la Sociedad Brasilera de Computación -SBC-. Estos Congresos tiene también el mismo carácter de eventos académicos de alto nivel, como lo es la Conferencia CLEI.

Desde 2006, se instituyó el Premio CLEI al Mérito Latinoamericano de Informática, que se otorga a un académico que pertenece (o perteneció en el caso de un Profesor jubilado) a una Universidad miembro de CLEI y que se haya destacado y/o haya contribuido al desarrollo de la Informática en su país o en la región. Las candidaturas para el otorgamiento de este Premio las presentan los representantes de los países al Comité Directivo de CLEI, entidad que toma la decisión final. "