domingo, 27 de agosto de 2023

BBC Por qué los frijoles pueden ser la solución a muchos de los problemas del mundo




BBC Por qué los frijoles pueden ser la solución a muchos de los problemas del mundo

 

BBC Ideas
Role,En colaboración con la Universidad de Oxford


"La humanidad se enfrenta a una multitud de amenazas existenciales, desde el cambio climático hasta la desnutrición y el aumento del costo de la vida.

¿Podrían las legumbres ser la respuesta a los problemas del mundo?

Son un alimento básico de casi todas las culturas en todo el mundo, y por una buena razón.

Con alrededor de 40.000 variedades diferentes, son altamente versátiles, nutritivas, baratas y excelentes para el medio ambiente.

Parte de la familia de las leguminosas, botánicamente son un vegetal y vienen en muchas formas y tamaños diferentes, desde frijoles y guisantes frescos hasta semillas secas como lentejas y garbanzos.



Si no sabes si debes tratarlas como una verdura o una proteína en tu plato, la respuesta es que pueden ser cualquiera de los dos o ambos.


Por ejemplo, los guisantes frescos y las judías verdes se consideran verduras con almidón, mientras que, por su alto contenido de proteínas, los porotos rojos, frijoles negros y garbanzos son miembros de ambos grupos de alimentos.


En un mundo donde 2.500 millones de personas tienen sobrepeso, obesidad o desnutrición, los frijoles son un todoterreno nutricional.


No solo son un sustituto barato de los productos animales, sino que son bajos en grasa, ricos en nutrientes, así como en proteínas, hierro, zinc y fibra.

Además, contienen carbohidratos no digeribles que alimentan a las bacterias en el intestino grueso, lo que los hace excelentes para nuestros intestinos.

Todas las legumbres contienen una mezcla de aminoácidos esenciales, y entre ellas la soja se distingue por tener las mejores proporciones para nuestra salud.

Otras no tienen el mismo equilibrio, pero en todo el mundo se han emparejado tradicionalmente con otros alimentos que hacen que los platos sean nutricionalmente completos.

Piensa en burritos con frijoles, arroz con lentejas, garbanzos con cuscús o dhal y chapatis.

Gases 
 
 

Si bien los frijoles son bien conocidos por su papel en, por decirlo con delicadeza, la liberación de gases, también pueden hacer lo contrario.

Las legumbres juegan un papel único e importante en ecosistemas cruciales como bosques, pastizales y humedales.

Las bacterias en sus raíces toman nitrógeno de la atmósfera y lo almacenan en el suelo.

Este proceso, conocido como fijación de nitrógeno, no solo proporciona nutrientes para los árboles y otras plantas, sino que actúa como un fertilizante natural en la agricultura, reduciendo en gran medida la necesidad de sintéticos y disminuyendo la contaminación química.

En un mundo de temperaturas cada vez mayores, las legumbres son sobrevivientes, capaces de crecer en una amplia gama de climas.

Y no sólo son resistentes, sino que en promedio requieren menos agua en su producción que el arroz, el trigo o los productos animales.

Dado que es probable que la demanda mundial de agua aumente en más del 40% para 2030, eso es una gran ventaja.

Sin embargo... 
 
 


En ocasiones algunas legumbres, principalmente la soja, han sido causa de preocupación.

Los investigadores alguna vez pensaron que las isoflavonas que se encuentran en la soja podrían causar problemas de salud al imitar la hormona estrógeno.

Afortunadamente, estudios más recientes no han encontrado evidencia de esto.

De hecho, la investigación moderna indica que la soja podría incluso reducir el riesgo de cáncer y ayudar a mantener los corazones sanos.

Otra preocupación es que el cultivo de soja conduce a la deforestación en lugares como el Amazonas.

Quienes defienden los cultivos sin embargo le pasan la pelota a otros.

Señalan que casi el 80% de la soja producida en la región se utiliza para alimentar a los animales que nos alimentan.

Siendo así, dicen, si comiéramos menos carne y más soja, se tendría que usar menos tierra, lo que significaría menos presión para convertir bosques y hábitats naturales en terrenos de cultivo.

 

Al final, como casi todo en la vida, las legumbres no son perfectas.

A veces provocan malestar, no sólo medioambiental sino también individual.

Aquellos que no los han tenido consistentemente en su dieta, posiblemente deban introducirlos lentamente para acostumbrarse a su volumen y alto contenido de fibra.

Hay quienes sufren de condiciones -como el síndrome del intestino irritable- que encuentran que éstas pueden ser exacerbadas por algunas legumbres, aunque remojarlas y cocinarlas a fondo puede ayudar.

Los frijoles rojos y cannellini contienen altos niveles de lectina, una proteína que los hace tóxicos, por lo que definitivamente deben cocinarse adecuadamente para evitar la intoxicación alimentaria si se compran secos o crudos.

En general, sin embargo, aunque no se puede esperar que las legumbres arreglen todos los males del mundo, tienen chance de aminorarlos dada su increíble abundancia, valor nutritivo, beneficios ambientales y las innumerables formas deliciosas en que se pueden comer.

 

CCUSG, Macro Feria Ciudadana Volcán Cotopaxi, 2023/08/27


 Invitación a Macro Feria Ciudadana Volcán Cotopaxi, 2023/08/27



Retiro centro Monarca



CCUSG soy un Ciudadano de la Comunidad de la Urbanización San Gabriel, que comparto información que puede ser de utilidad, considerando que es imperativo que la Comunidad se organice para trabajar por su sector, se aplica a cualquier sector de cualquier ciudad. 


 

Docentes de Colegio Fisco Misional San Francisco 1970

 


Docentes de Colegio Fisco Misional San Francisco 1970

"MIGUEL AYABACA MADRID, 28 DE FEBRERO DE 1.920

“Yo soy Ayabaca, no me doy por vencido, ni me tengo pena… Cuando tiendo a encorvarme me digo firme: ¡Ayabaca, levántate, yérguete!”.

Él sabe la exacta dimensión de su enemigo: la absoluta soledad. Esto nos dice, no en tono de queja; nos expresa contándonos como quien ha encontrado un nuevo objetivo que le despierta su curiosidad, y contra el que tiene el reto de usar todos sus recursos para derrotarlo.

Lo hemos visitado por dos ocasiones, una para la entrevista y otra para las fotografías; en esta última vez, nos cuenta su batalla contra la soledad, el momento angustioso de despertar en medio de un charco de sangre, después de una caída que le dejó inconsciente, de convalecer con sus propios auxilios durante más de ocho horas en su camastro, y luego levantarse, simplemente ordenar y limpiar su cuarto.

Su terapia son sus recuerdos, aún resuena en su cabeza el torbellino estudiantil y los muchachos, los maestros y el bullicio del recreo, los cientos de conversaciones diarias y los comentarios de los pasillos sobre las noticias de la ciudad, las juntas y las centenas de trabajos de láminas por corregir.

Pero de eso ha pasado mucho tiempo y hoy vive en el retiro con viril austeridad: una cama militar, una mesa de trabajo, una mesa de comedor, un caballete para pintar. Todo en un reducido espacio, vaya... ¡Suficiente para un espartano! “Realmente ha sido necesario vivir para entender lo que es la soledad” dijo.

Miguel Ayabaca Madrid no pide ni inspira compasión. Cuando se conversa con él en todo momento está lúcido, respira lo maravilloso y dinámico de una vida de creación, lucha y entrega. Todo menos compasión puede despertar una historia de vida como esta.

LOJA:
Nació el 28 de febrero de 1.920 en la ciudad de Loja, en la calle Bolívar, en la casa de sus padres. Es el cuarto de 10 hijos, del hogar formado entre Manuel Salvador Ayabaca Lupercio y Zoila Vicenta Madrid Espinoza. “…Nací en el ombligo Loja, junto a Santo Domingo”, dice orgulloso: “Usted primero avanza a San Francisco, luego a la Catedral y llega a Santo Domingo; ahí nací Yo, en el ombligo de Loja”.

EL PADRE Y LA FORMACIÓN INICIAL:
Miguel Ángel agradece las disciplinas y rigores que le imponía su padre. “Difícilmente, hubiese podido luchar contra tantos problemas sin haber pasado por esa escuela que me impuso mi padre desde la niñez. Yo bendigo que haya sido así, muy, muy exigente, era fuerte. Pero yo agradezco a Dios ahora”.

Su padre, Manuel Salvador Ayabaca Lupercio, es el personaje que marca su niñez y adolescencia. Es su recuerdo más importante. Manuel Salvador era escultor y pintor connotado, cuencano de nacimiento, descendiente de viejo linaje de escultores y pintores que habían conservado los secretos del arte por más de 200 años.
Manuel de Jesús Ayabaca, es uno de sus antecesores, cuya memoria aún se honra en Cuenca, donde también existe una calle que se llama Ayabaca en honor a un lejano tío abuelo, también escultor de renombre.

Miguel Ángel aprendió todo en la severidad del taller. Allí siguió la escala gremial de aprendiz y operario. Su padre esculpía en madera, trabajaba en yeso, en piedra y en mármol, “… Y nosotros como hijos que le ayudábamos, muchachos, casi niños, aprendíamos todo, mi padre era muy exigente. Al menos, en esto del encarne, que es un secreto de la Escuela Quiteña, sabía indicarnos, primero, nos explicaba brevemente como hacer el encarne, le veíamos, teníamos que abrir bien los ojos para verle, luego nos ponía a ejecutar el trabajo y si estaba mal… ¡plaff!. Era muy fuerte mi padre”.

Relató esta historia, todavía contándola con cierto temor reverencial. Su padre viajaba mucho al Perú debido a su profesión de escultor.

Trabajaba en Loja y luego llevaba los trabajos tras la frontera, por lo que permanecía gran tiempo en el vecino país. Le daban muchas garantías para que se establezca en el Perú y en cierto momento la familia estuvo por establecerse en este país, pero sucedió la guerra de 1.941 y, claro, todo se complicó para él, incluso recuerda cómo se levantaron levas militares para ir a la guerra; y no se olvida del llanto y la angustia de la familia para evitar que el padre marchara al lugar del conflicto.

Miguel Ángel nos muestra una postal donde está la imagen de un Cristo que es, según le conocen en el Perú, el famoso Señor Cautivo de Ayabaca. Así se llama esta escultura, famosa en el Perú y atribuida a Manuel Salvador Ayabaca Lupercio, padre de nuestro biografiado. Miguel Ángel señaló: “Pido a Dios que me regale la vida para ir a ver esta escultura, que, personalmente nunca la he visto.”

LA MADRE:
La madre se llamaba Zoila Vicenta Madrid Espinoza. Su hijo no sabe exactamente cuando nació pero por sus cálculos dice que pudo haberse casado antes del siglo XX y por lo tanto, al igual que el padre, probablemente, nacieron a finales de ese siglo. De su madre recuerda que “era buena, dulce y enérgica, sabía defendernos mucho. Pero cuando el padre iba a trabajar en el Perú, ella, sola frente al batallón, se tornaba en muy enérgica”.

EDUCACIÓN:
Se educó en la escuela de los Hermanos Cristianos en la ciudad de Loja y cuando salió de Loja a los 12 años y su familia se instaló en Quito, estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes; aquí, junto con sus tres hermanos, se graduó de pintor y escultor, en el año 1.943. Recuerda de esta escuela a destacados profesores que fueron sus maestros: a don Pedro León, quien fue director de la Escuela de Bellas Artes de Quito y educado en Francia; a Diógenes Paredes, Carmita Palacios y Leonardo Tejada.

UN ADVENEDIZO:
Miguel Ángel llegó a Imbabura desde Quito en el año 1.944. Vino a fundar el Colegio de Artes Aplicadas “Daniel Reyes” de San Antonio de Ibarra. Era, según sus palabras, “un desconocido, un pobre diablo”. Inicialmente la gente le vio mal por ser afuereño. San Antonio era un pueblo de artistas que, en aquellos tiempos, bajo el impulso visionario del párroco doctor Miguel Ángel Rojas, de Tulcán, impulsó la necesidad de perfeccionarse, de ir más allá de la enseñanza fundamental que se recibía en los talleres artesanales, donde, clásicamente, el maestro del taller era el depositario de todos los secretos del arte y los impartía a sus operarios y aprendices.

En San Antonio, la única enseñanza que se recibía en aquellos años era, por lo tanto, la propia de los talleres artesanales. En el pueblo de San Antonio de Ibarra se casó a los 25 años de edad; su esposa, ya fallecida, era de la misma localidad de San Antonio. Se llamaba Mercedes Carrillo y era cuatro años menor que él. Con Mercedes tuvo cuatro hijas, todas mujeres; una de ellas falleció a los seis años de edad y le sobreviven tres que se llaman Betty Cumandá, Judith, y Zoila Ayabaca Carrillo. Resalta de la primera hija, su trayectoria profesional, graduada en Oxford como genetista.

FORMACIÓN EN VALORES:
Se dice que comenzamos a tener valores muy tempranamente durante nuestra infancia, cuando aprendemos a tener aprecio por las cosas que satisfacen nuestras necesidades básicas, pero valoramos fundamentalmente a las personas que nos las han proporcionado. Su forma de ser hacia nosotros se convierte en la principal referencia de lo que es valioso. Por esta razón, nuestra personalidad se moldea primero con las actitudes y comportamientos de las personas que nos crían en la niñez y luego también con los comportamientos de quienes nos forman; sus conductas tienen la solvencia de lo que después se convierte en nuestros principios morales y creencias más importantes.

Miguel Ayabaca comprendió que la enseñanza del dibujo técnico, la pintura y escultura son un vehículo importante, un hermoso pretexto para impartir más que conocimientos sobre estas artes: valores. Él consideró las habilidades esenciales en cada área de contenidos y por eso evalúo siempre a sus alumnos de manera personalizada, y diseñó modelos de programas que hasta ahora conserva y que le sirvieron para superar las incapacidades y falencias de sus alumnos.

A través de las asignaturas que dictaba, especialmente del dibujo técnico, consiguió que la forma de percibir del alumno sea activa y exploratoria, sutil y capaz de darse cuenta de lo aparente y de los atributos que los sentidos no captan de modo inmediato. Para Miguel Ángel esto era todo una posibilidad de moralizar, por ejemplo la perspectiva y deformación ya que las cosas cambian, desde el ángulo y desde los perjuicios de las personas. El pretendía, y lo consiguió con éxito, conferir al alumno mayor autonomía y autodirección en su forma de percibir.

Normalmente el alumno depende de los estímulos externos, más en materias como estas, mientras se ve atraído por los estímulos, su percepción es pasiva y se queda en los rasgos más llamativos. Miguel Ayabaca logra que sus alumnos sean menos dependientes de estos estímulos. Cree que como la percepción es producto del análisis, exige el ejercicio de diferenciar, discriminar, enumerar, describir y ordenar todo lo que un objeto nos puede decir de sí mismo.

Es decir, Miguel Ayabaca, como maestro creó en su entorno, un campo de referencia amplio, diverso y rico; sus alumnos entraron en él y se desenvolvieron dentro de los mismos referentes internos y externos que podemos definirlos como necesidad de expresarse con corrección y exactitud, paciencia y persistencia, repetición del trabajo hasta lograr su más exacta corrección y eficacia.
Así era él en la pizarra, y sus alumnos en la misma dinámica, no podían perderse un trazo, una línea, una perspectiva; no había repetición, no había casi explicación, tenían que aprender a buscar en la biblioteca, a consultar, a encerrarse en sus casas hasta conseguir láminas impolutas, sin la más mínima mancha y con la perfecta proyección que él esperaba.

Sus alumnos estaban como retados a emularse entre ellos y a agradar al maestro con la mejor perfección de sus dibujos, forzados hasta un punto que obligaba a las familias a involucrarse en esa dinámica. Debido a esto, su casa, todos los días estaba abierta a padres y alumnos, explicando notas, dando clases gratuitas. En definitiva, estaba educando en valores. Fue un mediador que facilitó el desarrollo del potencial del aprendizaje y fue capaz de crear en sus alumnos, determinadas conductas que anteriormente no poseían.

Eso no quiere decir que Miguel Ayabaca no haya sido estricto. Fue probablemente muy duro, quizás el más extremadamente inflexible de los maestros que sus alumnos hayan conocido; preguntado al respecto, él responde que sí, que él lo que pretendía en lo inmediato era preparar a sus alumnos para las rigurosidades “a veces antipedagógicas del ambiente universitario especialmente de la Politécnica Nacional”.

Las felicitaciones de las universidades y politécnicas, donde los alumnos iban a estudiar sus carreras profesionales, prácticamente llovían. No había año en que los maestros universitarios, impresionados por sus alumnos de la provincia de Imbabura, averiguando quien fue el maestro y en qué establecimiento impartió sus conocimientos, no les hagan llegar por escrito sus respetos al colegio y al maestro.

En su trayectoria, fue profesor fundador en el Colegio de Artes Aplicadas Daniel Reyes de San Antonio de Ibarra, director encargado de este colegio en varias ocasiones; profesor-fundador del Colegio Fisco-Misional San Francisco; profesor del Colegio de Señoritas Ibarra, al que ingresó en 1.970; del colegio femenino Inmaculada Concepción; de los colegios nocturnos: Miguel de Ibarra y Teodoro Gómez de la Torre. Sus cátedras fueron dibujo técnico, pintura, escultura y modelado, materias que él amaba y dominaba.

OBRA ARTÍSTICA:
Miguel Ángel Ayabaca se destacó en la pintura decorativa profana y religiosa: pintó en edificios públicos, iglesias y conventos. También fue retratista y todas sus obras las ha vendido. En la actualidad no conserva ninguna en su propiedad. El mayor coleccionista de su obra artística es el licenciado Vargas (No recuerda el nombre). Se trata de una colección privada del señor Vargas, son los retratos de su familia. Una de las pinturas que más le gusta es la del tradicional Ceibo. Este cuadro lo vendió a alguien cuyo nombre de la misma manera olvida (Dice que la persona a la que vendió el cuadro es alguien relacionado con el almacén Doña Juanita).

Dentro del campo escultórico, trabajó el busto de don Juan Francisco Cevallos que se encuentra en el Colegio Ibarra, y también el que está en la avenida Mariano Acosta, frente al mencionado establecimiento educativo, que es una copia del mismo busto.
 
Se le pregunta ¿qué obra aprecia más? Y el responde: “Todas porque en todas pongo todo lo que puedo y todo lo que sé”. El retrato es la gran especialidad para él, su tendencia es el realismo y su formación como artista esta nutrida de largas lecturas. Fue profesor de Historia Artística, Estética y Dibujo Geométrico.

Conserva hasta el día de hoy, perfectamente clasificadas y ordenadas, las planificaciones de las materias que ha dado los últimos años. Dice que él hizo una exposición de sus cuadros pero que no duró mucho porque la gente “...apenas supo, se llevó todo; se vendió todo...”.

Es devoto de la Virgen Dolorosa, cuya imagen expone en su habitación, en una especie de altar.

Tiene y con mucho afecto una placa que le han dado los alumnos del Colegio San Francisco.

Al final me brinda gentilmente una golosina que le ha traído un ex alumno: “¿Quiere un pedacito de torta? Ya le voy a servir”. "


ENTREVISTAS
Ayabaca, M. (26 de enero de 2015). Entrevista sobre su vida y trayectoria. (Marcos Martínez Flores, Entrevistador- Biógrafo)


El 18 de septiembre de 2023 se informa que el Sr. Ayabaca ha Fallecido



BBVA La historia de los imparables. Yuval Noah Harari, historiador y escritor

 
 



"@YuvalNoahHarari es considerado como uno de los pensadores más influyentes y reconocidos del siglo XXI por su capacidad para articular conceptos complejos y abordar con naturalidad temas trascendentales, convirtiéndose en uno de los intelectuales más destacados de nuestra era. Su enfoque único, que combina la historia, la filosofía y la ética con la investigación científica, se refleja en una prosa cautivadora que desafía las narrativas tradicionales y plantea preguntas profundas sobre la naturaleza humana, la evolución y el futuro de nuestra especie.

Harari ha sido objeto de debates intelectuales en todo el mundo provocando replanteamientos significativos en nuestra sociedad. Para el historiador es decisivo seguir formándose y adaptándose a los cambios porque la única certeza respecto al futuro es que va a haber cada vez más cambios, más grandes y más rápido: “La aptitud más importante es tener la mente abierta y ser capaz de reinventarse una y otra vez a lo largo de la vida. La clave para adaptarse al nuevo mundo es olvidar lo que crees que sabes y decir ‘no lo sé”. 
 
Con una sonrisa “realista”, en este vídeo, nos recuerda la importancia de la reflexión existencial en nuestra vida cotidiana, donde el tiempo se percibe cada vez como algo más escaso y valioso, y es fundamental que nos tomemos ese tiempo para ser conscientes de las consecuencias de nuestras acciones y decisiones, tanto a nivel individual como colectivo. Un gesto que reconoce tanto nuestro poder como seres humanos para tomar decisiones y actuar, como nuestra responsabilidad de hacerlo de manera ética teniendo en cuenta la cooperación como parte crucial de este cambio. Será solo a través de la cooperación y del trabajo en equipo cuando podremos superar las divisiones y conflictos que nos separan y avanzar hacia un futuro más inclusivo y sostenible para todos: “Nosotros hicimos del mundo lo que es y por lo tanto podemos cambiarlo si cambiamos la historia y cooperamos. Nos enfrentamos a grandes desafíos pero aún tenemos mucho poder para hacerles frente y es nuestra responsabilidad impedir que hagamos estupideces. Hay que ser realista y hacer algo al respecto”. 
 
Aclamado con numerosos premios y reconocimientos por sus valores en las charlas y clases como profesor, así como por su trabajo como historiador y escritor, incluido el Premio Polonsky a la Creatividad y la Originalidad en el Campo de las Humanidades (2012) y el Premio Internacional de la Paz de Cataluña (2019). Harari combina su interés por la historia con una apertura mental para comprender la complejidad de la condición humana y explorar el misterio de nuestra existencia. Su trilogía ‘Sapiens’, ‘Homo Deus’ y ‘21 lecciones del S.XXI’, así como su último libro para jóvenes, ‘Imparables’, tienen un impacto significativo en el campo de la historia y el pensamiento humano, y siguen presentes entre los libros más vendidos del mundo."
 
 
 
 
 

 
 

sábado, 26 de agosto de 2023

Eugenio Monesma Documentales - Elaboración de cuerdas con fibras naturales

 

 
 

 
 

Cosas que uno debería saber - Manuela Zárate

Mi amigo el Dr. Marlon Oviedo comparte un texto Cosas que uno debería saber de Manuela Zárate



"Uno debería saber que no pasa nada si te moja la lluvia, que el sereno no enferma, y que lo único que pasa cuando duermes con el pelo mojado es que mojas al almohada. Uno debería saber que los fantasmas existen, en tu cabeza, y en la cabeza de los que no te entienden, o de los que dicen que estás loco.

Uno debería saber que el que vive por dinero, trabaja por dinero, piensa solo en dinero, terminar por vivir una vida vacía, sin sentido y a veces ni se da cuenta que es por eso.

Uno debería saber lo que es tener una pasión. Una pasión más grande que cualquier amor que hayas sentido. Uno debería saber mirar dentro de sí y estar dispuesto a enfrentar el que no le guste lo que encuentra.

Uno debería saber lo que es un comienzo. Arrancar con una idea. Un sueño. Uno debería saber lo que es reconocer que las cosas no salieron bien. Uno debería saber que humildad significa saber perder. Uno debería saber que perder no es tan malo como la gente piensa. Uno debería saber administrar la derrota, y buscar el triunfo a través del fracaso.

Uno debería saber abrazar de distintas formas. Uno debería conocer diez mil y más tipos de besos.

Uno debería saber que las mejores noches dan paso a las mañanas más duras. Uno debería saber que a veces hace falta la fuerza de un imperio para pararse de la cama. Uno debería saber lo que es un dolor de espalda, de estómago y de cabeza. Uno debería saber que ninguno de esos dolores es comparable con el dolor de la consciencia.

Uno debería saber que los amigos traicionan y que las parejas se cansan, que los hijos abandonan, pero los enemigos también.

Uno debería saber que las batallas no siempre se pelean, a veces también se abandonan.

Uno debería saber que no tiene nueve vidas, como los felinos, pero tiene más de una muerte.

Uno debería saber que el chocolate cura, que a veces el cigarro da vida, y que otras el alcohol fortalece, que algunas medicinas matan. Que a veces nos aferramos a muchos remedios cuando en realidad no estamos tan enfermos.

Uno debe saber que el mal existe, pero no importa. Uno debe saber que el bien existe y que eso es lo único que importa.

Uno debe saber que es necesario estar solo. A veces. Saber est ar solo. Que estar solo es algo que se aprende. Bailar solo. Ir al cine solo. Comer solo. Ver televisión solo. Dormir solo. Pensar solo. Hablar solo. Encerrarse en un mundo que es inalcanzable para el resto de la humanidad. Inventar un universo. Caminarlo cuando uno siente que el mundo se le queda pequeño y que nadie, nadie sabe lo que es probarse tus zapatos.

Uno debería saber el poder que tiene una palabra. Que las amistades más importantes nacen en quince minutos. Que las amistades que duran más de quince minutos no las debilita nada. Uno tiene que saber que a lo mejor toda una vida de amistad acaba cuando te das cuenta que ese amigo que creías tener era más producto de tu imaginación que de la realidad. Uno tiene que saber que a veces la realidad es desengaño.

Uno tiene que saber que el amor duele, que la lealtad es algo duro de mantener, que es fácil ser sincero hasta que la única forma de sobrevivir es decir una mentira. Uno tiene que saber que paga más ser honesto. Uno tiene que saber que los principios son el alimento fundamental del corazón.

Uno tiene que saber que todo tiene un costo. Que todo en la vida es un compromiso. Que siempre va haber alguien que te pida algo a cambio.

Uno tiene que saber que recorrer un camino trazado por uno mismo implica quebrar muchas lanzas, rupturas, adioses, desencuentros, momentos de duda, de soledad, y una lucha constante de devolverse, o desviarse, de caminar un camino trazado por otro, que en apariencia es más fácil, pero que sólo lleva a un terreno donde hay arrepentimiento.

Uno tiene que saber que siempre habrá alguien que critique, que diga que no, que trate de cerrarte la puerta que tu quieres abrir porque le da miedo ver que otros son libres.

Uno debería saber que la libertad es algo interno, que la vida es un juego constante entre voluntad y destino.

Uno debería saber que ninguna decisión es definitiva.

Uno debería saber que mientras más complejo el objetivo más vale la pena deshacerlo todo y volver a empezar.

Uno tiene que saber que puede lograr cualquier cosa que se proponga.

Uno tiene que saber que los que tienen suerte son los que están convencidos de que la tienen, y los que no se paran a oler las flores, sino que se sientan a trabajar duro a pintarlas, describirlas, y luego salen a buscarlas. Sin parar.

Uno debería escuchar su cuerpo. Uno debería saber escuchar su corazón. Uno debería saber que a veces es necesario que manden los sentimientos, pero que es lógico dejar que sea la razón la que tenga la última palabra.

Uno debería saber que lo que dicen los demás tal vez te importa, pero que al final no cuenta para nada, uno tiene que saber que esa gente que uno llama los demás siempre termina por cambiar de opinión.

Uno debería saber que la vida es de uno y de nadie más, que las decisiones son de uno y de nadie más. Uno debería saber que al final se nace solo, y se muere solo, así que dejar de hacer las cosas por lo que otros piensen u opinen generan penas más grandes que cualquier paso errado, o en falso.

Uno debería saber que la mejor cura para una tristeza es que la cocina se llene de un olor que te recuerde la infancia, como el plátano frito o una torta que está subiendo en el horno.

Uno debería saber tantas cosas. Tantas cosas que a veces pareciera que una vida no basta.

Nota de la Dirección: Publicamos el texto íntegro de la autora Manuela Zárate (seudónimo de la escritora venezolana Clara Machado), original de su blog “Ayúdame Freud”, del 26/11/2013. Mañana publicaremos la columna de Samuel Arango, en la que hará referencia al uso que hizo de este texto en su espacio del pasado lunes."
 
 

lunes, 21 de agosto de 2023

BBVA Agilidad emocional: un entrenamiento para vivir mejor. Susan David, psicóloga

 
 
Agilidad emocional: un entrenamiento para vivir mejor. Susan David, psicóloga


"Vivimos en una “tiranía de la positividad”, asegura la psicóloga estadounidense Susan David: “La sociedad exige que los enfermos se mantengan optimistas, que las mujeres no muestren ira y que los hombres no lloren”, señala. Según sus investigaciones, la mayor parte de las personas se juzgan a sí mismas por tener emociones “negativas”, como el enfado, la decepción o la tristeza. Pero reprimir o negar estas emociones las hace más fuertes, y nos conduce al bloqueo. 

 
Doctora en psicología y profesora de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, para ella la clave está en la llamada ‘Agilidad emocional’: “Ser emocionalmente ágiles significa aprender a convivir con nuestras emociones, pensamientos y recuerdos de forma saludable. Siendo, además, coherentes con nuestros valores”, explica
 
Susan David es una de las psicólogas estadounidenses de mayor reconocimiento en el campo de la gestión emocional y la psicología del bienestar. Sus trabajos de investigación sobre ‘Agilidad emocional’ irrumpieron con fuerza en el campo de la psicología a nivel mundial. Es cofundadora del Instituto de Coaching del ‘McLean Hospital’ (Massachusetts) y también autora de varios títulos, entre los que destacan el ‘Manual de Oxford para la felicidad’ (2014) y ‘Agilidad emocional: despegar, abrazar el cambio y prosperar en el trabajo y la vida’ (2016)."