Por el cumpleaños de mi hijo de hace algunos años, pidió que le explique cómo fue concebido. Tenía una idea algo diferente, que había leído en el artículo:
Cómo explicarle el embarazo a un niño del siglo XXI
En primera persona
Le dije "Hijo querido, eso no se aplica en tu caso, fuiste concebido a la antigua."
Cómo explicarle el embarazo a un niño del siglo XXI
“Las abejas, las flores, la semillita, la cigüeña, todo eso está fuera de onda.
Esta es la explicación moderna y tecnológica:
Un buen día, un hijo le pregunta a su padre:
- Papá, ¿cómo nací yo?
- Muy bien hijo, algún día debíamos hablar de esto, así que te voy a explicar lo que debes saber:
Un día, papá y mamá se conectaron al Facebook y se hicieron amigos.
Papá le mando a mamá un e-mail para vernos en un cybercafé.
Descubrimos que teníamos muchas cosas en común y nos entendíamos muy bien.
Cuando no estábamos frente al laptop, chateábamos por el BlackBerry o por el iPad, la laptop el PC, según se diera.
Y así nos fuimos enamorando hasta que cierto día decidimos compartir nuestros archivos.
Nos metimos disimuladamente en el baño, y papá introdujo su Pendrive en el puerto USB de mamá.
Cuando empezaron a descargarse los archivos, nos dimos cuenta que nos habíamos olvidado del software de seguridad y que no teníamos Firewall.
Ya era muy tarde para cancelar la descarga e imposible borrar los archivos.
Así es que, a los nueve meses....
...Apareció el Un nuevo contacto!”
Esta es la explicación moderna y tecnológica:
Un buen día, un hijo le pregunta a su padre:
- Papá, ¿cómo nací yo?
- Muy bien hijo, algún día debíamos hablar de esto, así que te voy a explicar lo que debes saber:
Un día, papá y mamá se conectaron al Facebook y se hicieron amigos.
Papá le mando a mamá un e-mail para vernos en un cybercafé.
Descubrimos que teníamos muchas cosas en común y nos entendíamos muy bien.
Cuando no estábamos frente al laptop, chateábamos por el BlackBerry o por el iPad, la laptop el PC, según se diera.
Y así nos fuimos enamorando hasta que cierto día decidimos compartir nuestros archivos.
Nos metimos disimuladamente en el baño, y papá introdujo su Pendrive en el puerto USB de mamá.
Cuando empezaron a descargarse los archivos, nos dimos cuenta que nos habíamos olvidado del software de seguridad y que no teníamos Firewall.
Ya era muy tarde para cancelar la descarga e imposible borrar los archivos.
Así es que, a los nueve meses....
...Apareció el Un nuevo contacto!”
En primera persona
Le dije "Hijo querido, eso no se aplica en tu caso, fuiste concebido a la antigua."
Fuimos a Swiss Corner Delicatessen y Restaurante y nuestro hijo menor (de 8 años) nos explicó a grito pelado, como el papá ponía la semillita en la mamá.
Toda la clientela nos miraba y nosotros sonreímos.
La vez más reciente que fuimos al restaurante, le recordamos a nuestro hijo la anécdota, no la recordaba. Tampoco sabía BlackBerry, Pendrive, debí explicarle, en baja voz...
Con el paso del tiempo les comenté sobre:
“Cuidado y sales con tu domingo 7”. La frase ha pasado de generación en generación en Ecuador y en varios países de Latinoamérica, especialmente entre madres y abuelas que la utilizan para advertir sobre embarazos no planificados. Pero ¿de dónde viene realmente esta popular expresión?
La curiosidad volvió a crecer en redes sociales debido a que este domingo corresponde al 7 de junio, fecha que muchos relacionan automáticamente con el famoso dicho popular.
Aunque hoy suele utilizarse en tono humorístico, “salir con el domingo 7” tiene un origen mucho más antiguo de lo que muchos imaginan. Historiadores y estudios sobre tradición oral ubican el nacimiento de la expresión en relatos europeos medievales que posteriormente llegaron a América durante la época colonial.
Una de las referencias más conocidas aparece en recopilaciones de los hermanos alemanes Jacob y Wilhelm Grimm, reconocidos escritores y recopiladores de cuentos populares entre los siglos XVIII y XIX. En una de las historias, dos viajeros escuchan a un grupo de campesinos cantar una secuencia: “Lunes uno, martes dos, miércoles tres, jueves cuatro, viernes cinco, sábado seis”. Los protagonistas interrumpen el canto gritando “¡domingo siete!”, provocando molestia y consecuencias negativas.
Sin embargo, otra versión, considerada una de las más populares en la tradición oral, habla de una leyenda nórdica sobre una joven que encontró a unos duendes bailando en un bosque encantado. Las criaturas repetían la misma secuencia de días de la semana hasta sábado seis. La joven, emocionada, añadió “domingo siete”, interrumpiendo el ritual y recibiendo como castigo un hechizo que la dejó embarazada.
Con el paso del tiempo, la historia llegó a América Latina y la frase comenzó a asociarse con embarazos inesperados, especialmente en mujeres jóvenes. En Ecuador, el dicho se mantiene muy presente dentro del lenguaje cotidiano y familiar, aunque las nuevas generaciones lo usan más como una expresión cultural o meme viral.
Más allá de su origen exacto, el dicho continúa formando parte de la memoria colectiva de millones de familias latinoamericanas, especialmente en Ecuador, donde todavía es común escuchar a madres y abuelas repetirlo como parte de la cultura popular.
La curiosidad volvió a crecer en redes sociales debido a que este domingo corresponde al 7 de junio, fecha que muchos relacionan automáticamente con el famoso dicho popular.
Aunque hoy suele utilizarse en tono humorístico, “salir con el domingo 7” tiene un origen mucho más antiguo de lo que muchos imaginan. Historiadores y estudios sobre tradición oral ubican el nacimiento de la expresión en relatos europeos medievales que posteriormente llegaron a América durante la época colonial.
Una de las referencias más conocidas aparece en recopilaciones de los hermanos alemanes Jacob y Wilhelm Grimm, reconocidos escritores y recopiladores de cuentos populares entre los siglos XVIII y XIX. En una de las historias, dos viajeros escuchan a un grupo de campesinos cantar una secuencia: “Lunes uno, martes dos, miércoles tres, jueves cuatro, viernes cinco, sábado seis”. Los protagonistas interrumpen el canto gritando “¡domingo siete!”, provocando molestia y consecuencias negativas.
Sin embargo, otra versión, considerada una de las más populares en la tradición oral, habla de una leyenda nórdica sobre una joven que encontró a unos duendes bailando en un bosque encantado. Las criaturas repetían la misma secuencia de días de la semana hasta sábado seis. La joven, emocionada, añadió “domingo siete”, interrumpiendo el ritual y recibiendo como castigo un hechizo que la dejó embarazada.
Con el paso del tiempo, la historia llegó a América Latina y la frase comenzó a asociarse con embarazos inesperados, especialmente en mujeres jóvenes. En Ecuador, el dicho se mantiene muy presente dentro del lenguaje cotidiano y familiar, aunque las nuevas generaciones lo usan más como una expresión cultural o meme viral.
Más allá de su origen exacto, el dicho continúa formando parte de la memoria colectiva de millones de familias latinoamericanas, especialmente en Ecuador, donde todavía es común escuchar a madres y abuelas repetirlo como parte de la cultura popular.





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