Los años que me faltan.
“Nunca lo había pensado así, hasta que una mañana, con el café humeando, entendí que los años que tengo… ya no los tengo.
Sí, suena raro, pero es la verdad. Esos años que digo tener ya se fueron, se quedaron en fotografías, en carcajadas viejas, en amores que ya no duelen, en ropa que ya no me queda y en sueños que mudaron de forma.
Los verdaderos años que tengo son los que me faltan por vivir, los que aún no me han visto reír a carcajadas, los que todavía me guardan un abrazo, una charla bajo la luna o un brindis inesperado.
A esta edad uno entiende que el tiempo ya no se mide en velitas ni en arrugas nuevas, sino en momentos que valen la pena, en risas que se quedan y silencios que no pesan.
“Los años que me faltan quiero gastarlos lento, sin prisas, con la calma de quien ya no necesita demostrar nada.
Ya no me preocupa si el reloj corre o si la vida cambia de planes. Que corra, que cambie, que me sorprenda.
Lo único que quiero es que los años que me quedan sean míos, realmente míos… vividos con el alma abierta, el corazón en paz y la certeza de que todo lo que fui, con errores y aciertos, me trajo hasta aquí.
Y aquí estoy: tomando café, viendo pasar la vida por la ventana, agradeciendo los años que ya no tengo… y abrazando con amor los que me faltan por vivir”.
Anónimo, hasta que se demuestre lo contrario
"No hay rastro de que el texto “Los años que me faltan” sea de Pablo Neruda. Circula en redes y blogs sin citar fuentes y atribuyéndose a distintos autores. La primera publicación relacionando el texto con Neruda que ha encontrado Maldita.es es del 20 de diciembre de 2025. Este mismo texto ya lo publicó una usuaria el 1 de noviembre de 2025 atribuyendo la autoría a ella misma. Maldita.es ha consultado tanto a esta usuaria como a la Fundación Pablo Neruda, sin respuesta a 30 de diciembre de 2025."
El 2026/01/03 al consultar en Google, el texto "Nunca lo había pensado así, hasta que una mañana, con el café humeando, entendí que los años que tengo… ya no los tengo. " se presentan resultados de publicaciones de fechas recientes, finales de 2025.
Con Inteligencia artificial se puede hacer muchas cosas, por ejemplo que una persona se inserte en varias películas:
Desperté, Anónimo hasta que ubique autor
"Esta mañana desperté con antojo de algo que no se cocina en ollas,
ni se hornea con recetas exactas…
Desperté
con antojo de paz.
De esa que huele a café recién hecho
y sabe a pan calientito, con la mantequilla derritiéndose
como los miedos cuando los abrazas
con calma.
Me serví un poco
de silencio tibio,
como ese chocolate que reconforta el alma cuando el mundo se siente frío.
Y mientras miraba
por la ventana,
me di cuenta de que cada día nuevo
es como una
cocina abierta:
Tú decides qué sabor tendrá tu historia.
Hoy me quiero preparar una vida que huela
a esperanza y tenga
la sazón de la ternura.
Una vida
donde la gratitud
sea el postre diario, dulce, suave, a veces con trocitos
de nostalgia,
pero siempre honesta.
Una vida que sepa
a domingo lento,
a comida
hecha en casa,
a sobremesa con risas y ojos brillando.
Porque vivir
también es eso:
Elegir con qué aliñar tus pensamientos,
qué emociones poner al fuego lento,
qué sueños hornear sin prisa.
Y si te sale amargo
el día, échale azúcar
de paciencia,
unas gotas
de amor propio, y un puñito de fé.
Que no se te olvide:
Tú eres el chef
de tu alma,
el que mezcla, remueve, corrige el fuego.
Tú decides si el día te sabe a miedo…
o a milagro."
ni se hornea con recetas exactas…
Desperté
con antojo de paz.
De esa que huele a café recién hecho
y sabe a pan calientito, con la mantequilla derritiéndose
como los miedos cuando los abrazas
con calma.
Me serví un poco
de silencio tibio,
como ese chocolate que reconforta el alma cuando el mundo se siente frío.
Y mientras miraba
por la ventana,
me di cuenta de que cada día nuevo
es como una
cocina abierta:
Tú decides qué sabor tendrá tu historia.
Hoy me quiero preparar una vida que huela
a esperanza y tenga
la sazón de la ternura.
Una vida
donde la gratitud
sea el postre diario, dulce, suave, a veces con trocitos
de nostalgia,
pero siempre honesta.
Una vida que sepa
a domingo lento,
a comida
hecha en casa,
a sobremesa con risas y ojos brillando.
Porque vivir
también es eso:
Elegir con qué aliñar tus pensamientos,
qué emociones poner al fuego lento,
qué sueños hornear sin prisa.
Y si te sale amargo
el día, échale azúcar
de paciencia,
unas gotas
de amor propio, y un puñito de fé.
Que no se te olvide:
Tú eres el chef
de tu alma,
el que mezcla, remueve, corrige el fuego.
Tú decides si el día te sabe a miedo…
o a milagro."
Anónimo
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