domingo, 26 de julio de 2026

BBC Ford recontrata ingenieros humanos después de que la IA no cumpla con los controles de calidad




"Ford afirma que ha vuelto a contratar a algunos ingenieros humanos después de que la IA no igualara sus habilidades y experiencia.

Con el objetivo de aprovechar los beneficios de esta tecnología, que los desarrolladores afirman puede reducir costes y aumentar la productividad, el fabricante estadounidense la adoptó en algunas partes de sus operaciones, incluyendo controles de calidad.

Pero, según Bloomberg, sus directivos afirmaron que la empresa ha recontratado a más de 300 inspectores de calidad "veteranos" en los últimos años para compensar los inconvenientes de los sistemas automatizados.

"La inteligencia artificial es una herramienta fantástica, pero solo es tan buena como la información que utilices para entrenarla", dijo Charles Poon, vicepresidente de ingeniería de hardware de vehículos, a los periodistas.

"En años anteriores, no prestamos tanta atención como deberíamos a la experiencia de nuestros ingenieros más conocedores que han estado con nosotros en muchos ciclos de producto", dijo.

El fabricante estadounidense es uno de los muchos que ha aprovechado el entusiasmo en torno a la IA, especialmente en medio del fervor de Wall Street sobre el potencial de esta tecnología para aumentar los márgenes.

"La IA dejará atrás a muchas personas de cuello blanco", dijo el jefe de Ford, Jim Farley, en una entrevista con el autor Walter Isaacson el pasado junio.

En una conferencia de resultados de octubre, el director de operaciones Kumar Galhotra afirmó que la empresa estaba "desplegando IA en todo el sistema industrial".

Esto incluyó la implantación de 900 cámaras impulsadas por IA en sus plantas "para detectar problemas de calidad en la fuente y ayudarnos a mitigar las interrupciones en el suministro", dijo Galhotra a los inversores.

Pero Poon dijo a los periodistas el miércoles que las comprobaciones impulsadas por IA de la empresa no habían cumplido con las expectativas.

"Erróneamente, pensamos que simplemente introduciendo inteligencia artificial e absorbiendo los requisitos de diseño que teníamos, se produciría un producto de alta calidad", dijo.

Según se informa, Poon señaló que las herramientas automatizadas carecían de la formación y experiencia de técnicos veteranos, muchos de los cuales, según él, abandonaron la empresa antes de que sus conocimientos pudieran utilizarse para mejorar su tecnología.

Dijo que estos trabajadores humanos habían sido reintroducidos desde entonces para entrenar sus sistemas, así como para orientar a los trabajadores más jóvenes.

"Reconocimos que, para mejorar algunas de nuestras herramientas de automatización, aprendizaje automático e inteligencia artificial, necesitábamos asegurarnos de que fueran formadas por las personas más experimentadas", afirmó, según Bloomberg.

La admisión de Ford de sus fallos en IA llegó mientras elogiaba su regreso a la cima de un índice utilizado como referencia del sector para medir la calidad de los vehículos.

Afirmó ser el fabricante de automóviles número uno en el Estudio de Calidad Inicial JD Power de EE. UU., un ranking que no ocupa desde 2010.

En un comunicado de prensa que conmemoraba la noticia, la empresa afirmó que "alcanzar la mejor calidad de su clase requería una renovación significativa del talento".

Esto implicó reemplazar a altos cargos de ingeniería, cadena de suministro y manufactura, según indicó, así como contratar a unos 300 ingenieros veteranos "que llevan la sabiduría ganada con esfuerzo tras décadas de diseño".








sábado, 25 de julio de 2026

Joan Manuel Serrat reflexiona sobre la tercera edad en la Universitat de Barcelona, 2026/03/12

 



Joan Manuel Serrat reflexiona sobre la tercera edad en la Universitat de Barcelona


"Intervención de Joan Manuel Serrat en la clausura del congreso internacional: “¿Un Derecho Civil para las personas mayores? Repensar las instituciones atendiendo a necesidades nuevas”, realizado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona (UA), los días 12 y 13 de marzo del 2026. Grabación realizada en el paraninfo de dicha universidad."
 
 
Video: el profundo y emotivo mensaje de Joan Manuel Serrat sobre la vejez que se volvió viral
 
A sus 82 años, el artista defendió el valor de la experiencia y cuestionó la discriminación hacia las personas mayores en la sociedad actual.

Las palabras de Joan Manuel Serrat durante unas jornadas sobre la tercera edad en Universitat de Barcelona generaron una fuerte repercusión en redes sociales y reabrieron el debate sobre el edadismo y el lugar de las personas mayores en la sociedad actual.

A sus 82 años, el artista brindó una reflexión profunda sobre el envejecimiento, la memoria y la invisibilización de los adultos mayores. El fragmento del discurso comenzó a circular en plataformas como Instagram y rápidamente se viralizó por la contundencia de sus frases.

Qué dijo Joan Manuel Serrat sobre la vejez y el edadismo

Durante su intervención, Serrat habló sobre la discriminación que sufren muchas personas mayores y cuestionó la mirada social que las relega o las vuelve invisibles.

El cantante definió esta etapa de la vida como “el veranillo de la vida”, una expresión tomada del filósofo Pascal Bruckner, y defendió la importancia de seguir participando activamente en la sociedad.

Además, remarcó que las personas mayores continúan teniendo experiencia, memoria y capacidad para aportar en distintos ámbitos. Una de las frases más compartidas del discurso fue: “Los viejos somos un colectivo que aún tiene mucho que importar”.

Sus palabras apuntaron directamente contra el edadismo, una forma de discriminación basada en la edad que suele naturalizarse en distintos espacios sociales, laborales y culturales.

Por qué el discurso de Serrat generó tanta repercusión

El mensaje del artista logró gran impacto porque abordó un tema sensible desde una mirada humana y reflexiva, lejos de los estereotipos asociados al envejecimiento.

Serrat también advirtió sobre el riesgo de apartar a las personas mayores de la vida pública y comparó esa actitud con “quemar los libros”, en referencia a la pérdida de memoria y experiencia colectiva que implica ignorar a las generaciones mayores.

En un contexto marcado por la rapidez, la productividad y la obsesión por la juventud, sus palabras encontraron eco entre miles de usuarios que destacaron la claridad y profundidad de su reflexión.

El discurso volvió a instalar el debate sobre cómo las sociedades actuales tratan a las personas mayores y sobre la necesidad de combatir formas de discriminación que muchas veces pasan inadvertidas."
 
 



Joan Manuel Serrat - Canal oficial

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"Entre el bar y la longevidad: apuntes sobre un país que se niega a optimizar la vida
 
España tiene más bares que camas de hospital.

Léalo de nuevo, despacio. Unos 260,000 bares frente a unas 140,000 camas hospitalarias.

Cualquier consultor de salud pública —armado de su PowerPoint y de su inglés de aeropuerto— diagnosticaría el desastre: un país estadísticamente mejor equipado para servirle un café que para hospitalizarlo. Un país frívolo. Un país condenado.

Y sin embargo, ese mismo país lidera el mundo en donación de órganos desde hace más de tres décadas, sostiene uno de los sistemas públicos de salud más admirados del planeta, y está proyectado por The Lancet para alcanzar en 2040 la esperanza de vida más alta de la Tierra: 85,8 años, por delante de Japón.

Aquí hay un misterio. Y los misterios —a diferencia de los problemas— no se resuelven: se habitan

Hay una vieja imagen mediterránea: el dios Dioniso llegando a las ciudades ordenadas, y los reyes prudentes cerrándole las puertas —y pereciendo por ello—, mientras los pueblos que le abrieron la puerta y le sirvieron vino sobrevivieron a sus propios imperios

Empecemos por los hechos, porque los hechos, cuando se acumulan, dejan de ser anécdota y se vuelven síntoma.

España tiene un bar por cada 175 personas, aproximadamente; Estados Unidos, uno por cada 500. Hay aldeas de quince habitantes con tres bares —doscientos bares por cada mil almas, una densidad que haría sonrojar a cualquier planificador urbano—.

El restaurante en funcionamiento más antiguo del mundo no está en París ni en Kioto: está en Madrid, y sirve cochinillo desde 1725.

El himno nacional no tiene letra oficial; en los estadios, la gente simplemente tararea.

Ahora crucemos estos datos con los otros: liderazgo mundial ininterrumpido en trasplantes de órganos desde 1992; la segunda red ferroviaria de alta velocidad del planeta —solo China tiene más—; 677 playas con bandera azul en 2026, más que ningún otro país; una esperanza de vida que ya ronda los 84 años y que sigue subiendo mientras la de otras potencias desciende.

La pregunta obvia sería: ¿cómo es posible que un país que dedica tanto tiempo a estar sentado en un bar viva tanto y tan bien? Pero la pregunta obvia es casi siempre la pregunta equivocada. La pregunta verdadera es otra: ¿y si vive tanto precisamente porque dedica tanto tiempo a estar sentado en un bar?

La palabra convivir viene del latín convivere: vivir con. De ahí también convivium, que para los romanos no era una reunión cualquiera sino el banquete —el acto sagrado de comer juntos—. El español conserva esa raíz en una palabra que casi ningún otro idioma puede traducir sin perder algo esencial: convivencia.

El bar español es la infraestructura física de la convivencia. No es un lugar para beber —eso es un malentendido anglosajón—. Es el lugar donde el jubilado lee el periódico en voz alta, donde el médico y el albañil discuten de fútbol en pie de igualdad, donde la viuda desayuna acompañada sin necesidad de pedir compañía.

Es —en el lenguaje del sociólogo Ray Oldenburg— el tercer lugar: ni casa ni trabajo, sino ese espacio intermedio donde la vida social respira.

Otros países tuvieron sus terceros lugares y los dejaron morir. El pub inglés cierra por miles cada año. La cafetería americana fue reemplazada por el drive-through, esa metáfora perfecta de una civilización que ya no se detiene ni para comer. España, contra todo pronóstico —contra la lógica del rendimiento, contra la teología de la productividad, contra el algoritmo—, mantuvo abiertas las puertas.

No fue una política pública. Fue algo más profundo: una convicción no escrita de que la vida sin plaza, sin sobremesa, sin ese vermut que no lleva a ninguna parte, no es vida más eficiente. Es simplemente menos vida

La ciencia tardó décadas en alcanzar lo que el bar español sabía desde siempre.

En 2010, la psicóloga Julianne Holt-Lunstad publicó un metaanálisis que examinó a más de 300.000 personas y llegó a una conclusión que debería haber cambiado la medicina: la falta de conexión social aumenta el riesgo de mortalidad tanto como fumar quince cigarrillos al día. Más que la obesidad. Más que el sedentarismo. El estudio de Harvard sobre el desarrollo adulto —ochenta y cinco años siguiendo a las mismas familias— llegó al mismo puerto por otra ruta: el mejor predictor de una vejez sana y feliz no es el colesterol ni la cuenta bancaria. Son las relaciones.

Occidente respondió a estos hallazgos como responde a todo: convirtiendo la conexión humana en otro ítem de la lista de tareas. Aplicaciones para hacer amigos. Ministerios de la Soledad. Retiros de bienestar donde ejecutivos agotados pagan fortunas por sentarse en círculo con desconocidos.

España no necesitó el metaanálisis. Su población camina porque las ciudades fueron hechas para el cuerpo humano y no para el automóvil. Come tarde y acompañada porque la mesa es un altar, no una estación de recarga. Y cuando un español muere, sus órganos salvan más vidas que en ningún otro lugar del mundo —no por eficiencia burocrática, sino porque un pueblo que ha convivido de verdad entiende, sin que nadie se lo explique, que el cuerpo del otro también es asunto suyo.

He aquí la inversión que propongo: la longevidad española no es un logro sanitario con un estilo de vida agradable como decoración. Es al revés. El sistema de salud es la formalización institucional de algo anterior —el hábito milenario de cuidarse los unos a los otros—. Primero fue el bar; después, el hospital. Primero la convivencia; después la sanidad. No se vive más porque uno se cuida más. Uno se cuida más porque tiene razones —rostros, voces, sobremesas— para seguir viviendo.

Vivimos bajo el imperio de la optimización. Anillos que miden el sueño. Relojes que cuentan los pasos. Dietas diseñadas por inteligencia artificial. Una industria de la longevidad que promete añadir años a la vida de hombres que hace tiempo dejaron de preguntarse para qué la quieren.

Y los resultados están a la vista: las sociedades más obsesionadas con la salud son, con frecuencia, las más enfermas de soledad. La esperanza de vida norteamericana retrocede mientras sus gimnasios se multiplican. Se ha logrado la proeza de convertir el cuidado de sí en otra forma de aislamiento: cada cual optimizándose a solas, midiendo a solas, envejeciendo a solas.

España es el contraejemplo viviente. Un país que —según todos los indicadores de la religión productivista— hace todo mal: come tarde, cena a las diez, alarga las sobremesas, tararea su himno porque nunca se puso de acuerdo en la letra, y detiene el país entero una hora para lanzarse tomates en un pueblo de nueve mil habitantes. Un país que vive en el huso horario equivocado —el de Berlín, no el de Greenwich que le corresponde por geografía— y que convirtió ese error en una hora extra de luz para la vida de la calle.

Todo mal. Y todo bien. Porque la vida humana no es un problema de ingeniería sino una obra —un opus— que se hace con otros o no se hace. Usted no necesita mudarse a Madrid. Necesita algo más difícil: recuperar en su propia vida lo que estos datos señalan. Un tercer lugar. Una mesa que no se levanta apurada.

Una conversación que no produce nada y por eso mismo lo produce todo. La pregunta no es cuántos años va a vivir. La pregunta es cuánta vida van a tener sus años.

Hay una vieja imagen mediterránea: el dios Dioniso llegando a las ciudades ordenadas, y los reyes prudentes cerrándole las puertas —y pereciendo por ello—, mientras los pueblos que le abrieron la puerta y le sirvieron vino sobrevivieron a sus propios imperios.

España le abrió la puerta hace siglos y nunca volvió a cerrarla. Le puso una barra, un plato de aceitunas, una silla en la plaza. Y el dios, agradecido, le concedió lo que niega a los pueblos que solo saben calcular: años, sí —pero años con rostro humano.

Contra todo pronóstico. O quizás —esta es la sospecha que dejo en su mesa, junto al café— conforme al único pronóstico que siempre estuvo escrito: que sobrevive mejor quien mejor convive."
 
El artículo está también publicado en: España contra todo pronóstico

 


 

miércoles, 22 de julio de 2026

Cuadros Infográficos Campaña de Compromiso Ético, 2016

Comparto imágenes de la publicación Cuadros Infográficos Campaña de Compromiso Ético, proyecto del año 2016, Oficio Circular No. 208-CE-UCE-2016 de 2016/05/20 la Comisión de Ética menciona que llevará a cabo la Campaña de Compromiso Ético Institucional en la UCE













martes, 21 de julio de 2026

Bolsa de Empleo, Ingeniero Civil: Superintendente de Obra, Residente(a), Planillador(a)

 


Invitación a postular, si cumple los requisitos.
 

Palabra del día: correveidile

 



RAE correveidile

"De la fr. corre, ve y dile.
 
m. y f. coloq. Persona que lleva y trae cuentos y chismes.
Sin.:chismoso, murmurador, entrometido, entremetido, cotilla, cuentista, alcahuete.

m. y f. coloq. alcahuete (‖ persona que concierta una relación amorosa).
Sin.:alcahuete, tercero, celestina1, trotaconventos. 

Sinónimos o afines de «correveidile»
chismoso, murmurador, entrometido, entremetido, cotilla, cuentista, alcahuete.
alcahuete, tercero, celestina1, trotaconventos."
 
 


Julio Martínez se presenta como un «correveidile» entre Zapatero y Plus Ultra

"El empresario Julio Martínez ha confirmado este martes ante el juez que su papel y el de su compañía, Análisis Relevante, fue el de ser un mero intermediario entre el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la compañía Plus Ultra con la que ambos habrían pactado, presuntamente, cobrar una comisión ilegal de medio millón de euros por la ayuda pública de 53 millones otorgada por el Gobierno de Pedro Sánchez a la aerolínea de capital venezolano en marzo de 2021...."
 
Le invito a revisar publicaciones con etiqueta Vocabulario

 

 


Autosaludo por cumpleaños y Agradecimiento

 



En mi cumpleaños, suelo compartir mi Autosaludo, no es lo usual, es lo que hago:
Feliz cumpleaños a mi,
Feliz cumpleaños a mi,
Feliz cumpleaños a mi,
Feliz cumpleaños a mi.
 
 

 

Esta publicación, puede ser de utilidad

 
Para iniciar el día
 

 
 

 

 
 
Me obnubila con la generosidad de sus palabras
Para este afortunado peregrino de la vida
Un bípedo depredador
Que por mi táctica y estrategia
Se ha convertido en un varón domado

Que no sabe si acatar la orden de captura
Emitida directamente por la quinta paila
O continuar con el camino
Para sellar el pasaporte al cielo.

 
 
 
 
 

sábado, 18 de julio de 2026

Control de Documentos INECEL, 1986

 


Manual de Usuario Control de Documentos INECEL, 1986

En el baúl de los recuerdos ubiqué el manual de Usuario del Sistema de Control de Documentos de INECEL que lo desarrollamos ene el año 1986 como trabajo de asignatura Proyectos del Instituto de Tecnólogos de la Escuela Politécnica Nacional.
 
El registro y control de los documentos que ingresaban al Departamento de Contabilidad, las Ordenes de Pago generadas y el seguimiento hasta que el beneficiario cobre.
 
Consulta por estado del documento y tiempo de trámite en cada etapa.
 
INECEL estaba con procesos que se automatizaban en la Plataforma IBM S/38.
 
INECEL tenía un programa para recibir pasantes para diferentes áreas, entre ellas Informática, no se recibía remuneración
 
Cuando un amigo estaba próximo a finalizar sus prácticas, invitaba a postular. INECEL realizaba el proceso de selección. Esta mecánica permitía que siempre se tenga pasantes.
 
Al terminar el proyecto, por cosas de la vida me vinculé a INECEL con un contrato por cuanto el amigo que estaba en ese trámite se vinculó a otra empresa. 
 
Obviamente, invité a un amigo que se integre como pasante. 
 
Me retiré de INECEL en el año 1998, en la Dirección de Finanzas, se desarrollaron sistemas  (en recopilación de información) como:
 
Gerencia
Resoluciones de Directorio

Financiero
Presupuesto
Contabilidad
Tesorería: Cuentas Corrientes
Venta de Energía
Control de Contratos
Control de Garantías
Comprobantes de Ingreso
Cuentas por Cobrar
Documentos de Pago
Pagaduría
Recursos Financieros - Refinanciamiento
Inventarios - Control de bienes
Bodegas 
Mantenimiento de Centrales, el sistema por un convenio con Suecia y funcionaba en Esmeraldas, Paute.

Recursos Humanos 

Capacitación
Personal: Distributivo, Hoja de Vida, Acciones de Personal, Vacaciones, Permisos, Avisos de Entrada/salida
Roles de Pago: Descuentos de asociaciones
Fondo de Relaciones Industriales

Auditoría
Ordenes de trabajo
Generación de muestras, en base a Contabilidad

Informática

Contabilidad de Trabajos
Manejador de Aplicaciones
Control de Respaldos
Control de Sistemas.

Asesoría a Empresas Eléctricas sobre Sistemas Comerciales


INECEL una muy buena escuela

En la reunión con los amigos, debo recuperar la memoria para actualizar esta publicación.



Del año 1986 al año 1998, recuerdo
 
Informática estaba ubicado en el Noveno Piso de la Torre de Oficinas del Multicentro, luego se trasladó al Séptimo Piso del Edificio de INECEL

Las personas que trabajamos, algunas un tiempo:

Jefe de Informática, cronológico

Ricardo Gonzáles
Francisco Montalvo
Felix E. Vaca O.


En orden alfabético

Secretaria

Marlene Bermeo
Janeth Cabezas 
Miriam García
Mónica Rueda 

Conserje

Luis Yépez
Luis Melo 

Conductor

Segundo Vásquez
 
Análisis
Sergio Capa Peralta
Janeth
Nelly Duque
Milton Naranjo  
Luis Sacoto
 
Operación
Ana Lucía Arroyo 
Marcelo Flores
Oswaldo Larreta
Juan Carlos Morales
Juan Carlos Ron
 
Seguridad
Fernando Álvarez 
 
Desarrollo
Aníbal Carrera 
Paulina Cobo Sevilla
Yolanda Guijarro
Fausto Jácome 
Jorge Morales Cardozo 
Byron Naranjo
César Pazmiño
Ramiro Medina
César Morales Mejía
Betty Silva 
Francisco Zabala  

Practicantes
Amalia
Xavier Ortiz
Silvana Terán
Dina