El proyecto Krafla Magma Testbed involucra a 38 institutos de investigación y empresas de 11 países, y llevan preparándose para esto diez años. Y el equipo de investigadores de KMT explican a ABC que «La geotermia es muy capaz de competir con otros tipos de energía, especialmente en países con áreas de alta temperatura asociadas con actividad volcánica donde las temperaturas supercalientes se encuentran a profundidades alcanzables».
La nación islandesa cuenta actualmente con numerosas centrales geotérmicas que extraen vapor de agua caliente que luego pasan por unas turbinas que producen electricidad.
Un pozo en lugar de 10
La dificultad está en encontrar lugares para hacer las perforaciones a grandes profundidades. Icelandic Deep Drilling Project (IDDP), un consorcio industrial y estatal islandés, que en 2009, movido por los indicios de que en Krafla podrían encontrar una cámara de magma, tenían en mente descender hasta los 4 kilómetros, pero los científicos se toparon accidentalmente con una cámara de magma a tan solo 2,1 kilómetros de profundidad, donde la temperatura es de 1000 grados centígrados.
La idea es perforar pozos en la zona más blanda extrayendo agua muy caliente y capturando energía geotérmica de manera más eficiente- ya que hasta ahora la temperatura media de la energía geotérmica se movía entre los 100 y los 150 grados centígrados. Mientras que con el proyecto de KMT se multiplicaría potencialmente la producción de un solo pozo. «Podemos perforar un pozo en lugar de 10, para obtener la misma potencia», es decir 10 veces más energía. Y añaden que aunque el costo de cada pozo puede ser entre 2 y 3 veces mayor que el de un pozo geotérmico convencional, esperan obtener energía más rentable y con una menor huella ambiental.
Como nos detallan los investigadores,los principales desafío de extraer el calor del suelo es la profundidad para dar con la temperatura suficiente, tener un material que aguante las altas temperaturas, así como la escasa disponibilidad de acuíferos para llevar el calor hasta la superficie. Además, no existen detectores de depósitos de roca fundida, lo que convierte la tarea de dar con ellos en una operación muy compleja, y por eso el hallazgo accidental de esta cámara de magma en Krafla fue totalmente inesperado. Solo existen precedentes en Hawái y Kenia.
John Eichelberger, del Centro Internacional de Investigación del Ártico y miembro de KMT, llegaba a comentar en relación a este proyecto que los proyectos de perforación de roca fundida no son nuevos, pero sí lo es el empeño de abrir de forma intencional un depósito de magma. «No tiene precedentes. Antes la gente se hubiera reído de ti y te diría: vas a provocar una erupción. Y además, no puedes encontrarlo«. Eichelberger apuntaba a los medios que esto es pinchar a un elefante con una aguja, pero el intento es seguro.
A largo plazo también se propondrían hacer experimentos como inyectar fluidos en la cámara para manipular la presión y la temperatura. Y quieren ser pioneros en el estudio de la actividad sísmica, al tiempo que quieren conseguir comprender mejor el comportamiento del magma, y ser capaces de anticiparse a la actividad volcánica. Aumentando las medidas de protección de las 800 millones de personas que actualmente viven a menos de 100 kilómetros de los 81 volcanes que permanecen activos. De modo que la pregunta es cómo irá este viaje al centro de la tierra."








