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domingo, 15 de septiembre de 2019

8 sitios web para descargar libros gratis de forma legal


En la página de Universía, se tiene publicado el artículo:





“Muchas veces necesitas acceder a libros para los que hay pocas copias, tienen demasiados años de existencia y las bibliotecas no los prestan o lo quieres tener para subrayar y armar resúmenes para estudiar. Por ello, conoce los siguientes 8 sitios web para descargar gratuitamente libros, sin vulnerar los derechos de autor y obtenerlos de manera legal. 

1) Editorial Traficantes de Sueños
La editorial Traficantes de Sueños y un símbolo de los movimientos sociales en Madrid. Todas sus publicaciones tienen copyleft (distribución de copias y versiones modificadas de una obra u otro trabajo) y pueden descargarse en formato .pdf. 

2) Bubok
Bubok también es una editorial española que publica bajo demanda y brinda muchos libros gratuitos, y otros .pdf de pago, por deseo de sus autores. Busca en las diferentes categorías y encuentra lo que quieres.  

3) Proyecto Gutenberg
Proyecto Gutenberg es una biblioteca de ebooks de dominio público gratuitos extremadamente conocida. En general ofrece libros en formato .epub y .mobi (Kindle).   

4) Europeana
Europeana es la gran biblioteca digital de Europa y ofrece numerosos libros en formato digital y en general de dominio público. Todas las obras pueden encontrarse en cada uno de los idiomas oficiales de la Unión Europea.

5) Amazon
Amazon es una de las tiendas de venta online más extensas y respetadas a nivel mundial también ofrece los ebooks gratuitos para Kindle, principalmente las obras clásicas de la literatura en castellano, inglés y francés. 

6) Anarres
La editorial argentina Anarres difunde la ideología anarquista de manera gratuita, en formato .pdf.

7) Wikisource
Wikisource es una biblioteca virtual con libros libres de los derechos de autor y en formato .pdf.

8) Libroteca
Libroteca pone casi 9.000 obras gratuitas a disposición del público, libres de derecho de autor.”


Mi aporte, ingresar a cada sitio, probar y realizar una captura de pantalla, el 2019/09/15, que duda cabe que con el tiempo existan cambios.


1) Editorial Traficantes de Sueños

En Catálogo Editorial, puede ver los libros gratuitos





2) Bubok

Libros gratuitos, se los debe buscar




3) Proyecto Gutenberg




4) Europeana




5) Amazon




6) Anarres

No está disponible

7) Wikisource



8) Libroteca









A manera de yapa, le comparto una publicación en mi blog donde puede ubicar libros para descargar en los siguientes sitios, están ubicados en orden alfabético.

Los temas son de literatura y específicos de ingeniería informática, civil.





sábado, 6 de noviembre de 2021

Jorge Luis Borges - El libro

"De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación.

En César y Cleopatra de Shaw, cuando se habla de la biblioteca de Alejandría se dice que es la memoria de la humanidad. Eso es el libro y es algo más también, la imaginación. Porque, ¿qué es nuestro pasado sino una serie de sueños? ¿Qué diferencia puede haber entre recordar sueños y recordar el pasado? Esa es la función que realiza el libro.

Yo he pensado, alguna vez, escribir una historia del libro. No desde el punto de vista físico. No me interesan los libros físicamente (sobre todo los libros de los bibliófilos, que suelen ser desmesurados), sino las diversas valoraciones que el libro ha recibido. He sido anticipado por Spengler, en su Decadencia de Occidente, donde hay páginas preciosas sobre el libro. Con alguna observación personal, pienso atenerme a lo que dice Spengler.

Los antiguos no profesaban nuestro culto del libro —cosa que me sorprende; veían en el libro un sucedáneo de la palabra oral. Aquella frase que se cita siempre: Scripta manent, verba volant, no significa que la palabra oral sea efímera, sino que la palabra escrita es algo duradero y muerto. En cambio, la palabra oral tiene algo de alado, de liviano; alado y sagrado, como dijo Platón. Todos los grandes maestros de la humanidad han sido, curiosamente, maestros orales.

Tomaremos el primer caso: Pitágoras. Sabemos que Pitágoras no escribió deliberadamente. No escribió porque no quiso atarse a una palabra escrita. Sintió, sin duda, aquello de que la letra mata y el espíritu vivifica, que vendría después en la Biblia. El debió sentir eso, no quiso atarse a una palabra escrita; por eso Aristóteles no habla nunca de Pitágoras, sino de los pitagóricos. Nos dice, por ejemplo, que los pitagóricos profesaban la creencia, el dogma, del eterno retorno, que muy tardíamente descubriría Nietzsche. Es decir, la idea del tiempo cíclico, que fue refutada por San Agustín en La ciudad de Dios. San Agustín dice con una hermosa metáfora que la cruz de Cristo nos salva del laberinto circular de los estoicos. La idea de un tiempo cíclico fue rozada también por Hume, por Blanqui... y por tantos otros.

Pitágoras no escribió voluntariamente, quería que su pensamiento viviese más allá de su muerte corporal, en la mente de sus discípulos. Aquí vino aquello de (yo no sé griego, trataré de decirlo en latín) Magister dixit (el maestro lo ha dicho). Esto no significa que estuvieran atados porque el maestro lo había dicho; por el contrario, afirma la libertad de seguir pensando el pensamiento inicial del maestro.

No sabemos si inició la doctrina del tiempo cíclico, pero sí sabemos que sus discípulos la profesaban. Pitágoras muere corporalmente y ellos, por una suerte de transmigración —esto le hubiera gustado a Pitágoras— siguen pensando y repensando su pensamiento, y cuando se les reprocha el decir algo nuevo, se refugian en aquella fórmula: el maestro lo ha dicho (Magister dixit).

Pero tenemos otros ejemplos. Tenemos el alto ejemplo de Platón, cuando dice que los libros son como efigies (puede haber estado pensando en esculturas o en cuadros), que uno cree que están vivas, pero si se les pregunta algo no contestan. Entonces, para corregir esa mudez de los libros, inventa el diálogo platónico. Es decir, Platón se multiplica en muchos personajes: Sócrates, Gorgias y los demás. También podemos pensar que Platón quería consolarse de la muerte de Sócrates pensando que Sócrates seguía viviendo. Frente a todo problema él se decía: ¿qué hubiera dicho Sócrates de esto? Así, de algún modo, fue la inmortalidad de Sócrates, quien no dejó nada escrito, y también un maestro oral. De Cristo sabemos que escribió una sola vez algunas palabras que la arena se encargó de borrar. No escribió otra cosa que sepamos. El Buda fue también un maestro oral; quedan sus prédicas. Luego tenemos una frase de San Anselmo: Poner un libro en manos de un ignorante es tan peligroso como poner una espada en manos de un niño. Se pensaba así de los libros. En todo Oriente existe aún el concepto de que un libro no debe revelar las cosas; un libro debe, simplemente, ayudarnos a descubrirlas. A pesar de mi ignorancia del hebreo, he estudiado algo de la Cábala y he leído las versiones inglesas y alemanas del Zohar (El libro del esplendor), El Séfer Yezira (El libro de las relaciones). Sé que esos libros no están escritos para ser entendidos, están hechos para ser interpretados, son acicates para que el lector siga el pensamiento. La antigüedad clásica no tuvo nuestro respeto del libro, aunque sabemos que Alejandro de Macedonia tenía bajo su almohada la Ilíada y la espada, esas dos armas. Había gran respeto por Homero, pero no se lo consideraba un escritor sagrado en el sentido que hoy le damos a la palabra. No se pensaba que la Ilíada y la Odisea fueran textos sagrados, eran libros respetados, pero también podían ser atacados.

Platón pudo desterrar a los poetas de su República sin caer en la sospecha de herejía. De estos testimonios de los antiguos contra el libro podemos agregar uno muy curioso de Séneca. En una de sus admirables epístolas a Lucilio hay una dirigida contra un individuo muy vanidoso, de quien dice que tenía una biblioteca de cien volúmenes; y quién —se pregunta Séneca— puede tener tiempo para leer cien volúmenes. Ahora, en cambio, se aprecian las bibliotecas numerosas.

En la antigüedad hay algo que nos cuesta entender, que no se parece a nuestro culto del libro. Se ve siempre en el libro a un sucedáneo de la palabra oral, pero luego llega del Oriente un concepto nuevo, del todo extraño a la antigüedad clásica: el del libro sagrado. Vamos a tomar dos ejemplos, empezando por el más tardío: los musulmanes. Estos piensan que el Corán es anterior a la creación, anterior a la lengua árabe; es uno de los atributos de Dios, no una obra de Dios; es como su misericordia o su justicia. En el Corán se habla en forma asaz misteriosa de la madre del libro. La madre del libro es un ejemplar del Corán escrito en el cielo. Vendría a ser el arquetipo platónico del Corán, y ese mismo libro —lo dice el Corán—, ese libro está escrito en el cielo, que es atributo de Dios y anterior a la creación. Esto lo proclaman los sulems o doctores musulmanes.

Luego tenemos otros ejemplos más cercanos a nosotros: la Biblia o, más concretamente, la Torá o el Pentateuco. Se considera que esos libros fueron dictados por el Espíritu Santo. Esto es un hecho curioso: la atribución de libros de diversos autores y edades a un solo espíritu; pero en la Biblia misma se dice que el Espíritu sopla donde quiere. Los hebreos tuvieron la idea de juntar diversas obras literarias de diversas épocas y de formar con ellas un solo libro, cuyo título es Torá (Biblia en griego). Todos estos libros se atribuyen a un solo autor: el Espíritu.

A Bernard Shaw le preguntaron una vez si creía que el Espíritu Santo había escrito la Biblia. Y contestó: Todo libro que vale la pena de ser releído ha sido escrito por el Espíritu. Es decir, un libro tiene que ir más allá de la intención de su autor. La intención del autor es una pobre cosa humana, falible, pero en el libro tiene que haber más. El Quijote, por ejemplo, es más que una sátira de los libros de caballería. Es un texto absoluto en el cual no interviene, absolutamente para nada, el azar.

Pensemos en las consecuencias de esta idea. Por ejemplo, si yo digo:

Corrientes aguas, puras, cristalinas,
árboles que os estáis mirando en ellas
verde prado, de fresca sombra lleno


es evidente que los tres versos constan de once sílabas. Ha sido querido por el autor, es voluntario.

Pero, qué es eso comparado con una obra escrita por el Espíritu, qué es eso comparado con el concepto de la Divinidad que condesciende a la literatura y dicta un libro. En ese libro nada puede ser casual, todo tiene que estar justificado, tienen que estar justificadas las letras. Se entiende, por ejemplo, que el principio de la Biblia: Bereshit baraelohim comienza con una B porque eso corresponde a bendecir. Se trata de un libro en el que nada es casual, absolutamente nada. Eso nos lleva a la Cábala, nos lleva al estudio de las letras, a un libro sagrado dictado por la divinidad que viene a ser lo contrario de lo que los antiguos pensaban. Estos pensaban en la musa de modo bastante vago.

Canta, musa, la cólera de Aquiles, dice Homero al principio de la Ilíada. Ahí, la musa corresponde a la inspiración. En cambio, si se piensa en el Espíritu, se piensa en algo más concreto y más fuerte: Dios, que condesciende a la literatura. Dios, que escribe un libro; en ese libro nada es casual: ni el número de las letras ni la cantidad de sílabas de cada versículo, ni el hecho de que podamos hacer juegos de palabras con las letras, de que podamos tomar el valor numérico de las letras. Todo ha sido ya considerado.

El segundo gran concepto del libro —repito— es que pueda ser una obra divina. Quizá esté más cerca de lo que nosotros sentimos ahora que de la idea del libro que tenían los antiguos: es decir, un mero sucedáneo de la palabra oral. Luego decae la creencia en un libro sagrado y es reemplazada por otras creencias. Por aquella, por ejemplo, de que cada país está representado por un libro. Recordemos que los musulmanes denominan a los israelitas, la gente del libro; recordemos aquella frase de Heinrich Heine sobre aquella nación cuya patria era un libro: la Biblia, los judíos. Tenemos entonces un nuevo concepto, el de que cada país tiene que ser representado por un libro; en todo caso, por un autor que puede serlo de muchos libros.

Es curioso —no creo que esto haya sido observado hasta ahora— que los países hayan elegido individuos que no se parecen demasiado a ellos. Uno piensa, por ejemplo, que Inglaterra hubiera elegido al doctor Johnson como representante; pero no, Inglaterra ha elegido a Shakespeare, y Shakespeare es —digámoslo así— el menos inglés de los escritores ingleses. Lo típico de Inglaterra es el understatement, es el decir un poco menos de las cosas. En cambio, Shakespeare tendía a la hipérbole en la metáfora, y no nos sorprendería nada que Shakespeare hubiera sido italiano o judío, por ejemplo.

Otro caso es el de Alemania; un país admirable, tan fácilmente fanático, elige precisamente a un hombre tolerante, que no es fanático, y a quien no le importa demasiado el concepto de patria; elige a Goethe. Alemania está representada por Goethe.

En Francia no se ha elegido un autor, pero se tiende a Hugo. Desde luego, siento una gran admiración por Hugo, pero Hugo no es típicamente francés. Hugo es extranjero en Francia; Hugo, con esas grandes decoraciones, con esas vastas metáforas, no es típico de Francia.

Otro caso aún más curioso es el de España. España podría haber sido representada por Lope, por Calderón, por Quevedo. Pues no. España está representada por Miguel de Cervantes. Cervantes es un hombre contemporáneo de la Inquisición, pero es tolerante, es un hombre que no tiene ni las virtudes ni los vicios españoles.

Es como si cada país pensara que tiene que ser representado por alguien distinto, por alguien que puede ser, un poco, una suerte de remedio, una suerte de triaca, una suerte de contraveneno de sus defectos. Nosotros hubiéramos podido elegir el Facundo de Sarmiento, que es nuestro libro, pero no; nosotros, con nuestra historia militar, nuestra historia de espada, hemos elegido como libro la crónica de un desertor, hemos elegido el Martín Fierro, que si bien merece ser elegido como libro, ¿como pensar que nuestra historia está representada por un desertor de la conquista del desierto? Sin embargo, es así; como si cada país sintiera esa necesidad.

Sobre el libro han escrito de un modo tan brillante tantos escritores. Yo quiero referirme a unos pocos. Primero me referiré a Montaigne, que dedica uno de sus ensayos al libro. En ese ensayo hay una frase memorable: No hago nada sin alegría. Montaigne apunta a que el concepto de lectura obligatoria es un concepto falso. Dice que si él encuentra un pasaje difícil en un libro, lo deja; porque ve en la lectura una forma de felicidad.

Recuerdo que hace muchos años se realizó una encuesta sobre qué es la pintura. Le preguntaron a mi hermana Norah y contestó que la pintura es el arte de dar alegría con formas y colores. Yo diría que la literatura es también una forma de la alegría. Si leemos algo con dificultad, el autor ha fracasado. Por eso considero que un escritor como Joyce ha fracasado esencialmente, porque su obra requiere un esfuerzo.

Un libro no debe requerir un esfuerzo, la felicidad no debe requerir un esfuerzo. Pienso que Montaigne tiene razón. Luego enumera los autores que le gustan. Cita a Virgilio, dice preferir las Geórgicas a la Eneida; yo prefiero la Eneida, pero eso no tiene nada que ver. Montaigne habla de los libros con pasión, pero dice que aunque los libros son una felicidad, son, sin embargo, un placer lánguido.

Emerson lo contradice —es el otro gran trabajo sobre los libros que existe—. En esa conferencia, Emerson dice que una biblioteca es una especie de gabinete mágico. En ese gabinete están encantados los mejores espíritus de la humanidad, pero esperan nuestra palabra para salir de su mudez. Tenemos que abrir el libro, entonces ellos despiertan. Dice que podemos contar con la compañía de los mejores hombres que la humanidad ha producido, pero que no los buscamos y preferimos leer comentarios, críticas y no vamos a lo que ellos dicen.

Yo he sido profesor de literatura inglesa, durante veinte años, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Siempre les he dicho a mis estudiantes que tengan poca bibliografía, que no lean críticas, que lean directamente los libros; entenderán poco, quizá, pero siempre gozarán y estarán oyendo la voz de alguien. Yo diría que lo más importante de un autor es su entonación, lo más importante de un libro es la voz del autor, esa voz que llega a nosotros.

Yo he dedicado una parte de mi vida a las letras, y creo que una forma de felicidad es la lectura; otra forma de felicidad menor es la creación poética, o lo que llamamos creación, que es una mezcla de olvido y recuerdo de lo que hemos leído.

Emerson coincide con Montaigne en el hecho de que debemos leer únicamente lo que nos agrada, que un libro tiene que ser una forma de felicidad. Le debemos tanto a las letras. Yo he tratado más de releer que de leer, creo que releer es más importante que leer, salvo que para releer se necesita haber leído. Yo tengo ese culto del libro. Puedo decirlo de un modo que puede parecer patético y no quiero que sea patético; quiero que sea como una confidencia que les realizo a cada uno de ustedes; no a todos, pero sí a cada uno, porque todos es una abstracción y cada uno es verdadero.

Yo sigo jugando a no ser ciego, yo sigo comprando libros, yo sigo llenando mi casa de libros. Los otros días me regalaron una edición del año 1966 de la Enciclopedia de Brokhause. Yo sentí la presencia de ese libro en mi casa, la sentí como una suerte de felicidad. Ahí estaban los veintitantos volúmenes con una letra gótica que no puedo leer, con los mapas y grabados que no puedo ver; y sin embargo, el libro estaba ahí. Yo sentía como una gravitación amistosa del libro. Pienso que el libro es una de las posibilidades de felicidad que tenemos los hombres.

Se habla de la desaparición del libro; yo creo que es imposible. Se dirá qué diferencia puede haber entre un libro y un periódico o un disco. La diferencia es que un periódico se lee para el olvido, un disco se oye asimismo para el olvido, es algo mecánico y por lo tanto frívolo. Un libro se lee para la memoria.

El concepto de un libro sagrado, del Corán o de la Biblia, o de los Vedas —donde también se expresa que los Vedas crean el mundo—, puede haber pasado, pero el libro tiene todavía cierta santidad que debemos tratar de no perder. Tomar un libro y abrirlo guarda la posibilidad del hecho estético. ¿Qué son las palabras acostadas en un libro? ¿Qué son esos símbolos muertos? Nada absolutamente. ¿Qué es un libro si no lo abrimos? Es simplemente un cubo de papel y cuero, con hojas; pero si lo leemos ocurre algo raro, creo que cambia cada vez.


Heráclito dijo (lo he repetido demasiadas veces) que nadie baja dos veces al mismo río. Nadie baja dos veces al mismo río porque las aguas cambian, pero lo más terrible es que nosotros somos no menos fluidos que el río. Cada vez que leemos un libro, el libro ha cambiado, la connotación de las palabras es otra. Además, los libros están cargados de pasado.


He hablado en contra de la crítica y voy a desdecirme (pero qué importa desdecirme). Hamlet no es exactamente el Hamlet que Shakespeare concibió a principios del sigio XVII, Hamlet es el Hamlet de Coleridge, de Goethe y de Bradley. Hamlet ha sido renacido. Lo mismo pasa con el Quijote. Igual sucede con Lugones y Martínez Estrada, el Martín Fierro no es el mismo. Los lectores han ido enriqueciendo el libro.


Si leemos un libro antiguo es como si leyéramos todo el tiempo que ha transcurrido desde el día en que fue escrito y nosotros. Por eso conviene mantener el culto del libro. El libro puede estar lleno de erratas, podemos no estar de acuerdo con las opiniones del autor, pero todavía conserva algo sagrado, algo divino, no con respeto superticioso, pero sí con el deseo de encontrar felicidad, de encontrar sabiduría.


Eso es lo que quería decirles hoy.

Jorge Luis Borges, Borges oral. Alianza Editorial."

 


 


martes, 6 de noviembre de 2018

ABC Hallan los libros que inspiraron a Bram Stoker en «Drácula»

En el artículo publicado en ABC.es el 2018/11/02 Hallan los libros que inspiraron a Bram Stoker en «Drácula» se indica




La Biblioteca de Londres identifica 26 volúmenes que usó para escribir su célebre novela y en los que aún se pueden ver sus marcas y anotaciones.

Sería algo así como cometer el crimen más grave en una biblioteca. El más atroz de todos e, incluso, algún que otro (como el dramaturgo inglés Joe Orton) ha ido a la cárcel por eso. No hay excusa posible para los bibliotecarios por parte de aquellos que modifican de alguna forma un libro o que pintan y escriben en sus páginas. Pero todo tiene su excepción y esta vez la Biblioteca de Londres tiene un motivo para pasar por alto esta afrenta ya que quien lo hizo es uno de los escritores más conocidos de todos los tiempos.

El irlandés Bram Stoker escribió en 1897 la novela de terror más célebre de la historia, «Drácula». Y para crear esta joya de la literatura investigó y se documentó de una forma muy exhaustiva. Lo que ahora hemos conocido es cómo se crearon las aventuras del vampiro de Transilvania y sus historias entremezcladas con el doctor Van Helsing y otras criaturas como los hombres lobo.


Ha sido en su 121 aniversario cuando varios investigadores, liderados por el inglés Philip Spedding, han hallado 26 de los libros que usó Stoker para documentarse. De ellos, 25 se encuentran en esta biblioteca. «Podemos establecer, más allá de toda duda razonable, que estos libros que aún están en nuestras estanterías son los mismos volúmenes que tomó para realizar su obra maestra. Los libros que hemos encontrado fueron marcados por el mismo Bram Stoker, que se basó en la colección de la Biblioteca de Londres para investigar sobre su obra», asegura Spedding.


Hasta ahora, la teoría de los expertos era que Stoker habría sacado la idea de varias conversaciones con un intelectual húngaro, Arminius Vámbéry, que fue quien le comentaría las historias de Vlad Draculea, un príncipe de una región situada en la actual Rumanía y conocida como Valaquia.

Indagando entre sus manuscritos y primeros esbozos de la novela, Spedding pasó a investigar la Biblioteca de Londres, ya que Stoker era un asiduo de ella, siendo socio entre los años 1890 y 1897, justo el de la publicación de su novela. De hecho, quien le hizo la propuesta fue Hall Caine, a quien el escritor dedicó la obra bajo el alias «Hommy-Beg». Como su trabajo ya estaba hecho allí, Stoker ordenó a sus contables que dejaran de pagar las cuotas mensuales y así dejo de ser miembro de este lugar.

Para Spedding, el vampiro más famoso de todos los tiempos se gestó en el Londres victoriano de finales del siglo XIX. «No es menos cierto sugerir que su extraordinaria historia de los no muertos de Transilvania tiene muchos de sus orígenes en los tranquilos confines de la Plaza de Saint James», señala.

Lo que queda claro es que la mano de Stoker se extiende a lo largo de esos veinticinco libros que posee la biblioteca londinense. Un sinfín de cruces, subrayados, anotaciones o, incluso, instrucciones a algunos de sus ayudantes para copiar pasajes completos en sus notas escritas a máquina. Algunos de los libros más destacados son «El libro de los hombres lobo», de Sabine Baring-Gould, y «Epidémica pseudodoxica», de Thomas Browne. Pero los títulos también arrojan luz sobre los detalles de la amplia investigación geográfica e histórica de los escenarios donde suceden los hechos narrados en «Drácula». Así, títulos como «Alrededor de los Cárpatos», de A. F. Crosse, o «Transilvania», de Charles Boner, aportaron a Stoker un conocimiento de la zona sin tener que viajar hasta allí.

Entre las muchas notas halladas, Stoker habría marcado en varias ocasiones párrafos enteros que hablan sobre la muerte y lo paranormal. Especialmente, en uno de los libros consultados menciona el instinto humano de «extinguir la vida» y al lado de esta expresión hay una nota en la que aparentemente se lee la palabra «tontería», que luego fue garabateada. «La investigación habría sido más fácil si la letra de Stoker no hubiera sido tan espantosa», admite Spedding.

Aunque el nombre de Stoker es venerado en el mundo literario, no era un talento natural cuando se trataba de utilizar lápiz y papel. «Stoker era un escritor terrible. Sus otras obras son terribles», dice este experto en la obra de Stoker. Drácula se convertiría en la excepción a la regla. «Es obviamente su mejor novela», asegura Spedding, quien señala, además, que en el periodo de tiempo que tardó en escribirla, el autor publicó otras tres «bastante malas».

Una novela que comenzó a perfilarse en Aberdeenshire, cuyo ruinoso castillo de Slains, en Cruden Bay, es la mayor inspiración para el hogar del personaje principal, el conde Drácula. Una obra que sigue teniendoun tirón considerable (la novela se reedita casi cada año) tanto en el papel como en sus versiones en la gran pantalla o en series de televisión. «Es infinitamente reinterpretable de generación en generación», admite Spedding. Ahora, la Biblioteca de Londres será un nuevo lugar de peregrinación para aquellos que busquen indagar un poco más en la vida del autor y que quieran conocer como se gestó el vampiro más famoso de todos los tiempos. De hecho, en febrero del año que viene acogerán varias representaciones del clásico entre sus muros. Una oportunidad más para sentirse como Bram Stroker y ojear las maravillas que esconde este edificio londinense.”


Mi comentario

Comparto el link de la La Biblioteca de Londres, ubicará información muy interesante.



En ocasiones inicio publicando una historia que considero debo hacerlo y termino revisando la fuente de la información.

Este blog es para desarrollar gestión del conocimiento, es posible tomar como referencia este artículo para que los estudiantes consideren cómo se debe hacer un proceso de investigación.



domingo, 20 de octubre de 2024

Escritos por mujeres: 140 libros para descargar gratis en PDF


Escritos por mujeres: 140 libros para descargar gratis en PDF




"Desde clásicos escritos por mujeres como La novela de Genji —cumbre de la literatura japonesa, considerada la primera novela moderna del mundo— hasta obras contemporáneas como las de Beauvoir, Woolf, Mistral, Lispector y muchas más mujeres escritoras.

Por Jesús Lévano

"Hemos buscado en internet país por país, investigando sobre la literatura de cada región —con énfasis en Hispanoamérica y los nombres más resaltantes de los otros continentes— y hemos hecho una lista con links de descarga 100% gratis, para que puedan revisarse las obras de estas autoras.

En la lista hallarás libros de poesía, narrativa, cartas y ensayos, ordenados por géneros y fecha de publicación. Encontrarás el país también de las escritoras por si te interesa la literatura de alguna región en especial. Falta mucho más por ingresar, algunos nombres quedaron fuera solo porque no se encontró —por ahora— libros suyos en internet.

Todos estos libros se han recopilado gracias a plataformas que proveen estos enlaces como Lectulandia, Memoria Chilena, Poetry will be made by all, Biblioteca Virtual Universal, Literatura peruana en PDF, entre muchas otras, a quienes agradecemos su enorme trabajo.

Para obtener los libros en PC solo basta ingresar al enlace del título del libro, se abrirá una nueva pestaña con el libro en PDF disponible para leerlo online, pudiendo guardarlo en tu PC. En el caso de celulares se descargará inmediatamente al dar clic en el título.

Para evitar la pérdida del contenido en páginas caídas, y mejorar la seguridad en la descarga, los enlaces están almacenados en un Google Drive, garantizando la seguridad y permanencia de los enlaces.


¿Cómo obtener los libros?

Solo basta darle clic al título del libro y te dirigirá a una página donde podrás descargarlo. En la mayoría de casos podrás ver inmediatamente el libro en PDF (listo para leerlo online). En otros casos será la página de un proveedor del PDF, donde seguirás solo un par de pasos.Si el título dirige a Free editorial
 
En la página saldrán botones con opciones para leer el libro online o descargarlo en PDF. Recomendamos dar clic en Descargar PDF o PDF. Es muy clara la opción y muy seguro. Obtendrás el libro inmediatamente.
 
Si el título dirige a Literatura Peruana en PDF: dale clic a la única foto que se encuentra en la página, y que contiene la portada del libro, se descargará el libro automáticamente.
 
Si el título dirige a Lectulandia:Dale clic al botón azul que dice «pdf» y que está justo encima del botón rojo que dice «reportar link caído».
 
Te dirigirá a una ‘página de espera’, durará unos 5-8 segundos (en esta página sale un botón verde de DESCARGAR, no le des clic, es un anuncio).
 
Llegarás a la página de descarga real: dale clic al botón azul que dice «DOWNLOAD NOW» y listo. Parece complicado, pero es una página muy segura y no te tomará más de 15 segundos.

En todos los otros casos, los PDFs se verán de forma inmediata. ¡Disfruta y comparte!

Libros de narrativa y ensayo
 
[Año 1000 aprox.] El libro de la almohada; Sei Shonagon [Japón]
[Año 1000 aprox.] La novela de Genji; Murasaki Shikibu [Japón]
[1588] Las moradas; Santa Teresa de Jesús [España]
[1678] La princesa de Clèves; Madame de La Fayette [Francia]
[1813] Orgullo y prejuicio; Jane Austen [Reino Unido]
[1846] Los misterios del plata; Juana Manso [Argentina]
[1855] Historia de mi vida; George Sand [Francia]
[1860] Lucía Miranda; Eduarda Mansilla [Argentina]
[1867] El caballero de las botas azules; Rosalía de castro [España]
[1868] Mujercitas; Louisa May Alcott [EE.UU]
[1880] Heidi; Johanna Spyri [Suiza]
[1888] Blanca Sol (novela social); Mercedes Cabello de Carbonera [Perú]
[1889] Aves sin nido; Clorinda Matto de Turner [Perú]
[1894] Huallparrimachi; Lindaura Anzoátegui Campero [Bolivia]
[1903] Elías Portolu; Grazia Deledda [Italia]
[1906] El maravilloso viaje de Nils Holgersson; Selma Lagerlöf [Suecia]
[1908] Ana, la de tejas verdes; Lucy Maud Montgomery [Canadá]
[1910] En una pensión alemana; Katherine Mansfield [Nueva Zelanda]
[1920] Cuentos de mi tía panchita; Carmen Lyra [Costa Rica]
[1920] La edad de la inocencia; Edith Wharton [EE.UU]
[1920] Cristina, hija de Lavrans; Sigrid Undset [Noruega]
[1922] El Garden Party y otros cuentos; Katherine Mansfield [Nueva Zelanda]
[1925] La señora Dalloway; Virginia Woolf [Reino Unido]
[1927] Al faro; Virginia Woolf [Reino Unido]
[1928] Orlando; Virginia Woolf [Reino Unido]
[1929] Una habitación propia; Virginia Woolf [Reino Unido]
[1930] El quince; Rachel de Queiroz [Brasil]
[1931] Las olas; Virginia Woolf [Reino Unido]
[1931] La buena tierra; Pearl S. Buck [EE.UU]
[1933] Flush; Virginia Woolf [Reino Unido]
[1933] Autobiografía de Alice B. Toklas; Gertrude Stein [EE.UU][1939] Diez negritos; Agatha Christie [EE.UU]
[1941] La amortajada; Maria Luisa Bombal [Chile]
[1945] Nada; Carmen Laforet [España]
[1945] En Grand Central Station me senté y lloré; Elizabeth Smart [Canadá]
[1945] Pippi Calzaslargas; Astrid Lindgren [Suecia]
[1947] El diario de Ana Frank; Ana Frank [Alemania]
[1949] El segundo sexo; Simone de Beauvoir [Francia]
[1951] Viento del norte; Elena Quiroga [España]
[1953] Nosotros, los Rivero; Dolores Medio [España]
[1954] Buenos días, tristeza; Françoise Sagan [Francia]
[1956] El desconocido; Carmen Kurtz [España]
[1957] María Nadie; Marta Brunet [Chile]
[1957] Entre visillos; Carmen Martín Gaite [España]
[1958] El libro vacío; Josefina Vicens [México]
[1959] Primera memoria; Ana María Matute [España]
[1960] Matar un ruiseñor; Harper Lee [EE.UU]
[1961] Las palabras de la noche; Natalia Ginzburg [Italia]
[1962] El cuaderno dorado; Doris Lessing [Reino Unido]
[1962] La plaza del diamante; Mercè Rodoreda [España]
[1963] La campana de cristal; Sylvia Plath [EE.UU]
[1963] Los recuerdos del porvenir; Elena Garro [México]
[1968] Memorias de un hombre palabra; Carmen Naranjo [Costa Rica]
[1969] La mujer comestible; Margaret Atwood [Canadá]
[1969] Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado; Maya Angelou [EE.UU]
[1970] Nostalgia de troya; Luisa Josefina Hernández [México]
[1971] La noche de Tlatelolco; Elena Poniatowska [México]
[1971] Álbum de familia; Rosario Castellanos [México]
[1976] El último juego; Gloria Guardia [Panamá]
[1977] La dama del Nilo; Pauline Gedge [Canadá]
[1979] La hija de Burger; Nadine Gordimer [Sudáfrica]
[1983] Lumpérica; Diamela Eltit [Chile]
[1983] Pánico o peligro; María Luisa Puga [México]
[1984] La casa en mango street; Sandra Cisneros [EE.UU]
[1985] Teoría literaria feminista; Toril Moi [Noruega]
[1988] Los nudos del silencio; Renée Ferrer de Arréllaga [Paraguay]
[1988] Kitchen; Banana Yoshimoto [Japón]
[1989] Como agua para chocolate; Laura Esquivel [México]
[1993] El molino y la sangre; Elena Aldunate [Chile]
[1994] En el tiempo de las mariposas; Julia Álvarez [EE.UU]
[1996] Los cuentos; Mavis Gallant [Canadá]
[1996] Mal de amores; Ángeles Mastretta [México]
[2000] Cuentos reunidos; Clarice Lispector [Brasil]
[2001] El país bajo mi piel: memorias de amor y guerra; Gioconda Belli [Nicaragua]
[2001] Sé que vienen a matarme; Alicia Yánez Cossío [Ecuador]
[2003] Lobas de mar; Zoé Valdés [Cuba]
[2003] La fórmula preferida del profesor; Yoko Ogawa [Japón]
[2004] Las memorias de Mamá Blanca; Teresa de la Parra [Venezuela]
[2005] Horas en una biblioteca; Virginia Woolf [Reino Unido]
[2005] Naturaleza muerta; Louise Penny [Canadá]
[2005] La otra mano de lepanto; Carmen Boullosa [México]
[2007] Cromosoma Z; Jennifer Thorndike [Perú]
[2008] Harry Potter: la colección completa; J. K. Rowling [Reino Unido]
[2009] Fe en disfraz; Mayra Santos-Febres [Puerto Rico]
[2009] Yo, la peor; Mónica Lavín [México]
[2010] La mujer que buceó dentro del corazón del mundo; Sabina Berman [México]
[2012] Cuentos completos; Virginia Woolf [Reino Unido]
[2012] Kit de supervivencia para el fin del mundo; Gabriela Wiener [Perú]
[2012] Danzando entre la nada y la furia; Marina Klein [Argentina]
[2012] De fauces al Subsuelo; Marina Klein [Argentina]
[2015] Cartagena; Claudia Amengual [Uruguay]
[2018] Trashumantes; Marina Klein [Argentina]
 
Libros de poesía y teatro
[1683] Los empeños de una casa; Sor Juana Inés de la Cruz [México]
[1689] Amor es más laberinto; Sor Juana Inés de la Cruz [México-España]
[1852] La hija de las flores o Todos están locos; Gertrudis Gómez de Avellaneda [Cuba/España]
[1926] Más fuerte que la sangre; Ana Neves [Chile]
[1927] Ariadna; Marina Tsvietáieva [Rusia]
[1930] Corazón sangrante; Clementina Suárez [Honduras]
[1938] Tala; Gabriela Mistral [Chile]
[1939] Viagem; Cecília Meireles [Brasil, idioma original]
[1959] La otra isla de los cánticos; María Eugenia Vaz Ferreira [Uruguay]
[1962] Un hombre tras las rejas; Carmen Natalia Martínez [República Dominicana]
[1962] Árbol de Diana; Alejandra Pizarnik [Argentina]
[1967] Felipe Ángeles; Elena Garro [México]
[1968] Extracción de la piedra de locura; Alejandra Pizarnik [Argentina]
[1970] Los que van quedando en el camino; Isidora Aguirre [Chile]
[1976] Freshwater; Virginia Woolf [Reino Unido]
[1978] El corazón disparado; Adélia Prado [Brasil, idioma original]
[1979] Trece poemas reconstituidos; Safo de Mitilene [Grecia]
[1981] Poesía completa; Sylvia Plath [EE.UU]
[1981] La malasangre; Griselda Gambarro [Argentina]
[1982] Lautaro; Isidora Aguirre [Chile]
[1984] La llamada de Lauren; Paloma Pedrero [España]
[1987] Retablo de Yumbel; Isidora Aguirre [Chile]
[1988] Los ochenta son nuestros; Ana Diosdado [Argentina-España]
[1989] Diálogos de fin de siglo; Isidora Aguirre [Chile][1989] En la mitad del camino recorrido; María Emilia Cornejo [Perú]
[1993] Mariposa negra; Rocío Silva Santisteban [Perú]
[1994] Arte; Yasmina Reza [Francia]
[1995] Latido y tortura: selección poética; Josefina Plá [Paraguay]
[1997] Paisaje con grano de arena; Wislawa Szymborska [Polonia]
[1998] Para conjurar el sueño: poetas guatemaltecas del siglo XX; Varias autoras [Guatemala]
[1999] Entre el largo desierto y la mar: antología; Alfonsina Storni [Argentina]
[2000] Tres versiones de la vida; Yasmina Reza [Francia]
[2001] Antología cósmica; Odette Alonso [Cuba]
[2001] Hombres en escabeche; Ana Istarú [Costa Rica]
[2003] Antología poética; Juana de Ibarbourou [Uruguay]
[2004] Una comedia española; Yasmina Reza [Francia]
[2005] Condición de mujer; Cristina Peri Rossi [Uruguay]
[2007] Un dios salvaje; Yasmina Reza [Francia]
[2007] Palabra de diosa; Carmen González Huguet [El Salvador]
[2008] 40 poemas; Ida Vitale [Uruguay]
[2008] Poemas cotidianos; Karina Valcárcel [Perú]
[2009] Secreto de familia y otros poemas: antología; Blanca Varela [Perú]
[2009] La alcoba cerrada: selección de Francoise Roy; Anne Hébert [Canadá]
[2011] El río y otros poemas; Amanda Berenguer [Uruguay]
[2011] Entonces Alicia cayó; Mariana de Althaus [Perú]
[2013] Selección de poemas; Olga Orozco [Argentina]
[2013] Humo: antología personal; Irene Gruss [Argentina]
[2013] Haití en femenino: veintidós voces; Varias autoras [Haití]
[2014] Museo anatómico; Luna Miguel [España]
[2014] El viento comenzó a mecer la hierba; Emily Dickinson [EE.UU]
[2014] Piedra que habla: antología; Ana Enriqueta Terán [Venezuela]
[2016] La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida; Elvira Sastre [España]
[2017] Los años blancos; Rosa Berbel [España]
[2017] El sol y las flores; Rupi Kaur [India-Canada]
[2018] Cachorro está pedido; Gimena Vartu [Perú]

En este breve repaso por la literatura escrita por mujeres, faltan muchos libros de autoras representativas de hispanoamérica como Victoria Ocampo [Argentina], Adela Zamudio [Bolivia], Dulce María Loynaz [Cuba], Flora Tristán [Perú/Francia], Elisa Hall de Asturias [Guatemala], Carmen Ollé [Perú], Julia de Burgos [Puerto Rico], Armonía Somers [Uruguay] y en otras lenguas autoras importantes como Anne Sexton [EE.UU], Nelly Sachs [Alemania], Elsa Morante [Italia], y mucha literatura asiática, africana y europea.

Muchas autoras no se han incluído por el simple hecho de que sus obras no están libres en internet o porque sus editoriales responsables no nos permitieron compartir sus libros, y a pesar de nuestros más grandes esfuerzos, no hemos podido conseguirlas.

Sin embargo, esta lista irá actualizándose y esperamos poder reunir las obras más interesantes escritas por mujeres de todos los países del mundo, así que revísala siempre."